viernes 20 de julio de 2007
El Estado de la ficción
Ismael Medina
¿ CÓMO calificar el llamado "Debate sobre el estado de la Nación" tras aguantar con estoicismo dos jornadas de parloteo en un parlamento de fervorosos aplaudidores y de escuchar a un petulante chichiribaile apellidado Rodríguez? Recurro a unas recientes declaraciones de Giovnni Sartori: "Creo que la decencia ha desaparecido de todas las democracias occidentales". Pudo añadir que con España a la cabeza si Antonio Astorga lo hubiese entrevistado después que Marín, fabricante de embudos reglamentistas, diera por terminado un giñol parlamentario en el que el presidente del gobierno goza de todas las ventajas en tiempo y turno de réplica, mientras los llamados a desdecirle son esclavos de una relojería adversa. Sartori, a quien "El País" calificó de "príncipe de la ciencia política de la izquierda liberal de Europa" (entrevista de Hermann Tertsch, 08.04.2001) respondía así a una pregunta de Astorga sobre el presidente Rodríguez: "Cuando funcionaba la Unión Soviética, la izquierda no era tan pacifista, pero ahora que la Unión Soviética ha caído, la izquierda (y no sólo en España) se muestra favorable al diálogo. Entonces, el argumento en términos generales es que "un gobierno de izquierdas tiene que dialogar porque los únicos que son opresores son los gobierno de derechas". Dado de que los políticos creen en sus estupideces porque las repiten mañana, tarde y noche, si uno no dialoga significa que es reaccionario: ¡otra estupidez!". UNA IZQUIERDA ESTUPIDA Y UNA DERECH AVERGONZADA DE SERLO CREO que las palabras de Sartori, a quien ahora "El País y el P(SOE) motejarían de derechista, e incluso de ultraderechista, valen para enjuiciar con precisión lo ocurrido los pasados martes y miércoles en el Congreso de los Diputados. Algunos columnistas se han apresurado a calificar de duelo a muerte y cosas parecidas el enfrentamiento dialéctico entre Rodríguez y Rajoy. El análisis ponderado de las intervenciones de uno y otro conduce a la conclusión de que lo fue en realidad entre la estupidez y la lógica. Ni tan siquiera entre la demagogia oportunista y la denuncia razonada. El primero pareció empeñado en confirmar que "Sólo escribiendo un manual de cómo dilapidar el crédito de un gobernante en el corto espacio de tres años conseguirá Zapatero un éxito seguro" ("100 personajes que hunden España". Curry Valenzuela. Ed. Temas de Hoy, pag. 16). Al segundo se le podrán achacar errores de estrategia al frente del PP durante estos tres años de soledad opositora al desmadre rodriguezco, como el muy grueso de entrar en el contubernio estatutario. Pero no de falta de solidez dialéctica en sus intervenciones parlamentarias, aunque la naturaleza no le haya dotado de un timbre de voz de tribuno y descaro retórico para el rifirrafe parlamentario y el mitin como lo tiene Sarkozy, por ejemplo, para llegar a las masas y enardecerlas. Le ata, además, el temor a parecer un "opresor de derechas". Pero su argumentación es robusta y bien hilada, propia de un jurista. Tengo la impresión, además, de que se deja influir demasiado por el eco mediático de sus intervenciones y de su gestión al frente del PP, en vez de pasarse con displicencia por el arco del triunfo lo que de él y de dirigentes de su partido escriben determinados columnistas en los que pueden más viejos rencores por dádivas no otorgadas por Aznar que un juicio equilibrado del acontecer político. Si Rajoy sube el tono, le acusan de estimular la crispación. Y si adecua el discurso a la moderación que le reclaman o cumple los compromisos de silencio sobre lo tratado con Rodríguez, le motejarán poco menos que de pardillo. Le convendría, sin duda, un retiro con Sartori para aprender como un político actual debe enfrentarse a la estupidez izquierdista y evitar el riego de caer en una estupidez de centro reformista. La noche anterior al vodevil parlamentario me llegó por Internet una antología de citas sobre la estupidez humana, amenizada por una orquesta de gallinas. Tras escuchar con infinita paciencia las enfáticas y reiterativas intervenciones de Rodríguez, la estupidez de la izquierda denunciada por Sartori cobraba dimensión de síntesis esta cita de Woody Allen: "Disfruto del día hasta que un imbécil lo arruina". O esta de Mark Twain: "Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar la duda". Tampoco estaría fuera de lugar esta otra de Albert Einstein: "Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera". El discurso de izquierda potsoviética de Rodríguez es tan estúpido, aunque no tanto como el de López Garrido (el de Llamazares sigue anclado en estalinismo cosificado de Castro), que a veces me asalta la duda de si lo es hasta el extremo de infinitud que da a entender, o si se esfuerza para parecerlo y descolocar al adversario. Sí estoy persuadido, no obstante, de que se trata de una herencia genética de la izquierda en sus distintas variedades, indisociable de un mostrenco y servil apego al cargo y a lo que con su manejo pueda añadirse. ¿Cómo podría explicarse, si no, el entusiasmo aplaudidor del gallinero socialista cada vez que su jefe de filas profería una trola o una chorrada? Cierto que el gallinero pepero no se quedó atrás en el uso del aplausómetro. Pero me resultó expresivo el hecho de que mientras Rodríguez se detenía para pavonearse con el fervor previsto y dirigido de su rebaño, Rajoy proseguía impertérrito su discurso y con la mano pedía al suyo que parara. Un problema de tiempo, sin límites para el presidente del gobierno y usurero para la oposición. El trágala de una ficción parlamentaria acorde con el de una democracia degradada a la condición de totalitarismo partitocrático. UN PARLAMENTARISMO CON FRENO Y MARCHA ATRÁS LA reglamentación parlamentaria es la consecuencia inexorable del sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas que prostituye cualquier atisbo de veraz representatividad democrática. Los diputados y senadores se deben a la dirección del partido que los nombra y puede quitarles el momio si se les ocurre pensar por cuenta propia. Los votantes les traen sin cuidado y apenas si se acercan a ellos cuando las campanas tocan a rebato electoral. Diputados y senadores se convierten en patuleas que llena los escaños cuando interviene el jefe supremo del partido o toca votación. Y holgazanean si no es así. Algunos tienen el privilegio, pagado como extra, de cumplir en unas u otras comisiones el papel del perro del viejo logotipo de la casa discográfica "La Voz de su amo". La tiranía partitocrática no admite perros asilvesatros. Lo sabe muy bien Rodríguez, perro faldero del P(SOE) en el Congreso de los Diputados hasta que, para sorpresa general y la suya propia, seis viciados votos lo convirtieron en el gallo del corralón socialista. ¡Y bien que se está desquitando de tantos años de solícito aplaudidor! El reglamento de las Cortes (Congreso y Sendo) fue diseñado, y luego reforzado, como chaleco antibalas del partido mayoritario establecido en el gobierno de lo que por entonces todavía era Nación, aunque llevara en su vientre constitucional el embrión del federalismo o el confederalismo. La disolución de España, en definitiva, tal que se convino en la tenida de Munich de 1962, bajo control masónico. Lo era el presidente de la Internacional Democristiana bajo cuyos auspicios se convocó y celebró. Además de los partidos secesionistas participó, conviene recordarlo, una representación del radicalismo "aberchale", con vocación de terrorismo "gudari", al que sirvió de incubadora la Universidad de Deusto, ya dominada por la rama heterodoxa de la Compañía de Jesús y a la que enviaba sus hijos la burguesía vascongada. Conocí los entresijos de aquella tenida, a la que algunos acudieron engañados, gracias a los informes de los infiltrados por los servicios de la Scretaría General del Movimiento, entre ellos Juan José Rosón y Restituto Enrique Ruiz García. Pero vuelvo al reglamento parlamentario una vez solventado este necesario y restringido recordatorio. Resulta grotesco, además de una burla a la esencia del parlamentarismo, que el tiempo disponible para las intervenciones se adjudique con rígida proporcionalidad al número de escaños de cada grupo y restricciones aún más severas en lo concerniente a las réplicas, mientras el presidente del gobierno goza del privilegio de consumir el que le venga en gana y se reserve la última palabra. ¿Cómo puede el portavoz de una minoría abordar en diez o incluso menos minutos un razonable análisis crítico de una oceánica intervención del presidente del gobierno en la comparecen una multitud de cuestiones de muy variada índole? Ni tan siquiera podrá hacerlo de manera cumplida el partido mayoritario de la oposición si en un primer turno su tiempo concluye en 40 minutos, se queda en un tercio a la hora de la réplica y el límite son 4 minutos en la contrarréplica. ¿Y por qué se niega a cualquier diputado intervenir por cuenta propia para criticar o elogiar, según le pete, la rendición de cuentas del presidente del gobierno, si es que lo hace? Se adujo para justificar este antidemocrático encorsetamiento que debates sin limitaciones serían interminables. Una sandez puesto que la tradición parlamentaria es esa y para ello pagamos con creces y abundantes prebendas a diputados y senadores. No para que balen o berreen cuando lo ordena el mayoral y voten según éste les ordene. La lectura del Diario de Sesiones de las Cortes nos muestran la distancia abismal entre los debates durante la II República y los actuales. Aquellos eran vivos e incluso virulentos y menudeaban excelentes oradores que no precisaban de bloques de papeles para defender sus tesis y atacar al contrario, menudeaban las interrupciones sarcásticas o agrestes y un buen número de parlamentarios eran gentes con ancho crédito en sus ámbitos profesionales. Incluso el más lerdo y advenedizo le daría hoy sopas con onda a nuestro actual presidente de gobierno, mera caricatura de Adolfo Suárez, a cuya medida se construyó la ficción de democracia que padecemos. También en aquel tiempo procuraban las logias situar en el gobierno y en el parlamento hermanos idóneos para imponer sus directrices. Parece que ahora prefieren la docilidad del mediocres a la del inteligente. LAS BURDAS TRAPACERÍAS Y MENTIRAS DE RODRÍGUEZ ERAN imprescindibles las anteriores anotaciones, aún a despecho de su casi general conocimiento, para un más ajustado entendimiento de los intercambios dialécticos entre Rodríguez y Rajoy, los únicos a los que la mayoría de los columnistas y editorialistas han prestado atención, cada cual según su dependencia. Rodríguez ocupó la mañana en presumir de Superman político. Tan descarado fue en disfrazar de conquistas los engaño que incluso Gaspar Llamazares, acaso para justificar su habitual entreguismo, tachó el discurso de irreal. Rajoy disponía de 40 minutos (Marín, con la ley del embudo en la mano, no le concedería más de cinco de prolongación) para responder a la riada de éxitos que se atribuía Rodríguez para ocultar o sólo rozar los gravísimos problemas de fondo que agobian a lo españoles y sus no menos gravísimas responsabilidades. Una burda trampa de la que sólo podía escapar como hizo: atacando a Rodríguez y al P(SOE) en los flancos de las claudicaciones en el lecho del terrorismo, del desmantelamiento de España, del avieso fomento del retorno al guerracivilismo y de su condición de mentiroso impenitente. Una y otra vez se repitió espectáculo en los mismos términos. Rajoy aprovechó sus tasados cuatro últimos minutos de contrarréplica para insistir en lo que realmente importaba: la verdad sobre las negociaciones del gobierno con ETA-Batasuna y las concesiones pactadas, mediante la entrega al parlamento de las actas de las reuniones celebradas con participación de mediadores internacionales. Y es que, en efecto, Rodríguez sólo podrá negar validez a las revelaciones terroristas en las páginas de "Gara" facilitando su confrontación con las actas en su poder. Pero no lo puede hacer por la sencilla razón de que las actas en manos de los mediadores internacionales y de ETA-Batasuna son las mismas que el gobierno oculta. Y por la evidencia irrefutable de los hechos: la legalización de la mitad de las listas de ANV, el mimo con que fue tratado el empedernido asesino De Juana Chaos, el reiterado trato de favor dispensado a Otegui y, en general, la cínica y descarada utilización de la Fiscalía General del Estado para amparar unas concesiones al terrorismo que, además de vulnerar las tantas veces vejada constitución de 1978 y prostituir la Jussticia, habrían sido calificadas en cualquier democracia medianamente sólida de traición a la Patria, al Estado y a la sociedad. Rodríguez aprovechó su último y también ilimitado turno, sin posibilidad de réplica, para echar en cara al jefe de la oposición que no había respondido a las múltiples cuestiones de diversa índole en las que centró su intervención. Y para rematar la faena se sacó de la manga de tahúr el as marcado del libro de la asignatura de Ecuación para la Ciudadanía, editado por SMS, invitando a Rajoy a su lectura y rectificar. De haberlo leído antes se habría evitado el bochorno de tener que esconderse también en este asunto cuando se divulgue este panfleto, nada edificante, y que cada taifa adaptará a tenor de la catadura moral de los que en ella manden. LAS MENTIRAS DE ALICIO RODRÍGUEZ ME llevaría mucho espacio desmotar la trampa de la mayoría de los logros anunciados por Alicio Rodríguez para engaño de quienes todavía confían en él o son incapaces de ver más allá de las siglas del P(SOE). Pero anotaré algunas muestras: Para la aplicación de la Ley de Dependencia en plenitud son necesarios más de seiscientos mil profesionales entre geriatras, psicólogos, ATS y asistentes sociales, según el sindicato mayoritario de Enfermería y una asociación de médicos. Un problema de indudable entidad, una vez que la Sanidad pública se ve obligada a importarlos ante la huida de facultativos y ATS españoles hacia países que les ofrecen más sustanciosa remuneración, entre ellos alguno de menor nivel de vida, como es el caso de Portugal. Un estudio del BBVA estima el costo de la atención a cada dependiente en más del doble de lo anunciado por el ministerio de Trabajo. Y por si fuera poco el engaño, la Administración Central endosa a las autonómicas el sostenimiento de este servicio, fruto de la improvisación con fines electoralistas. La subida del salario mínimo de que alardea Alicio Rodríguez dejará fuera a sus beneficiarios de toda una serie de prestaciones sociales al no haberse corregido, al menos que yo sepa, el tope mínimo de ingresos exigidos para acceder a ellas. El aumento de la tasa de natalidad no reside tanto en el subsidio por una vez de 2.500 euros por nacimiento como en cambiar la mentalidad hedonista que prevalece en amplísimos sectores de nuestra sociedad, ayuna en gran medida de principios morales tras las campañas sostenidas por los democratizadores de uno u otro signo de desarraigo religioso y de exaltación de la vertiente animalesca del ser humano. Los beneficiarios serán en gran medida los inmigrantes a los que mueve el instinto de perpetuación de la especie y sus convicciones religiosas. Los 2.500 euros, irrelevantes para nuestra clase media con un tenor aceptable de nivel de vida, constituyen un apetitoso ingreso para los más desfavorecidos. Y no cabe olvidar en este punto un frase lapidaria de Ben Barka décadas atrás: "Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres". Se ha primado estúpidamente la inmigración musulmana con los perniciosos efectos denunciados por Sartori. La necesidad de mano de obra importada, sobre todo sin cualificar, está relacionada con la falacia de los índices de desempleo. Existe un gran contingente de desempleo reglado y remunerado que si se aplicaran criterios como los establecidos en otros países, más "progresistas" que nuestra izquierda, haría innecesario un crecido contingente de inmigrantes y cercenaría el "efecto llamada". Me refiero al PER, a las jubilaciones anticipadas, al mantenimiento del tope de edad laboral en los 65 años y a los requisitos para aceptar obligatoriamente una oferta de trabajo a través de las Oficinas de Empleo. Los síntomas de regresión económica en determinados sectores se traduce en el creciente porcentaje de inmigrantes legalizados en las bolsas del paro. Y seguirá en aumento en la misma medida en que el recorte de los ingresos de los españoles de origen les obligue a ocupar puestos de trabajo que hasta ahora rehusaban y dejaban para los inmigrantes. La presión fiscal, que en 1975e ra del 20%, asciende hoy al 50%. Y crece de continuo. Podrá pavonearse Alicio Rodríguez de rebajas en el IRPF para engatusar a los de economía doméstica más deprimida, la mayoría de ellos exentos de tributar o con derecho a devolución, mientras se castiga sin piedad a las clases medias con una ajustada holgura de ingresos y en cada ejercicio se les priva de deducciones. El IRPF es, por lo demás, el impuesto menos relevante hoy para las arcas del Tesoro. Son los impuestos indirectos los que más castigan al contribuyente. Determinadas medidas bajo el palio de la salud pública se utilizan para subir de manera abusiva el precio de los productos perseguidos, como, verbigracia, sucede con el tabaco,. Pero el consumo desciende en bajos porcentajes y el Fisco acrece sus ingresos, que es de los que en verdad se trata. Ocurre algo similar con los productos energéticos. Alicio Rodríguez se ha tirado el farol electoralista de congelar la subida anunciada en el precio del consumo doméstico de electricidad. Pero ya lo hizo en enero y habremos de pagar más por los contadores. Si el consumidor se toma la molestia de analizar las partidas que componen la factura eléctrica, descubrirá que pagamos potencia contratada, energía consumida, impuesto sobre electricidad, alquiler de equipos de medida e IVA. ¿Tiene algún sentido que en el cómputo del IVA se incluya también el impuesto sobre electricidad? Albarda sobre albarda. El pago por energía consumida viene a representar en torno a la mitad del total a abonar. Y lo que se lleva el Fisco algo más del 20% de la facturación. Presume Alicio Rodríguez de haber incrementado durante su mandato el número de becas de estudio y las inversiones en investigación. Pero de poco sirven unas y otras si al propio tiempo se favorece la degradación de la enseñanza, desde la primaria a la universitaria, se ampara la anarquía, se arrumban criterios de selectividad y competencia y en este ámbito nos hemos situado a la cola de los referente europeos de calidad. Y también de positiva competitividad. Podría proseguir hasta la extenuación para evidenciar que a Rajoy habría precisado de más tiempo aún que el empleado por Rodríguez para desmontar una por una sus presunciones de acierto en lo económico, lo social y lo educativo. También lo que de negativo e inquietante se esconde bajo el crecimiento del PIB por encima de la media europea. Lo advierten con insistencia los economistas independientes e incluso el Banco de España. Ese PIB está montado sobre la economía especulativa y no sobre la economía productiva. Su fragilidad es patente. Lo evidencia la desconfianza exterior, traducida en una alarmante retracción de las inversiones extranjeras, en el goteo de las deslocalizaciones y en otros muchos síntomas agoreros. La venta de las reservas de oro del Banco de España es difícilmente conciliable con el superavit presupuestario del Estado de que se alardea, ocultando al propio tiempo la enorme deuda contraída por las administraciones taifales y municipales. LA VERDAD POLÍTICA NO COINCIDE CON LA VERDAD OBJETIVA "LA RAZÓN" publicó el pasado día 4 una entrevista con el magistrado Alfonso Guevara, uno de los tres que componen el Tribunal del 11-M, cuyo análisis excede de lo consentido por esta crónica inevitablemente extensa. No me resisto, sin embargo, a recoger su criterio de que el Tribunal sólo establecerá "la verdad jurídica, que no tiene por qué coincidir con la verdad. No estuvimos ahí. Tratamos de no equivocarnos, pero si hay otras cosas, eso no lo sabemos. Nos limitamos a deducir la verdad de las pruebas". Señal evidente de que la prolongada vista de la causa ha sembrado más dudas que certezas. Lo único claro hasta ahora es que la matanza del 11 de marzo de 2004 estuvo programada por mano invisible para que el Partito Popular perdiera las elecciones y las ganara el P(SOE), insólitamente preparado para sacarle rendimiento en las dos jornadas que precedieron a los comicios. Traigo a colación la cita reseñada de las declaraciones del magistrado Alfonso Guevara para aplicarla al contubernio de las negociaciones entre el gobierno y el terrorismo nacionalcomunista vascongado. Se queja Rodríguez de que se otorgue más crédito a los comunicados de ETA que a los desmentidos del gobierno. Pero su verdad política estará lejos de la verdad objetiva en tanto no aporte pruebas indiscutibles de que miente ETA y no un gobierno que hace trampas y miente en cualesquiera espacios. Y lo que Rajoy ha exigido a Rodríguez, insisto, es que aporte al Congreso de los Diputados las actas de las negociaciones como prueba de que la verdad objetiva coincide con la verdad política. El problema para Rodríguez reside, para su desdicha, en que ha de refugiarse por fuerza en la ocultación y en la mentira. Y en montajes torticeros para reavivar las brasas del miedo en la sociedad. Resulta sospechosa, por ejemplo, la llamativa coincidencia entre el abandono de un vehículo cargado de explosivos en Ayamonte (¡Qué casualidad, por cierto, que por allí pasara en ese momento un ratero motorizado y arramblara con una bolsa de contenido previsiblemente comprometedor!) y el episodio de la furgoneta de Cañaveras en vísperas de los atentados del 11 de marzo. O que determinadas detenciones de etarras por la policía francesa, por indicaciones de la Guardia Civil, se registren con tan llamativo oportunismo político. Y asimismo, que la activación de la guerrilla urbana batasuno-etarra, al tiempo que los chantajes a empresarios vascongados y navarros, se registren cuando a Rodríguez conviene airear el fantasma del miedo para insistir en la falacia de la paz a cualquier precio. Los servicios antiterroristas de la Guardia Civil, de la Policía Nacional y del CNI disponen de información suficiente para, con la colaboración de Francia y Bélgica, sobre todo, desmontar en poco tiempo el casi entero entramado de ETA. Pero no interesa. Conviene, por contra, que campe a sus anchas Josu Ternera, el hombre clave en la dirección del terrorismo etarra-batasuno y en las negociaciones con el gobierno Rodríguez, amén de enlace entre los radicalismos separatistas catalán y vascongado. CON LA PARTITOCRACIA REVERDECIÓ EL FOURERISMO Pretendía referirme por último a la balandronada rodriguezca de exhibir como un cuchillo de matarife un ejemplar del manual de Educación para la Ciudadanía con el fin de despedazar el discurso de Rajoy. La dichosa asignatura, su contenido y sus objetivos no son otra cosa que un episodio más de una estrategia desalmada que anticiparon Huxley y Orwell, entre otros, según expliqué en una crónica precedente. Aunque abordaré el tema en otra ocasión, sí quiero dejar constancia del precedente del fourerismo como pauta de la conspiración iluminista de la que Rodríguez y una izquierda estúpida, que denuncia Sartori, son meros instrumentos. Entresaco de "Les quatre mouvements" de Carlos Fourier (1772-1835) su propuesta de una sociedad en que los individuos ddarian suelta a la satisfacción de sus pasiones e instintos, por aberrantes que fueran, para alcanzar sus mayores cotas de libertad y de productividad en común, amén de desterrar de sus conciencias toda idea acerca de la existencia de Dios y erradicar a la Iglesia. Fourier, sin duda alguna, se impregnó de la ideología de la Orden de los Iluminados, fundada formalmente en la noche luciferina de Walpurgis de 1776 y no por casualidad. Rodríguez es su actual y empecinado portaestandarte masónico en España. Asiste la razón a Sartori. La decencia ha desaparecido de la democracia. Y sin decencia, la democracia se convierte en procacidad totalitaria. En turbia ficción subordinada. Fue consecuente u no existiera debate sobre el estado de la Nación, sino rifirrrafe sobre el estado de la ficción. La democracia en España volvió a suicidarse constitucionalmente en 1978.
jueves, julio 19, 2007
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1 comentario:
palacete de la moncloaca
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