miércoles, febrero 06, 2008

Lorenzo Contreras, ETA y su "campamento base"

miercoles 6 de febrero de 2008
ETA y su “campamento base”

Lorenzo Contreras
Esto huele a tragicomedia de intriga. De intriga política, claro está. Y en esa intriga se incluye el misterioso tratamiento judicial y policial aplicado al portavoz y dirigente de Batasuna, Pernando Barrena, hoy metido hasta los ojos en los disfraces —PCTV y ANV— del ilegalizado brazo político de ETA. Barrena fue detenido este pasado lunes por orden de Garzón. Fue el único dirigente notable del mundo batasuno (entiéndase etarra) que, sorprendentemente, no era detenido ni encarcelado cuando esa suerte corrían, entre otros elementos de la organización, Arnaldo Otegi y Joseba Permach. El etarra mantenido en libertad multiplicó sus actividades sin ser molestado, voceó ampliamente las aspiraciones de la banda y en realidad fue dando la medida del talante de ese mundo terrorista bipolar. La organización terrorista, bajo otro grado que en el caso de De Juana Chaos, gozaba a través de Barrena de una consideración que seguramente formaba parte de los ocultos acuerdos o conveniencias establecidos con el Gobierno.
A medida que se ha ido acercando el tiempo de las elecciones de marzo, al Gobierno le ha interesado mostrar dureza o hipócrita firmeza para llegar a las urnas con una artificial “limpieza de imagen”. Esta urgencia se acentuó cuando ETA amenazó con revelar los contenidos de las conversaciones de Loyola, cuyo santuario jesuítico fue testigo de ese proceso de negociación. El llamado “derecho a decidir” y la cuestión de la “territorialidad” vasca eran las claves del arreglo, o desarreglo según se mire en función de los intereses de España; un arreglo —llámese negociación a muerte— que el señor Zapatero y sus colegas han estado negando como elemento de “diálogo” o contenido de la gran componenda que se preparaba y que todavía no cabe descartar del horizonte político si las urnas del 9 de marzo establecen que el poder debe seguir en manos del hombre del talante.

No parece sino que la charla a plena luz —antes se habría dicho con luz y taquígrafos— que Pernando Barrena amenazó por enésima vez con ofrecer para contar lo que se ventiló en Loyola entraba en el guión destinado a marcar los pasos y grados del trayecto abertzale en su etapa definitiva. En Loyola, cuyos secretos manejaba en libertad Barrena, el acuerdo de la autodeterminación y estatuto único para Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra estaba a punto de “cerrarse” según las exigencias etarras. Hasta ese extremo llegaron las negociaciones que Zapatero y su musa Fernández de la Vogue niegan con absoluto descaro. Pero entonces el PSOE se levantó de la mesa secundado por el PNV del hoy defenestrado Josu Jon Imaz, disconforme con los conceptos de independencia y estatuto “a cuatro” como carta indispensable para la configuración territorial de Euskal Herria. En aquella ocasión, Imaz pudo firmar su sentencia de muerte política, ya que, invocando motivos éticos, argumentó para justificar su propia espantada que la “izquierda abertzale” lo que realmente hacía con su actitud imperativa era “poner la pistola en la cabeza del PSOE”.

La impostura, al menos por parte del PSOE y del Gobierno, se había consumado. El último paso estuvo a punto de darse, pero lo que se arriesgaba era excesivo. Convenía, en último término, esperar. Y al PNV de Imaz, ¿le convenía irse del brazo de ETA conforme a la hoja de ruta que la banda marcaba?

La llamada “izquierda abertzale” adujo haber recibido “claras amenazas en la recta final del proceso negociador”. El apresamiento de sus interlocutores, con Otegi al frente y hoy muy calladito, encajaba perfectamente en la tragicomedia. Y Barrena podía acusar al PNV y al PSOE de repartirse los papeles.

Ahora la palabra está en manos del futuro. Para ETA, que incluye al PSOE en su proyecto, el borrador de Loyola permanece como una especie de “campamento base” para alcanzar la cumbre de la “solución definitiva del conflicto”.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=06/02/2008&name=contreras

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