viernes 15 de febrero de 2008
La tensión como estrategia
Germán Yanke
A Rodríguez Zapatero le conviene la tensión, como ha dicho en privado (teórico) y se ha sabido en público. Hasta a los directivos de empresa se les enseña en los cursos acelerados para manejarse con los medios que en un plató de televisión no se dice, con o sin micrófono, antes o después de la entrevista, nada que no se quiera que se sepa que ha dicho. Pero el presidente, a veces, se abona más al traspiés que al talante. El PP, por su parte, asegura que ahora ha quedado “al descubierto” la estrategia del PSOE, como si no fuera antes evidente.
Claro que al PSOE le conviene la tensión. Las elecciones del 9 de marzo se juegan en una franja de electores que, más que elegir entre socialistas y populares, parece que pueden optar entre votar al PSOE o abstenerse, precisamente los que, eligiendo lo primero, le dieron el triunfo en el 2004. Entonces, en circunstancias especiales, funcionó el voto contra el PP y se trata de que, en el 2008, la tensión les favorezca. Evidentemente, no puede ser la misma de la tragedia de entonces, pero la presentación de los conservadores como el inmovilismo clerical, el no como programa, la derecha extrema, etc. —algo que ha sido habitual estos cuatro años— les favorece en la medida que puede levantar los votos necesarios para deshacer el empate. Deberá el presidente, de todos modos, medir la tensión y la dramatización de lo que haga hasta el día de las elecciones, porque si se pasa, la situación se puede volver contra él. Desde luego, no funcionó en las municipales.
“Nunca más podrá acusar al Partido Popular de ser el que genera crispación”, decía ayer una nota de la Oficina de Información del PP. Pero el pecado de uno no evita el de los demás. La crispación no es algo de lo que se apropia uno convirtiendo al resto en elegantes moderados, a menudo se contagia o, cuando el debate no tiene contenido intelectual, se generaliza. El PP no puede negar que, tras el mal trago de perder las elecciones y constatar que, en vez de propiciar consensos —que habrían sido saludables en las circunstancias en que se inició la legislatura—, se trataba de excluirle, respondió con la tensión y el desacierto en el tono. La investigación de los atentados del 11-M ha sido un ejemplo paradigmático, pero no el único.
Mariano Rajoy —que pudo comprobar el mal resultado que producía enfadarse más de la cuenta y dramatizar más de lo razonable en la tribuna del Congreso, ha estado acompañado (y lo sigue estando) de algunos maestros de la tensión que, cuando excepcionalmente reconocían su desatino, sólo acertaba a decir que no se podía ir con una paleta de ping pong a un partido de rugby. Pero, a la postre, si lo que ha quedado al descubierto es que la tensión favorece al PSOE, deberían, los populares, además de quejarse, pensar en tanto tiempo perdido.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=15/02/2008&name=german
viernes, febrero 15, 2008
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1 comentario:
Señor German Yanke, lo que creo que quiso decir Zapatero es que les conviene que el PP siga crispando al personal porque tienen datos internos que todo eso les beneficia. No creo que quieran añadir tensión sino que más bien la provocan y los del PP les ayudan embisitiendo.
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