lunes, julio 23, 2007

Ferrand, Libertad, prensa y sentido comun

lunes 23 de julio de 2007
Libertad, prensa y sentido común Manuel Martín Ferrand

La gente común, más apresurada que reflexiva, suele tener una idea imprecisa —y peligrosamente parcelable— de lo que es y significa la palabra libertad. Al mismo tiempo, esas personas tienden a manejar con gran imprecisión el concepto que se resume en el vocablo prensa. De ahí que la muy deseable “libertad de prensa” aparezca en multitud de ocasiones como un complicado batiburrillo de difícil comprensión. Estoy pensando en Ángel Acebes, un personaje que por su situación representativa debiera tener criterios firmes a partir de unos cimientos sólidos. Especialmente en el territorio del Derecho, que es su punto académico de partida.
Al hilo del secuestro judicial de El Jueves, un producto impreso y no por ello calificable como prensa y, mucho menos, como periodístico, ha dicho Acebes —¡el nº 2 del PP!— que la iniciativa de la Fiscalía General del Estado es “una equivocación”. Entiende el lugarteniente de Mariano Rajoy que el secuestro atenta contra la libertad de expresión —asunto opinable, claro está— y que ha generado “consecuencias negativas”. Es decir, que la maldad del secuestro reside en que gracias a él “todo el mundo conoce la portada de la revista”.
Puede estarse a favor o en contra del secuestro judicial de una publicación como El Jueves. Personalmente entiendo que ese tipo de revistas, como las pornográficas y cuantas otras no observan las leyes generales del buen gusto, deben existir puesto que se corresponden con una demanda real, pero debieran utilizar otros canales de distribución diferentes a los de la prensa diaria y la semanal de más generalizada aceptación. Los niños, los ancianos —que son como niños— y las personas con criterios estéticos y éticos exigentes se han visto obligados a contemplar la polémica portada de El Jueves en los quioscos en los que habitualmente adquieren el ABC, La Vanguardia, el Diario de Cádiz o, en otras periodicidades, el Hola!, La Clave o Actualidad Económica.
Acebes emite su juicio al margen de la ley y distante de los criterios morales. Su sentido procesal se basa en lo utilitario y le parecen mal las actuaciones judiciales en razón de sus consecuencias, no de su naturaleza y de los principios jurídicos de las que emanan. Mal asunto. El PP debiera hacerse revisar sus mecanismos internos porque empieza a resultar evidente que, entre complejos, fijaciones y populismo, tiene muchos desajustes y poco fundamento. Líderes como Acebes, con el latiguillo de que todo es bueno para la causa, generan confusión entre los espíritus sencillos y mucha risa entre quienes tienen un poco más elaboradas las ideas.
Lo que no conviene en casos como el de El Jueves, que con sospechosa oportunidad nos distrae de otros de mayor enjundia, es enganchar ese tipo de publicaciones con otras precedentes y también dedicadas al humor. Madrid cómico, por irnos lejos, o La Codorniz, Hermano Lobo o Don José, en años más próximos, fomentaban la crítica y la inteligencia. Incluso superando con talento las muchas limitaciones que sus respectivos tiempos imponían desde el poder establecido. No es el caso del modelo El Jueves, heredero de El Papus y otros también desaparecidos. La zafiedad grosera, contenido central de la pretendida caricatura de los Príncipes de Asturias, no es humor, ni es prensa, ni se ajusta a las normas más comunes y generalizadas del buen sentido.
Estamos ante un mal uso de la libertad. Se puede discutir la intencionalidad del fiscal en razón de sospechas, meras sospechas, de oportunidad; pero a partir de ahí el juez actuó como las leyes exigen. Sin más. Aquí no hay mártires ni víctimas. Lo que sí hay, y vuelvo al esperpento ideológico y jurídico que protagoniza Ángel Acebes, es mucha confusión. Si en la cúpula de la derecha conservadora los efectos son más determinantes que las causas es cosa de echarse a temblar y, en un potente coro de cuarenta millones de voces, gritar lo más alto que nos sea posible: ¡socorro!

No hay comentarios: