jueves 7 de febrero de 2008
Amenaza a la libertad religiosa
AYER se debatió en el Parlamento de Cataluña el proyecto de ley sobre centros de culto o de reunión con fines religiosos, cuyo principal valedor es el vicepresidente del Gobierno catalán, Josep Lluis Carod-Rovira, el mismo que, durante su viaje a Jerusalén, se retrató de la mano de Pasqual Maragall haciendo burla con una corona de espinas. Las verdaderas intenciones de esta ley no están en su texto, técnicamente innecesario pero políticamente ofensivo, sino en la voluntad sectaria del tripartito presidido por José Montilla de diluir la importancia de la Iglesia Católica en la sociedad catalana, con la excusa de regular la concesión de licencias municipales para la apertura de centros religiosos. Basta leer el preámbulo del proyecto para comprobar que el propósito del Gobierno tripartito es, verdaderamente, avanzar hacia un laicismo hostil orientado contra la Iglesia Católica. Como es habitual en los modos empleados por los socialistas y sus socios en esta legislatura, todo el texto está repleto de buenas palabras y, en este caso, además, de invocaciones a la libertad religiosa. Y tanto halago de laicistas es sospechoso. Por otro lado, si se trata de regular algo tan simple como la concesión de licencias municipales, parece desproporcionada una ley que se justifica, según sus redactores, porque «la realidad religiosa de Cataluña es cada día más plural». Nada tiene que ver una cosa con la otra, y si de verdad se quiere actuar en beneficio de la seguridad de los fieles, la Generalitat y los ayuntamientos catalanes deben centrarse en las mezquitas abiertas sin control en locales, viviendas e incluso garajes, porque, salvo que Carod-Rovira tenga otros datos, ninguna iglesia católica desarrolla sus actividades de forma clandestina o en centros carentes de permisos. El urbanismo es la imaginativa coartada que el tripartito catalán ha encontrado para entorpecer la actividad de la Iglesia Católica y apadrinar la expansión de las mezquitas. Resulta tan burda esta reforma que su auténtica finalidad es inocultable.
El proyecto de ley que patrocina el Gobierno social-nacionalista de Cataluña es una amenaza contra la libertad religiosa, amparada por la Constitución de 1978. El reconocimiento político de esta libertad se encuentra en el origen mismo de la democracia y su ejercicio es un derecho fundamental. Es un sarcasmo que Zapatero replique a la jerarquía católica diciendo que no dará «un paso atrás» en los derechos civiles reconocidos en esta legislatura -el matrimonio homosexual, el divorcio exprés- y, al mismo tiempo, consienta que un Gobierno autonómico socialista como el catalán lance una propuesta legal tan amenazante para el derecho al culto religioso. Los socialistas -y sus aliados de la extrema izquierda y del independentismo- están yendo demasiado lejos en su crispada ofensiva laicista y de las palabras empiezan a pasar a unas decisiones políticas contra la comunidad católica que, si se consolidan, constituirán una agresión al sistema constitucional de derechos y libertades.
http://www.abc.es/20080207/opinion-editorial/amenaza-libertad-religiosa_200802070251.html
jueves, febrero 07, 2008
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