lunes, febrero 05, 2007

Xavier Navaza, Señorito, si, y a mucha honra

martes 6 de febrero de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Señorito, sí, y a mucha honra
En una ocasión, alguien llamó a Xosé Manuel Beiras "señorito de A Reborai- na", en recuerdo del personaje de una de las novelas de Ramón Otero Pedrayo. Y el leonado, desde su escaño en la Casona del Hórreo, contestó con orgullo: "Señorito, sí, y a mucha honra". Algo parecido debe de haber sentido el presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, cuando le ha contestado a su homólogo del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo: "Españolista, sí, y a mucha honra".
¿Se imaginan qué hubiese sido si todo se produjese al revés? Es decir, que a Beiras le llamasen "españolista" y a Arenas "señorito". Pues que se abría armado la de Dios es Cristo desde Sevilla a Compostela, porque tildar de "españolista" a un nacionalista gallego roza el anatema. Y calificar a un político de "señorito" en las viejas y entrañables tierras de Al Andalus es algo que se acerca al insulto sin compasión. Así son las cosas sobre el ruedo ibérico.
Lo que nadie sabe es en qué estaría pensando Núñez Feijóo cuando se le ocurrió decir que la Carta autonómica que los andaluces someterán a referendo el próximo día 18 "es un Estatuto españolista". ¿Es que se puede ser otra cosa que no sea "españolista" en el contexto de la vigente Constitución española?
Don Alberto tiene razón cuando considera que es "excesiva" la referencia a "la indisoluble unidad de la nación española" que figura en el preámbulo del reformado Estatuto de Andalucía. Porque, una vez que esa idea está expresamente recogida en la Constitución, su repetición a escala autonómica es una simple e innecesaria redundancia. Pero de ahí a asumir una de las ideas de choque tradicionales del nacionalismo, es realmente excesivo. Así es que tras la puntualización de Arenas, Núñez Feijóo se ha visto obligado a rectificar: el Estatuto de Sevilla, dijo ayer desde Compostela, "es un excelente texto constitucional", aunque "no es necesario copiarlo en Galicia, como tampoco se debe fotocopiar el catalán".
Lo que casi nadie esperaba, a estas alturas de la película, es que tuviese que ser el líder del PPdeG quien resucitase el viejo concepto de "españolismo" para criticar una norma estatutaria. Esa palabra, esgrimida como una cimitarra, formaba parte del arsenal dialéctico del nacionalismo galaico. Llamarle "españolista" a usted y dejarle petrificado, era todo uno. Hoy, ya no.
Hasta en el interior de la gran coalición del nacionalismo en nuestro país se operan cambios teóricos y, si hacen memoria, comprobarán que hace mucho, mucho tiempo que nadie es obsequiado con el viejo y demoledor anatema. Sin ir más lejos, el pasado de semana, Francisco Jorquera, coordinador ejecutivo del Benegá, le echó una solemne peluca al presidente Emilio Pérez Touriño por culpa de la SEPI en Ferrol y al mismo tiempo le recordó que el Bloque "no es una franquicia" de nadie en Galicia". Por el contrario, a juicio de Jorquera, el PSdeG viene a ser una sucursal del PSOE en nuestra tierra. No digamos el PPdeG.
Todo con tal de eludir el sambenito "españolista" que antaño era más utilizado que el napalm en Vietnam. En fin, después de la sabia y oportuna rectificación de Arenas, don Alberto ha optado por retornar a los clásicos y definirse como "un gallego que forma parte de la nación española". Y así, burla burlando, sus señorías van capeando como pueden el temporal que se avecina.
SOSTIENE JORQUERA
La doma y castración del PPdeG
Sostiene Paco Jorquera que la única forma de domar al PPdeG y a su líder, Alberto Núñez Feijóo, consiste en infligirle una muy severa derrota en las próximas elecciones municipales. Y tal vez ni siquiera así. Acaso haya que esperar al fin de esta legislatura y a la llamada de las urnas autonómicas de 2009, pero incluso entonces los populares deberían ser barridos del mapa para que el Bloque pudiese introducir plenamente su discurso en la reforma del Estatuto. O sea, que es la guerra .

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