lunes, julio 23, 2007

Marcello, De jueves a domingo

lunes 23 de julio de 2007
De jueves a domingo

A juego con la política, la clase periodística ha entrado también en zona de desvarío y están pasando cosas tan llamativas como que el pasado sábado El Mundo publicó un artículo de Raúl del Pozo, titulado “Segunda Religión”, que fue publicado en el mismo diario hace ¡tres o cuatro años! ¿Qué pasó?, no se sabe, dicen que los duendes de las imprentas, cuentan que Del Pozo estaba tan entusiasmado con lo de Sergio García en el British que tocó la tecla que no debía y envió a Madrid, desde Marbella, una vieja historia sobre Gescartera, de los tiempos de su ex admirado Aznar, porque ahora ama a Zapatero. Por eso Pedro J. le lanzó el domingo una pulla en su sábana santa dominical en la que, olvidando su viga y buscando la paja en ojo ajeno, decía: “de la misma manera que sus aduladores moldearon en torno a Aznar la aureola de buena suerte, con flor en el trasero incorporada, los pelotas de turno ven ahora a Zapatero como el privilegiado…”. O sea, que Pedro J. ataca a su columnista pero se olvida de que fue él quien nos presentó a Aznar como si fuera el emperador Claudio, y luego a Zapatero como el gran pensador del republicanismo. La hemeroteca, para algunos entusiastas, de ellos mismos, es demoledora.
En El Mundo están que se salen porque creen que Polanco se ha muerto del disgusto del presunto empate de venta de lunes a viernes entre El Mundo y El País, y además están convencidos de que en Prisa va a desembarcar, de un momento a otro, y de la mano de Felipe González, el multimillonario de México Carlos Slim, para hacerse con el poder del grupo y colocar a Juan Luis Cebrián como dueño y señor frente a los hijos y sobrinos de Polanco. El tiempo dirá, pero se acaba de morir don Jesús del Gran Poder, el de “no hay cojones de negarme a mí un canal de televisión”, o el de “tengo más abogados que periodistas”, y ya están pasando cosas en la redacción de El País, que ayer perdió los correos y no llegó a provincias a su hora. Y nos dijo el quiosquero: “es que se ha muerto el señor Polanco, y la redacción está de luto”. Vaya por Dios. Más bien imagino que era tan grande y tan desmedido el elogio al patrón que la rotativa se atragantó y se rompió.
Sin embargo, la rotativa que están engrasando para la tirada del millón de ejemplares de la próxima semana es la de El Jueves, tras el asombroso y demencial secuestro judicial del número pasado, donde una caricatura de la satírica publicación colocaba a los Príncipes de Asturias en la posición del misionero en pos de procrear un hijo para recibir los 2.500 euros que regala Zapatero a los recién nacidos. Mucho nos tememos que quien violentó la libertad de expresión no ha sido El Jueves sino el fiscal Conde-Pumpido por orden de Zapatero, el censor oficial del reino. Pero no para defender a la familia real, o los Príncipes de Asturias, sino para levantar una campaña airada contra ellos, porque esa portada, que iban a ver sólo unos miles de lectores, ahora ya la han visto millones de personas y ha dado la vuelta al mundo en internet. Es decir, Zapatero le ha metido un gol al palacio de la Zarzuela por toda la escuadra y para ello ha utilizado al inefable Pumpido, que un día exculpa a Otegi, otro excarcela a De Juana y otro secuestra El Jueves, por las buenas. Y para que luego se diga, como ya se va diciendo por ahí, que fue Letizia la que montó en cólera al ver El Jueves en el Tomate de Telecinco y armó la parda.
O sea, Zapatero ha montado una operación republicanista tipo Pettit, pero a lo bestia, y hasta La Vanguardia del Conde de Godó traicionó a la Casa Real y se pasó a la bandera tricolor, con un ¡viva El Jueves!, que el diario ABC destacó en su Tercera con toda intención. En fin, se han equivocado todos —menos Zapatero—, el fiscal y los que piensan que semejante secuestro es algo bien hecho de acuerdo con la ley, lo que no es verdad, y servirá de ejemplo y aviso a navegantes, lo que tampoco es cierto porque a partir de ahora arreciarán las críticas a los Príncipes, a los que el tándem Zapatero–Pumpido han puesto en lo más alto de la picota nacional.
Por cierto, de la caricatura me quedo sólo con una idea: ¿en qué trabaja el Príncipe de Asturias, al margen del protocolo? No se sabe y algo debería hacer. Ya lo dijimos aquí alguna vez, el Príncipe debe trabajar todos los días, como todos los españoles, en una función concreta, en Exteriores, el Cervantes, el Prado, en alguna embajada, en una empresa, o en el Ejército con mando real. Porque eso de acudir a los entierros, los bautizos, bodas, presidencias de honor, tomas de posesión y demás camelancias, eso no es trabajar. Y luego pasa lo que pasa, como lo que acaba de pasar.

No hay comentarios: