domingo, febrero 11, 2007

Manuel Fernandez Areal, Ley natural

lunes 12 de febrero de 2007
MANUEL FERNÁNDEZ AREAL
de aquí y de allá
Ley natural
Hay "expertos" que niegan la ley natural y acaban por afirmar, consecuentemente, que bueno es lo que decide la mayoría, y malo, por tanto, lo que define como tal el gobierno elegido democráticamente. Y se quedan tan panchos.
Decía Joseph Ratzinge, hoy papa Benedicto XVI, que "es imposible que un ser humano mate a cualquier otro y no sepa que eso está mal; de algún modo lo sabe. Es imposible que una persona que vea a otra en extrema necesidad no sienta que debería hacer algo", y hablando para alemanes, recordaba que "cuando Goering dijo que nuestra conciencia se llama Adolf Hitler y que sólo él era la norma, esa gente también sabía que no era algo bueno".
Los obispos españoles han aclarado que a veces se habla entre nosotros de la democracia "como si las instituciones y los procedimientos democráticos tuvieran que ser la última referencia moral de los ciudadanos, el principio rector de la conciencia personal, la fuente del bien y del mal. En esta manera de ver las cosas (...) se esconde un peligroso germen de autoritarismo. Si las instituciones democráticas, formadas por hombres y mujeres que actúan según sus criterios personales, pudieran llegar a ser el referente último de la conciencia de los ciudadanos, no cabría la crítica ni la resistencia moral a las decisiones de parlamentos y gobiernos. En definitiva, el bien y el mal, la conciencia personal y la colectiva quedarían determinadas por las decisiones de unas pocas personas, por los intereses de los grupos que ejercieran el poder real, político y económico. Nada más contrario a la verdadera democracia".
O sea, que estamos en las mismas. Por eso, aterroriza comprobar la falta de ética de no pocos políticos españoles empeñados en hacerse con el poder como sea para, desde él, imponer a los ciudadanos una "nueva moral": la de aquí mandamos nosotros y nosotros somos la conciencia ciudadana.Y punto.

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