jueves, febrero 07, 2008

Juan Urrutia, Von Hagens

jueves 7 de febrero de 20008
Von Hagens

Juan Urrutia

D ESDE tiempos remotos se han comercializado todo tipo de objetos, seres vivos y almas. Por este motivo no debe extrañarnos la nueva iniciativa del doctor Günter Von Hagens –famoso por embalsamar a su tía y exponerla en un museo partida por la mitad- que ha decidido forrarse vendiendo filetes humanos y, por qué no, de difuntos animales de compañía.

El mayor dilema ético que nos plantea esta práctica viene de la procedencia de los cuerpos. De momento el tétrico doctor se surte de donaciones, ahorrando los siempre incordiantes gastos de sepultura o churruscamiento a muchas familias. Visto así hace una labor social nada desdeñable. Si a causa de los avances imparables de la medicina comenzasen a escasear los cadáveres –algún día seremos eternos, ya verán, y sino miren a Isabel Preysler- es posible que nuestro protagonista saliera por las noches acompañado de un sardónico ayudante que, armado con una pala, ayudaría a dejar de fumar a la gente de forma altruista y sandunguera, ya se imaginarán cómo. Claro que tal argumento es puro amarillismo que es lo que vende en España.

Por otra parte están los filetes de mascota, absurdo si me apuran. Si un niño llora sin consuelo cuando fallece trágicamente su pececillo de colores al caer por error o fatalidad una maquinilla de afeitar eléctrica enchufada en la pecera, qué tragedia podría llegar a desencadenarse si le fuera regalado el finado teleósteo y, para colmo, en filetes. Ya veo a sus hipotéticos padres diciendo: “hala, para que lo recuerdes siempre y te cause un trauma que te lleve a terminar atracando gasolineras, cariño.”

Lo miremos como lo miremos, al margen de criterios éticos y visto que las lorzas de la bisabuela carecen de valor artístico o científico vendidas a la gente como usted o como yo, tengo forzosamente que opinar que se trata de una auténtica marranada. Auguro un lucrativo futuro a Hagens, las personas somos de un guarro impresionante, son los chistes que contienen palabras como boñiga o escupitajo los que más carcajadas producen. Ya, a ustedes no… no me sean mentirosillos, seguro que la primera vez que oyeron cierto chiste que comienza con: doctor, doctor, ¿es malo comer tomate con diarrea? Se despiporraron sin pudor alguno.

Lo dicho, triunfa la guarrería, dentro de poco se venderán cochinadas hoy día inimaginables a modo de obras de arte como programas electorales de partidos españoles, por ejemplo.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4433

No hay comentarios: