jueves, febrero 07, 2008

Ladron de Guevara, Arzallus, la dictadura del miedo

jueves 7 de febrero de 2008
Arzallus: la dictadura del miedo

Ernesto Ladrón de Guevara

E SE es el título de un magnífico libro de José Díez Herrera e Isabel Durán que versa sobre las connivencias entre PNV y ETA.

Estos días atrás saltó a la prensa una visita que hizo Arzallus a Otegui. En el diario en el que leí la información se destacaba que, denegada una cita privada del que fue burukide (máximo responsable) del PNV con el representante más destacado de Batasuna en los últimos tiempos, se vieron en el locutorio de la cárcel, y se cuidaron mucho de lo que decían ante el temor de ser escuchados.

Es evidente que a Arzallus (y probablemente también a otros “dignatarios” nacionalistas), le incomoda especialmente que sus primos hermanos estén en la cárcel, cosa que, al parecer, al menos hasta las próximas elecciones –ya veremos lo que pasa después- va a ir en progresión geométrica, con lo que Batasuna se encuentra en estos momentos sin figuras representativas, salvo Rafa Díez, Secretario General de LAB, que, por ahora, sigue suelto. El nacionalismo vasco, sin los mamporreros del “primo de Zumosol”, está como mi prima del pueblo cuando fue a abrir el paraguas en un día de tormenta y se dio cuenta de que le habíamos quitado las varillas.

Pues sí. Pese a quienes insisten en legitimar al nacionalismo vasco, éste se ha venido apoyando de una manera más o menos explícita en el miedo provocado por estos macarras del “parabellum” y el amoxal. Sólo así se puede entender que gobiernen esta Comunidad Autónoma durante treinta años sin que se vislumbre otra posibilidad alternativa, y que amplios territorios vascos, que nunca habían sido nacionalistas, estén monopolizados por una absoluta mayoría de ayuntamientos de este signo. Nunca ha habido en Vascongadas verdadera democracia; más bien un sucedáneo que simula serlo, lo cual es peor que coexistir en una dictadura pues al menos en este tipo de régimen la gente es consciente del sistema político en que vive y no está en una simulación inconsciente meramente aparente.

En el mes de agosto de 1985 hubo un interesante cruce dialéctico en un medio de comunicación vasco entre el diputado de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, y el presidente del PNV, Arzallus. El que fuera abogado de etarras le acusaba de “haber tratado de persuadir a los miembros de ETA (PM) para que no cesaran en el uso de las armas”; dicho de otra manera para que no las entregaran; para que continuaran con las acciones terroristas y no se disolvieran como banda armada. Y Bandrés añadía algo muy significativo a fin de explicar la motivación de dicha actitud: “[…] para conseguir en definitiva unas cuantas transferencias más para el Gobierno del PNV”

La visita de Arzallus al Otegui encarcelado podría tener alguna significación vistos los antecedentes. ¿O no?


http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4425

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