domingo, octubre 07, 2007

German Yanke, Los errores de la lucha antiterrorista

lunes 8 de octubre de 2007
Los errores de la lucha antiterrorista Germán Yanke

Uso alternativo del derecho, amplio espacio de interpretación de la ley en función de las circunstancias y la ideología, etc. ¿Cómo va a ser la misma la interpretación de la ley de un fiscal conservador como Jesús Cardenal y uno progresista como Cándido Conde-Pumpido? Hemos escuchado estas y otras cosas similares en los últimos años, y ahora no debería extrañarnos que, en función del momento político que se vive, las resoluciones judiciales tengan un carácter distinto. Batasuna era lo mismo antes y después del fracaso del “proceso” y el alto el fuego, sus relaciones con ANV y otras franquicias de la banda igualmente, pero la reacción del juez Garzón, distinta.
Sin duda, tiene ahora razón, ya que las detenciones ordenadas la semana pasada responden a la evidencia y a anteriores sentencias, como la del Tribunal Supremo que ilegalizaba Batasuna por formar parte de ETA. Pero el juez Garzón tiene en su haber autos recientes en los que viene a decir lo contrario y que, además, pretenden hacer distingos entre la izquierda abertzale (a la que pertenecerían individualmente los ahora detenidos), que no requeriría actuación judicial ni policial alguna, y Batasuna, ilegalizada, inexistente, etc. Ahora, vuelve sobre sus propias palabras, las olvida y cambia de criterio. Teniendo razón, reparando una de las falacias politico-judiciales del “proceso”, el juzgado de Garzón en la Audiencia Nacional ha dejado el camino sembrado de contradicciones jurídicas. Es de esperar que no afecten a la persecución judicial de ETA y su compleja red de intereses.
Porque, como se va viendo, los errores en la lucha contra el terrorismo están del lado de quienes combaten contra él. La falsa percepción de que vencer a ETA es imposible, el modo en que se da esperanzas a los criminales dejando permanentemente en el horizonte el “final dialogado”, la desgraciada ilegalidad y barbarie de los GAL, el proceso de una absurda negociación, una Justicia a veces desasistida y a veces politizada, etc., etc. Desde luego, lo que no constituye un riesgo cierto es el miedo, que se esgrime tantas veces, a una especia de revolución en el País Vasco si se aplica la ley. Ni ocurrió cuando se ilegalizó a Batasuna ni ha ocurrido ahora. La permisividad sólo sirve para negociar, que es lo que, con sus tontas quejas, ha venido a reconocer el Gobierno vasco. Es decir, no sirve para paz alguna.

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