miercoles 14 de febrero de 2007
JOSÉ ANTONIO PÉREZ
apunte inicial
El más desafortunado de los estrenos
Si, como dijo en su toma de posesión, "mi pensamiento y esfuerzo están para los ciudadanos" flaco favor le hizo a los españoles Mariano Fernández Bermejo en su primera intervención pública como nuevo ministro de Justicia. Tenía el ex fiscal una oportunidad única para relajar el escenario cuasiguerracivilista _entre los políticos del PSOE y PP, conviene aclararlo_ pero Bermejo optó, ya de entrada, por la confrontación directa contra el primer partido de la oposición y el Consejo General del Poder Judicial. Se encargó de asegurar, según sus palabras, "no tener voluntad de intervenir en la bronca ni responder al insulto" pero se curó en salud dando él primero. Ya se sabe aquello de las dos veces.
Si se pueden entender sus acusaciones al PP _algunos de cuyos miembros lo vilipendiaron estos días_ no se justifica el ataque frontal al CGPJ. El ministro conoce la Constitución y sabe que el actual Consejo no carece de legitimidad. La Carta Magna ratifica que lo que es legal es legítimo. Eso lo olvida un Bermejo que ayer perdió una oportunidad magnífica para cerrar algunas bocas. Al contrario, se empeñó en dar la razón a los que venían diciendo que su llegada al Gobierno era con el único objetivo de montar bronca y enfrentarse al PP y a los jueces que no comulgan con las ideas del Ejecutivo de ZP. Por eso nadie puede creerle cuando dice que llega para servir a los ciudadanos. Al menos... no a todos los españoles.
miércoles, febrero 14, 2007
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