lunes 12 de febrero de 2007
La Salgado
IÑAKI EZKERRA i.ezkerra@diario-elcorreo.com
Ahora anda la gente soliviantada con la guerra del vino, pero uno ya la veía venir cuando declaró hace un par de años en una entrevista que ella en Nochevieja había «consumido tres unidades de alcohol». ¿Quién habla así? En Nochevieja no se 'consume'. Se bebe. Champán o whisky o brandy. Tres o una o cuatro copas, las que sean. Alguien que en Nochevieja «consume tres unidades de alcohol» es de preocupar, es de hacérselo mirar sencillamente. Yo lo siento por la familia y por los amigos de la Salgado, que son los que tuvieron que padecerla. Cualquiera pasa una Nochevieja con ella, diciendo u oyendo decir cosas como ésa: 'Me sirves, por favor, una segunda unidad de alcohol espumoso', 'creo que la tercera unidad me ha puesto piripi', 'yo es que con cuatro unidades y media me agarro una cogorza que acabo haciendo eses'.De alguien que habla así se puede esperar cualquier cosa, que acabe declarándole la guerra al vino o al anís del Mono porque no sabe lo que es, porque no ve un rioja ni un ribera, sino una unidad fría, abstracta, aséptica, o sea lo que no es el vino precisamente. Alguien que habla en términos tan fríos, abstractos y asépticos de una de las cosas que hacen la vida digna de ser vivida sólo puede proponer medidas asépticas, abstractas, gélidas que no tengan que ver nada con la realidad, con la vida real, con la vida. Porque en la realidad los jóvenes han sido transgresores siempre y por pura definición o sea que van a tomar alcohol porque lo toman los mayores y ellos quieren iniciarse en la mayoría de edad antes de que ésta llegue. Porque si un joven se volviera mayor de repente, sólo el mismo día en que cumple los dieciocho años y no antes, sería un marciano, no un joven exactamente. Porque a ser mayores empezamos a aprender desde que somos pequeños en los juegos permitidos y en los prohibidos. No es que haya que animar a la gentecilla joven a que beba vino, entre otras cosas porque se anima ella lo suficiente, pero la experiencia, la realidad, la vida cotidiana demuestran que es mejor que les dé por el vino y por el kalimotxo que no que les dé por el tequila. Es más, en el vino, en dejar que aprendan y en enseñarles incluso a saborear tranquilos un buen vino, es en donde reside el más eficaz antídoto contra los comas etílicos, contra el uso del alcohol como medio de enajenación y aturdimiento. El más eficaz y definitivo, el verdadero y mejor remedio contra el botellón, contra el alcohol a granel en las plazas, es la botella, el vaso, la copa civilizada en la mesa.A la Salgado le gustan los bebedores a la europea que no beben nunca pero que cuando beben no hay quien los aguante. Habla de unidades de alcohol, pero a los jóvenes habría que darles de probar un kalimotxo de Vega Sicilia.
domingo, febrero 11, 2007
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