miércoles, febrero 06, 2008

German Yanke, La crisis

miercoles 6 de febrero de 2008
La crisis

Germán Yanke
Otra jornada aciaga en la Bolsa y dicen que habrá más. Algunas empresas padecerán en el mercado el efecto de la percepción de malas perspectivas económicas. Otras se recuperaran. Pero las consecuencias de la Bolsa, en estas próximas jornadas, no sólo se interpretarán en clave económica, sino desde un punto de vista político o, más bien, electoral.
En esta crisis económica hay dos planos. Uno es el de la percepción de la misma y en la que entran en juego las estrategias de los candidatos. El PP subraya los problemas, compara los malos ratios con cifras mejores de otros tiempos, sobre todo de cuando gobernaba. No se ofrece una correlación directa entre la política económica del Gobierno de Rodríguez Zapatero y las dificultades presentes, porque sería demasiado burdo, pero si insiste en que no se han tomado las medidas necesarias para paliar sus consecuencias. No se ofrece esa correlación, pero se dejan ahí las cifras, lo que llaman la “dilapidación” de la herencia que el PSOE habría recibido. Tienen, en este escenario, la sensación de que si la percepción de los problemas se agudiza en estas próximas semanas puede ser importante para ganar las elecciones. Todo ello produce una cierta tensión en la estrategia popular porque, de un lado, se siente la tentación de exagerar, como si el dibujo fuese así más efectivo electoralmente, pero, de otro, no se pueden sobrepasar las condiciones elementales para que, al menos, no se conviertan en imposibles algunas de sus promesas más significativas. Si estamos en el caos, no parece probable que la gestión del PP vaya a dar como fruto la creación de más de dos millones de puestos de trabajo.

En el otro lado, en el del PSOE, parece que se intenta evitar percepción alguna de las dificultades económicas. Absurdamente, se ha negado la realidad durante mucho tiempo, incluso sin acudir a la disculpa de que el origen de la crisis es ajeno a la política económica propia, como han hecho otros gobiernos europeos. Absurdamente, digo, tanto por ineficaz como por inconveniente para sus aspiraciones ya que hemos comprobado como una y otra vez el Ejecutivo se equivocaba en las previsiones, dando una impresión de desconcierto llamativa. Ahora, cuando no se puede negar lo que está ocurriendo, la retórica gubernamental asegura que estamos preparados, incluso mejor preparados que otros. Retórica, insisto, porque parece que los efectos –sobre todo en el paro, en la inflación, etc.- nos vienen dañando últimamente más que a muchos de nuestros vecinos.

Pero más allá de la percepción, y del modo en que unos y otros desean que se perciba, hay evidentes problemas económicos. Los expertos afirman que la crisis que ya se apunta –y que se nota- es inevitable, que no será seguramente excesivamente grave, pero si larga. La cuestión política verdaderamente interesante sería, en esta hora, el diagnóstico realista y las propuestas concretas para sobrevivir en lo inevitable y para salir cuanto antes de ello. Por qué esto es lo que precisamente falta es uno de los misterios –paradójicamente evidentes- de una campaña electoral.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=06/02/2008&name=german

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