¿Se desprenderá Rajoy del lastre de Zaplana tras los comicios de mayo?
Eloísa Sánchez Bolinaga
COMO EN CASA
Zaplana conserva una gran influencia en la estructura provincial del PP en Alicante, y descansa siempre que puede en su imponente casa en Benidorm.
Rajoy rescató para la vanguardia del PP a Zaplana, pero éste sólo se ha comprometido con su líder a tiempo parcial. El resto lo ha utilizado para salvar su poder en la Comunidad Valenciana.
6 de febrero de 2007. "Mi partido pacta con otros partidos muchas cosas, pero parte de mi partido no pacta con otro partido. Eso, mientras yo sea presidente del partido, no se puede permitir". La contundencia mostrada por el líder del PP, Mariano Rajoy, el 22 de enero en el Foro de ABC, y a preguntas de los asistentes, para salir al paso de la crisis provocada por la renovación de cargos en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) no evitó que el viernes pasado, cuando llegó la hora de resolver el litigio, se mantuviera latente hasta el último momento un acuerdo entre el denominado sector "zaplanista" y el PSPV.Finalmente, los socialistas lograron sacar tajada, con una vicepresidencia de nuevo cuño, y los "zaplanistas" conservaron a su máximo exponente y durante algunos días candidato a la presidencia, Armando Sala, con el control del consejo de la caja en Alicante. Mientras, Ramón Luis Valcárcel recuperó el control de la cuota murciana que años atrás le arrebató Zaplana, y Francisco Camps salvó los muebles con la renovación del presidente, Vicente Sala, y la inclusión en el consejo como secretario general de Modesto Crespo, líder de la patronal alicantina sobre el que el Gobierno valenciano ha depositado su confianza para dotar al futuro de la entidad de un perfil más empresarial.El "enigma Zaplana"Con esta resolución, la dirección nacional del PP ha vuelto a respirar aliviada, aunque su portavoz parlamentario deberá bracear contra un clima de opinión sobre su persona y su quehacer político de puertas adentro. Son muchos, demasiados ya, los dirigentes que ven a Zaplana, puro sabor mediterráneo, como el nuevo "cabo suelto" del partido. "Lo que más daño puede hacer a Mariano Rajoy, cuando José Luis Rodríguez Zapatero está tocado, son las intrigas de Eduardo Zaplana", subrayan en Génova. Las últimas pruebas de la resbaladiza imagen del cartagenero pasan por la recurrente amplificación de sus diferencias con el propio gallego.El hecho de que el líder de los populares le dejase en evidencia al respaldar a Camps frente a las maniobras de Zaplana para hacerse con el control de la CAM era el segundo y sonoro rapapolvo. El primero fue a comienzos de noviembre, cuando le desautorizó por sus críticas al Estatuto andaluz y a la estrategia del PP en Cataluña. Entonces, el gallego dio su primer puñetazo en la mesa y defendió a Javier Arenas y Josep Piqué. Con estos golpes de timón no habituales en él -hay que recordar cómo toreó sin mojarse la pelea entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón-, Rajoy viene reafirmando su liderazgo ante el ambicioso látigo gubernamental, que vive sus horas más bajas. Sus estrechas conexiones con dos medios de comunicación -un diario y una emisora sobre todo- que critican en ocasiones la falta de osadía de Rajoy causan recelos en el cuartel general de la gaviota, que ve también con muy malos ojos sus continuas disputas con Camps.Y aún quedan las listasPara muchos de los consultados, la batalla por la CAM ha abierto la veda de las listas. Algunos en Génova reconocen que Francisco Camps tendrá que hacer gestos hacia los "zaplanistas" si quiere presentar en las autonómicas de 2007 una candidatura con una mínima cohesión interna y evitar así que las diferencias sean aprovechadas por el PSOE. Eso significa pactar en el feudo político de Eduardo Zaplana de Alicante –el portavoz del PP mantiene su residencia en Benidorm- con el actual presidente de la Diputación, el "zaplanista" Joaquín Ripoll. No opinan igual todos los populares, ya que hay quienes apuestan por una "limpieza" en las listas para evitar problemas futuros a Camps. No obstante, los más moderados creen que eso "generaría más tensiones y, sin duda, una ruptura que nos podría hacer perder las elecciones". Estos consideran que un acuerdo satisfactorio y una nueva victoria del PP en la Comunidad Valencia calmarían mucho las tensiones que han estado presentes en esta legislatura.Rajoy cierra la mano"Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido", solía decir el alemán Konrad Adenauer en los años sesenta del siglo pasado. Y añadía que los terceros son los peores. La enésima pelea a cara de perro entre Camps y Zaplana inquieta tanto a Rajoy que habría comentado a personas de su confianza que tras las elecciones de mayo debería plantearse el relevo del portavoz parlamentario. Se repite la historia y las calles que desembocan en Génova bajan con ese rumor. Hasta las piedras saben a estas alturas que Mariano Rajoy y Eduardo Zaplana hace tiempo que no se hablan, aunque -cortesía obliga- conversan entre sí en las reuniones del partido. Pero el presidente del PP es en principio reacio a hacer cambios de personas. En el entorno del portavoz en el Congreso, sin embargo, se señala que éste fue, es y seguirá siendo leal a la estrategia de Génova y al líder del partido.¡Jo, qué tropa!Desde que el PP perdiera las elecciones en marzo de 2004, ha vivido tensiones internas importantes, como aquella en la que el presidente del PPC, Josep Piqué, situó en las antípodas del partido al secretario general, Ángel Acebes, y al propio Zaplana, y que obligó a Rajoy a posicionarse de manera que ninguno quedara desairado. Aguirre y Ruiz-Gallardón también han protagonizado episodios polémicos, cuando la primera se enfrentó con Manuel Cobo por la Presidencia del PP de Madrid, o más recientemente con motivo de su libro, lo que llevó a Rajoy a exclamar aquello de "¡Jo, qué tropa!". El caso es que pocas han sido las ocasiones en las que Rajoy ha conseguido contentar a todos los sectores de su partido, aunque a lo mejor tampoco lo ha pretendido.
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