martes 6 de febrero de 2007
Escándalo con el etarra De Juana
A estas alturas de la legislatura, no queda ya ninguna duda de que el Gobierno ha contribuido de forma decisiva a fortalecer social y anímicamente a ETA y a su entorno. La capacidad de los etarras por concatenar sus acciones de forma absolutamente coordinada con el fin de aumentar -lamentablemente, con éxito- los efectos propagandísticos de sus actividades está quedando más que acreditada en los últimos días. A la esperpéntica detención de los miembros de Jarrai y Segi ha seguido la destrucción de una estación de tren; y a ella, en el plazo de horas, siguió otro golpe de efecto de ETA: el despliegue periodístico de «The Times» en relación con la huelga de hambre del etarra De Juana Chaos, autor de 25 asesinatos. Si la doctrina oficial sobre la negociación con ETA parte de la base de que debe haber una voluntad manifiesta de abandonar la vía terrorista, las declaraciones de De Juana al diario británico deberán ser recordadas más de una vez en los próximos tiempos. Desde este punto de vista, la ya difícil posición de Zapatero encuentra nuevos obstáculos con este tipo de actuaciones.
Lo más llamativo de este episodio es la extraña forma que tiene la administración penitenciaria de ejercer sus competencias porque las consecuencias, con De Juana, resultan escandalosas. Un recluso que goza de gran notoriedad pública y está sometido a cuidados sanitarios por causa de una huelga de hambre no puede realizar una entrevista de estas características sin contar con todas las facilidades. En términos jurídicos, las personas privadas de libertad por sentencia judicial se encuentran respecto de la administración pública en una relación de supervisión especial y, por tanto, están sometidas a potestades públicas más intensas. O bien las autoridades penitenciarias no han cumplido sus obligaciones, en cuyo caso son responsables por omisión, o bien han optado directamente por facilitar las cosas al preso de ETA, lo que sería gravísimo. Sea por ineficacia o por cooperación activa, el Ministerio de Interior, responsable del funcionamiento de las prisiones, ha cometido un grave error que puede contribuir a difundir una imagen distorsionada e injusta de España en el extranjero, que es lo que persigue ETA siempre que puede -y le dejan- para tratar de convertir a sus asesinos en mártires. Y a pesar de todo, el Gobierno sigue empeñado en ofrecer una imagen de flexibilidad hacia los presos de la banda. Una resolución de la Audiencia Nacional ha evitado que De Juana obtenga un provecho indebido de esa situación en la que él se ha colocado por voluntad propia. Por eso, es inadmisible que se le facilite la posibilidad de exponer ante la prensa internacional criterios que ofenden una vez más la memoria de las víctimas y el sentir de la sociedad
lunes, febrero 05, 2007
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