martes 13 de febrero de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIn FILTRO
Voluntad, tiempo y dinero
La conselleira de Sanidade ha hecho una oferta a los sindicatos médicos para, en un plazo de dos años, reducir a la mínima expresión la precariedad laboral en el sistema sanitario público gallego. Tras haber hablado con ella de ésta y otras cuestiones, en una larga entrevista en Radio Obradoiro, tengo la impresión de que María José Rubio conoce los problemas, quiere arreglarlos y sabe cómo arreglarlos, pero necesita más tiempo del que los damnificados del viejo modelo le están concediendo y más presupuesto.
Necesariamente, se impone una negociación entre empleador y empleados que haga posible lo que durante tantos años fue imposible: adoptar un nuevo modelo de uso y dotación de recursos humanos, porque el heredado ha puesto en peligro la viabilidad de la sanidad pública.
Incluso desde el punto de vista de la racionalidad técnica y científica, la atención sanitaria ha estado fuertemente condicionada por los intereses derivados de una política clientelar, descaradamente electoralista. Mal que no será erradicado mientras los partidos, todos los partidos, no trasciendan de la peleas locales y asuman, como diría el doctor García Barreno, que el compromiso de la medicina debe ser con el enfermo que sufre. Y, a partir de ahí, obrar en consecuencia.
Una asistencia sanitaria dispersa, muy fragmentada y mal atendida no resuelve los problemas, los traslada, y, en consecuencia, los multiplica y acumula. Es altamente ineficiente. Que eso ocurra en un siglo en el que, como razonablemente subraya el patólogo Serrano Ríos, no faltan argumentos científicos y recursos humanos para que el progreso alcanzado en el siglo XX encuentre su oportunidad de desarrollo, no es culpa de la medicina, sino de la política. De una política estrafalaria, corta y populachera, incapaz de asumir que la estructura del sistema asistencial que defiende ha quedado obsoleta.
Una cuestión así no se soluciona con medidas puntuales o parcheos. No obstante, la Consellería de Sanidade debería analizar con detenimiento el decálogo de medidas propuesto ayer por el PPdeG, aunque alguna, como la de permitir que los facultativos que cumplan 65 años puedan continuar ejerciendo la medicina hasta los 70 años, ya se esté aplicando. Al margen de las discrepancias de fondo, esa actitud de colaboración mostrada por los populares ha sido valorada por María José Rubio, dispuesta a recibir "con los brazos abiertos" las ideas constructivas.
Hay otro aspecto que no suele ser citado y, sin embargo, está entre las razones que avalan un aumento de la calidad de la sanidad pública y, por consiguiente, de los recursos a ella destinados: el hecho de que la sanidad, junto con la educación, son los servicios sociales de vocación universal de mayor importancia a la hora de contribuir positivamente a la formación de capital humano.
Según los economistas, uno de los argumentos principales de la función de producción agregada es el siguiente: una población más sana y educada es también más productiva, se adapta mejor a los cambios tecnológicos y contribuye al crecimiento económico. O sea, eleva la capacidad productiva de la economía y surte una ventaja comparativa a sus empresas frente a las del exterior.
Galicia tiene que modernizar la estructura de su sistema asistencial sanitario, y eso requiere voluntad, tiempo y financiación.
lunes, febrero 12, 2007
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