jueves, julio 26, 2007

Blanca Alvarez, Princesas

Princesas
26.07.2007 -
BLANCA ÁLVAREZ b.alvarez@diario-elcorreo.com

Pero bueno, compañeros, vosotros que vais siempre dos pasos por delante, cómo es posible que no os percatarais de la vuelta al medioevo en que vivimos. No será por falta de signos: Imperios contratando mercenarios para que torturen en su nombre y evitar el esfuerzo y el sudor a sus soldados; esclavos que llegan voluntariamente a nuestras playas sin que nos cueste ni un duro el flete; tonsurados que mancillan infancias mientras sus superiores se rasgan las sotanas por hacer pública la infamia; pestes que no llegan a lomos de las ratas sino a través de las cloacas de residuos venenosos; guerras, genocidios, masacres Por si faltara algo, el anuncio del fin del mundo, no porque llegue el mismo Dios a lomos de un dragón, sino porque el planeta se agota y extingue a nuestras manos ¿El medioevo!Y claro, compañeros, una de dos: o le damos al fundamentalismo más chungo, ese que lleva atada a nuestra cintura un explosivo y nos exige un grito de loa final antes de inmolarnos; o le damos a los cuentos de hadas y princesas. Como nuestros tonsurados, pese a que lo intentan, no logran volvernos unos fanáticos de la religión pura y dura, durísima, pues contraataca la más falsa de las magias. Que se vendan a millones libros sobre dragones y princesas, sobre caballeros y nobles cruzados, sobre dragones derrotados por la espada o la katana ¿Acaso no es un síntoma de esa vuelta al cuento de las más rancias princesas, dormidas o impávidas?Llegados a este punto, cómo se les ocurre colocar a dos testas coronadas, y nuestras, en postura erótica y hablando sobre economía doméstica. ¿Blasfemia! Una princesa jamás fornica. O es que no han leído los bellos cuentos, descafeinados hasta el espasmo, donde los reyes sueñan con un hijo y éste llega a través de dos gotas de sangre sobre la nieve, o a lomos de un sapo mágico, o aparece sobre un nenúfar Una princesa es incapaz de dormir sobre un guisante, por más que la separen siete colchones del diminuto intruso, ¿cómo va entonces a caer en algo tan mortal como los sudores y espasmos de un orgasmo? Lo suyo no es irreverente, sencillamente, es falso, compañeros.Si perdemos la magia de una familia perfecta por derecho y gracia divino, o casi, qué les dejamos a las pobres marujas mal teñidas y peor ornamentadas para sus sueños, si hasta les quitamos la posibilidad de que sus hijas lleguen algún día a calzar el zapatito de cristal que las eleve sobre todos los colchones de plumas; qué les dejamos a los hipotecados ciudadanos, tan agobiados por las hipotecas, la carestía, la competición laboral salvaje, las ciudades inhabitables, si no pueden mirar cómo veranean, en familia y felicidad permanente, los elegidos por los cuentos.Una princesa, compañeros, sólo puede ser atacada por un dragón, jamás por el raciocinio de nuestras neuronas; una pareja de príncipes sólo pueden habitar en el limbo, si los arrastras a la realidad, se desvanecen, carecen de todo sentido.

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