lunes, julio 23, 2007

Juan Velarde Fuertes, Nuestro sector rural (y iii): ¿sin orientacion?

lunes 23 de julio de 2007
Nuestro sector rural (y iii): ¿sin orientación?

POR JUAN VELARDE FUERTES
Uno de los mejores expertos españoles en economía agraria, Jaime Lamo de Espinosa, señaló, en el Congreso del Sesquicentenario de los Ingenieros Agrónomos que se celebró en Madrid los días 20-22 de octubre de 2005, que, de ahora en adelante, nuestra agricultura debía arrostrar el reto de una globalización cada vez más librecambista, tras haberse orientado, con apoyo arancelario, hacia el mercado nacional, primero, y después, con subvenciones, hacia el comunitario; de participar en la búsqueda de solución al hecho de que mueren en el mundo, de desnutrición, 850 millones de personas; de que la población activa rural desea que sus hijos abandonen el campo; de escasez de agua por la demanda hacia otros empleos lo que, por fuerza parece exigir -léase el número de junio de 2007 de la veterana revista «Agricultura», centrado en el regadío, que sostiene en su editorial que «sin regadíos no hay agricultura, al menos en España»- que el mercado actúe para resolver el problema, lo mismo que en relación con la creciente escasez de suelo. Añade Lamo de Espinosa los retos derivados del posible cambio climático; de una tecnología revolucionaria respecto a la anterior que se basaba en el factor trabajo; de la demanda de biomasa y biocombustibles por el encarecimiento de la energía; finalmente, de un gran avance en la biotecnología.
Todo esto parece hoy ignorarse. El propio Jaime Lamo de Espinosa señalará en su «Carta del Director», en «Vida Rural» de 15 de mayo de 2007, que nuestra política rural apenas se ha movido, cuando «la agricultura ha evolucionado en casi medio siglo de un modo explosivo». Por eso se observan crecientes tensiones, concretamente entre la ganadería y la producción de biocarburantes, no digamos entre los campesinos de Aragón y los de Murcia; y todo esto acompañado de confusiones generadas en Bruselas. Por ejemplo, léase la feroz crítica que se hace en «Vida Rural» de 1 de julio de 2007 a la OCM de frutas y hortalizas, aprobada con manifiesta satisfacción por parte del Ministerio de Agricultura, pues según «Agro Negocios» de 15/21 de junio de 2007, Elena Espinosa «destilaba optimismo al alardear que nuestro país, había logrado todos sus objetivos», mientras parecía claro que se golpeaba con rudeza a un sector que constituye el 62,5% de la producción final agraria vegetal, cifra equivalente a toda nuestra ganadería, y llegaba AVA-Asaja por ello a hablar de «humillación» y de «cinismo superlativo». Además, Jesús Serafín, presidente de Fiab, la patronal que integra las empresas de alimentación y bebidas, declaraba en «El Economista» de 15 de junio de 2007, «que en España no hemos sabido crear grandes multinacionales (agroalimentarias)... y está claro que la dimensión es un factor clave».
Por mil motivos, es evidente que no pueden continuar así las cosas. La actual oscuridad debería concluir.

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