martes, julio 24, 2007

Zapatero se enrefa con lo de la fe y la EpC

Zapatero se enreda con lo de la fe y la Educación para la Ciudadanía
Rafael González Rojas

El presidente estaba tan feliz entre los jóvenes socialistas, cuando se le agrió el gesto al hablar del tema. Y para atacar al enemigo se inventó algo que los padres "rebeldes" no pretenden.

24 de julio de 2007. A Zapatero le pone nervioso la contestación ciudadana que está despertando en toda España la imposición de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Lo demostró el domingo en la clausura del 23º Congreso de los "nuevos Rojos", que es como Sergio Gutiérrez, nuevo secretario general de las Juventudes Socialistas, calificó a los integrantes de dicha formación. Llegó sonriente el señor presidente del Gobierno a la clausura del Congreso. El ambiente estaba muy caldeado porque el nuevo secretario general había clamado ante los congresistas para que el acuerdo de financiación con la Iglesia se derogue. También Cándido Méndez, líder de UGT, había arremetido contra el cardenal Cañizares, al que emparejó con Jiménez Losantos. Pero no porque ambos sean bajitos, sino para calificarles de hechiceros de la tribu del PP. El caso es que Zapatero se mostraba sonriente y divertido. Estaba contento, él mismo lo dijo. Pero cuando se refirió a aquellos que critican la asignatura Educación para la Ciudadanía cambió el semblante. Su expresión se tornó hosca. La del rostro y la verbal. Y con acritud aseguró que se va a aplicar lo aprobado en el Parlamento. "Ninguna fe puede imponerse a las leyes en un sistema democrático", sentenció. Y tras esta formulación defendió con entusiasmo de corte totalitario los valores que representa esta asignatura, para él imprescindible para la formación de buenos ciudadanos. Él no entiende por qué se empeñan en cuestionar una asignatura como ésta. No entiende cómo se hace demagogia con ella, según cree. Y concluye el hombre que lo que les ocurre a los detractores de esa asignatura es que no entienden cuál es el auténtico patriotismo. ¿No les suena esa altanería y esas acusaciones a propaganda fascistoide de los años treinta y cuarenta? Se desvirtúa la realidad sociedad, atribuyéndole, con deliberado propósito de engañar a la opinión pública, un propósito que no tiene. ¡Claro está, Zapatero, que no se puede imponer ninguna fe a las leyes! La fe se propone, no se impone, decía Juan Pablo II. Pero tampoco se puede legislar contra la fe de las mayorías. Y menos aún se puede imponer la fe del relativismo moral o de la ideología de género, que es lo que contienen los textos de la asignatura obligatoria Educación para la Ciudadanía, en contra de la Constitución, que reconoce a los padres la libertad de educar. Mas no sólo tiene razón Zapatero cuando dice que la fe no se puede imponer. También la tiene cuando afirma que "España es un Estado aconfesional y sus principios laicos garantizan el pluralismo". Naturalmente. Precisamente por eso, por el carácter aconfesional del Estado y porque una imparcial laicidad exige pluralismo, no se puede imponer desde el Estado una asignatura que invade la intimidad de la conciencia. Los que rechazan la asignatura Educación para la Ciudadanía –sean católicos, presbiterianos, musulmanes o agnósticos- lo hacen porque creen en una España aconfesional y plural. Y no le dé usted más vueltas, señor Zapatero.

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