El centro de Rajoy
Antonio Martín Beaumont
13 de febrero de 2007. Mariano Rajoy no es un radical. Está bien recordarlo cuando ya nada es obvio y cuando desde el PSOE se empeñan en tildar a los líderes del PP de "ultras" consagrados a dividir y agitar a los españoles. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Al final, una vieja estrategia de comunicación, eso sí, artera, como aquella del dóberman de Alfonso Guerra cuando el poder de su partido comenzó a diluirse.Quizá por ello -o no-, el "número uno" del PP ha lanzado una campaña presentándose, ya incluso ante las elecciones municipales y autonómicas, como alternativa al desorden que vive la política española. Al-ter-na-ti-va, claro, a José Luis Rodríguez Zapatero. Rajoy quiere que con él vuelva la centralidad a La Moncloa, es decir la voluntad de que el poder político medie, sintetice y gobierne el país alejando toda tentación "fundamentalista" minoritaria en sus decisiones. El líder del PP ve el consenso como un valor en vía de extinción en un momento en el que muchos ciudadanos perciben nítidamente dos Españas que asustan, de ahí que prometa ser un presidente que reconcilie a los españoles.Supongo que, en la crispada política de hoy, lo que persigue el dirigente popular es el centro. Así lo afirma además. Cree Rajoy –y no le faltará razón seguramente- que quien quiere ser oposición puede permitirse hablar sólo para algunos, para convencidos, pero quien quiere ser alternativa tiene que colocarse en el centro de la sociedad para ser escuchado por todos. El problema es que el PP ha hablado hasta ahora sólo a fieles; por ello es el momento de mirar al "voto flotante" que permite ganar elecciones. Y otro aspecto: quizá sea la hora de rehabilitar la misma política, una política empeñada en defender los intereses de los ciudadanos y no en arriesgar el patrimonio de todos a costa de lo que puede ser legítimo interés de algunos.
lunes, febrero 12, 2007
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