martes, febrero 12, 2008

German Yanke, Rosa Diez

martes 12 de febrero de 2008
Rosa Díez

Germán Yanke
Las encuestas sobre la valoración de los líderes políticos no están “cocinadas”, como al parecer se dice en el argot demoscópico. Sin embargo, la falta de cocina no las hace más creíbles que otras, en las que los sociólogos valoran las respuestas, las contrastan con distintas preguntas o evalúan las posibles intenciones de los dudosos o confundidos. No quiere esto decir que no tengan importancia, aunque su efecto electoral es relativo. Los votantes nacionalistas, los de Izquierda Unida, etc., pueden tener una opinión muy desfavorable de Mariano Rajoy, lo que a la postre hace que su valoración final sea baja, sin que ello suponga que vayan a votar a José Luis Rodríguez Zapatero y asegurarle el triunfo.
Esto no quita que el líder del PP tenga que estar preocupado por su baja valoración, no comparándola con la del presidente del Gobierno (que podría ser mejor visto por los votantes de sus socios), sino con sus propios colegas de partido, ya que esto sí revela un problema de liderazgo que puede tener su importancia al dirimirse las elecciones tras un largo empate técnico. Ruiz-Gallardón, Aguirre y otros —que sin duda están sometidos a los mismos avatares en la valoración de los ajenos— aparecen en mejor situación. En un sondeo publicado este pasado fin de semana, Manuel Pizarro —recién llegado a la batalla política— quedaba por delante también.

Pero quiero fijarme ahora en que, en estos sondeos, hay una persona, ajena a los grandes partidos, que viene recibiendo una muy considerable valoración, sólo superada por los principales del Gobierno. Se trata de Rosa Díez, cuya trayectoria parece tener más simpatía en los ciudadanos que el enfado que produce en el PSOE y el recelo que suscita en el PP. Sin medios para abrirse un hueco en el debate de esta precampaña, la actual candidata al acta de diputada por Madrid despierta una simpatía que es pareja al desencanto hacia los grandes partidos o el apoyo a formaciones políticas entre ambos.

Si la baja valoración de Rajoy no significa que no pueda ganar las próximas elecciones, el buen resultado de Rosa Díez tampoco le asegura nada. Pero es un dato más a tener en consideración respecto a lo que pueda pasar el 9 de marzo, ya que el objetivo de su nueva formación no es ganar a unos y otros sino tener presencia en el Congreso e iniciar desde ahí su andadura. Ya ha dejado de ser un imposible y se convierte en una posibilidad cierta (que es mucho más que una cierta posibilidad).

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=12/02/2008&name=german

1 comentario:

Mario dijo...

Es que Rosa tiene una hoja de servicios intachable en la defensa de la democracia y de los ciudadanos, una sonrisa franca y una valentía y una coherencia admirables. Y eso no pasa desapercibido, por mucho que se intente amordazar.Y por eso UPyD va a dar la sorpresa estas elecciones, porque devuelve a todo un sector del electorado desencantado con PSOE y PP la ilusión por el ejercicio responsable y positivo del derecho al voto. ¡Bien por Rosa!