jueves, febrero 07, 2008

Felix Arbolí, ¿Votar o darle bote?

jueves 7 de febrero de 2008
¿Votar o darle el bote?

Félix Arbolí

S E nota que estamos en periodo preelectoral. Aunque en realidad la marabunta política dura todo el año. Es lo único que no cesa, al igual que la subida de los precios y la bajada del Ibex que si continúan, (y si no hay cambios, continuarán, ya que llevan todas las papeletas), nos harán regresar a los tiempos “neandertales”. Quien sabe si no viviríamos mejor con dinosaurios y mamporrazos, que con “tiburones” y navajeros. De seguir esta imparable escalada sobrepasaremos el planeta Marte antes de que lo consigan los americanos. Estamos en el periodo en el que nuestros honestos políticos despliegan sus escondidos encantos y lanzan sus engañosas promesas para engatusar a los incautos. La época en que velan sus armas, como los antiguos aspirantes a caballeros, incluido el ingenioso hidalgo de la Mancha, esperando engañar al electorado una vez más con sus “aventuradas” y utópicas promesas. Lo más lamentable es que el pueblo asiste a este espectáculo como si se tratara de una función de circo, quemas inquisitoriales de brujas o autos sacramentales calderonianos en la Plaza Mayor. Divertido, expectante y temeroso, todo a un tiempo, presto a bajar las orejas y a meter el rabo entre las piernas, pero no el que suponen, sino el del coraje, la decisión y la hombría suficiente para decir: ¡basta ya!.

Nuestro dadivoso gobierno ofrece miles de millones a países que nos escupen a la cara y nos ponen a parir sin inyección epidural, por mucho que les mandara callar nuestro Rey con un par de bemoles, porque cuando no se demuestran civilizadas maneras en los foros internacionales, ha de dejarse a un lado la templaza para hacer callar al atolondrado piante. Uno manda callar para que no sigan despotricando y otro con el dinero de nuestros impuestos, intenta aplacar el cacareo de esos gallos emplumados, a base de millones de euros para que sus espolones sarcásticos no le alcancen a él. Por lo visto es más importante el favor y la amistad de los caciques bananeros y africanos, que están llenando nuestras calles con ciudadanos que no pueden seguir soportando tanta hambruna y desigualdad social, que subirse al carro de los países europeos que marchan en primera línea y no quieren salir en las fotos acompañados del “risita”. ¡Así nos va!.

Su esplendidez llega a tal punto que ha prometido si gana nuevamente las elecciones, (Dios y la sensatez no lo quieran), que regalará cuatrocientos euros de este “monopoly” que ha eliminado nuestra bonita y española peseta, a todos los que tengan que hacer su declaración de la renta. A los que no tienen que declarar porque sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes, a esos ni agua para chocolate. Y digo yo, ¿entrarán en ese dadivoso dispendio las Koplovich, Hidalgo, Álvarez, los Cortina, el Pocero y tantos otros que compran un chalet en La Moraleja, como yo puedo comprar una maceta en la tienda de chinos de mi esquina?. Claro, ellos tienen que hacer su declaración. Bueno, mandar hacerla a uno de sus secretarios y por lo tanto tienen pleno derecho a esa “exorbitante” gratificación. Con ella hasta podrán pagar una exquisita comida en Lucio o Esteban, (mis antiguos y queridos amigos) en compañía del político de turno. Pero al que no tiene lo suficiente para cubrir las necesidades del mes, a ese que le den por donde amargan los pepinos, si es que aún pueden permitirse comprar esta cucurbitácea. La culpa la tienen esos desalmados que tienen la desfachatez de nacer pobre en “una nación” donde el dinero se lo llevan las seis familias conocidas y los doscientos estraperlistas y enchufados de siempre, junto a los países que nos llaman explotadores y opresores y nos largan a sus gentes para que les alimentemos, vistamos, eduquemos y facilitemos casas gratis. Todo lo que su ejemplar y solícito mandatario no ha sido capaz de ofrecerles. “¡Cállese la boca y atienda las necesidades de su pueblo para que no tengan que emigrar!”.

Ahora resulta que nuestra ministra Narbona, (hija de dos antiguos compañeros de prensa y amigos, ya desaparecidos, (mi inolvidable “Miriam”, la pitonisa de “Pueblo”), pretende multar a los que consuman más de sesenta litros de agua al día, otra ministra nos habla de que podemos vivir en setenta metros de piso, otro se queja de que dejamos un euro de propina en el desayuno, (será él que tiene un buen sueldo), y como broche final de este desmadre ministerial, salta el “presi” y dice que el café con leche cuesta ochenta céntimos, (o no los toma en locales públicos o se referirá al bar de su pueblo antes de que su partido ganara las elecciones). Las hipotecas pueden subir este año un veinte por ciento más, con lo que a las jóvenes parejas les van a obligar a tener colgados los cacharros de cocina como adorno en las paredes.

El gas sube un cinco por ciento, con lo que evitarán que a los ancianos solitarios o discapacitados les salte la casa por la ventana, ya que lo tendrán que suprimir. La luz, ni se sabe, ha sobrepasado los límites solares. Pero, eso sí, nuestro previsor y solícito gobierno vende energía eléctrica a Marruecos para que a las pateras no les falle el motor hasta tenerlas lejos de sus aguas jurisdiccionales. Estamos en una época magnífica respecto a nuestra economía. No, no soy yo el que lo dice, sino el que ha visto aumentados sus ingresos a cantidades que jamás pudo soñar, gracias al voto de los que ha dejado sin fumar, sin beber, sin poder cocinar y ducharse, y sin que les sea posible estirar las piernas en su vivienda porque tirarían la pared de su vecino y quienes están viendo con impotencia, rabia y dolor como se le llena la casa de desconocidos que vienen con ánimos de hacernos tragar sus imposiciones y desbaratar nuestro anterior periodo de bienestar, que tantos años y esfuerzos nos costó lograr. Más bocas que mantener y más necesidades que cubrir, cuando no podemos ocuparnos de satisfacer las nuestras. Y encima ni lo agradecen, todo lo contrario.

Anoche, en el canal 65 de Digital Plus, que se dedica a la Historia, no siempre imparcial, me quedé sorprendido ante un documental sobre las Juventudes Socialistas Unificadas, cuyo secretario general fue el inefable y santificado Santiago Carrillo, que apareció en varios momentos contando “su” historia. A través de imágenes, voces en “off”, y antiguas afiliadas supervivientes, intentaban demostrar que las mujeres de ese partido unificado eran una especie de ángeles, (no celestiales ya que estas calificaciones son contrarias a sus creencias y consideradas fachas), cuya única misión era defender la República, la libertad, la democracia y la igualdad. No, no aparecían con hábitos de las “hermanitas de la caridad” en el reportaje, sino monos, fusiles y puños en alto.

Las abnegadas mujeres de las JSU, (en “román palatino”, juventudes socialistas y comunistas unidas), estaban siempre dispuestas al sacrificio por su santa causa. Eran entusiastas voluntarias para coger un fúsil y largarse al frente y no precisamente para practicar el tiro de pichón o quedar en la retaguardia para reemplazar al hombre en sus fábricas y menesteres, ya que ellos se hallaban combatiendo en las trincheras o matando curas, quemando iglesias y fusilando a señoritos y no tan señoritos tras un corto periodo de “vacaciones” en las checas, porque de esa forma defendían a la República del bandidaje. Que eran los otros.

Sin lugar a dudas, estas rosas sin espinas eran un ejemplo a seguir por ser dignas aspirantes al martirologio patrio. Junto a las infernales escenas protagonizadas por el bárbaro y sangriento enemigo, sádico y asesino como ningún otro en la Historia de la Humanidad, (pobres ovejuelas sufriendo las dentelladas de ese lobo feroz), las interpretadas por esas inocentes víctimas, que harían derramar más de una lagrima a los cándidos televidentes. Yo casi mojo una sábana viéndolas tan humanizadas e indefensas y por ello tan “cruelmente” perseguidas.

Y toda esa sucesión de asesinatos, bombardeos aéreos, persecuciones, campos de concentración y constante alarde de barbaridades los cometieron los ejércitos franquistas. Por lo visto, los soldados y aviones socialistas y comunistas no lanzaban bombas sobre pueblos y ciudades, ni asesinaban en las checas (de cuya existencia y “delicioso” procedimiento para hacer hablar a sus prisioneros no se habló para nada), ni de Paracuellos del Jarama, ni de los asesinados en tantas tapias, cementerios y distintos sitios y caminos adonde las camionetas de la muerte de las “gloriosas” milicias de las JSU los trasladaban. Ni tampoco se quemaron iglesias y se destruyeron obras de arte porque lo que representaban no gustaba a esos defensores del orden y la dignidad. No, los aviones y fusiles socialistas y comunistas no mataban ni destrozaban, (¡qué infundio!), lanzaban rosas y claveles y se arrojaban sobre las trincheras enemigas romances de García Lorca escritos en papel cuché.

. ¿Hasta cuando va a durar esta torcitera interpretación de nuestra Historia?. Nos tienen hartos con una “memoria” que sufre de amnesia sobre los desmanes propios y goza de una mente privilegiada en resaltar los del contrario, y cuyos autores hacen promesas que no han sido capaces de realizar durante sus cuatro años de mal gobierno. ¿Por qué ahora, sí?. Que atacan a la jerarquía de nuestra Iglesia porque opina y asesora a aquellos que quieran seguir sus indicaciones, pretendiendo aclarar su postura sobre determinado temas que le incumben y no ven mal ni lo hacen cuando los que opinan y asesoran son representantes de otras confesiones, como el líder religioso de los musulmanes en España, que aconseja descaradamente a sus correligionarios no votar al PP y no se han oído voces contrarias, ni descalificaciones. Ni lo hacen con los representantes y defensores de la homosexualidad que aconsejan de igual forma, ni con los artistas que ven guerras buenas y guerras malas, según el partido que gobierne, ni con tantos otros “doctos” y “probos” comentaristas y consejeros que sí pueden opinar, sin que nadie se rasgue las vestiduras, ni los eche a los leones, porque sus comentarios convienen a Pepiño, ZP y compañeros mártires. Esto me recuerda a épocas pasadas nada felices, por supuesto.

¿Cómo pueden decir que vamos bien e iremos mejor si salen los mismos, cuando el paro alcanza niveles impensables y alarmantes, los sueldos no llegan para cubrir las necesidades más elementales y nos han privado de la tolerancia, la solidaridad, el concepto de una Patria única e indivisible y hasta de la esencia de lo que debe ser la familia, tan vapuleada por los que ven en el divorcio y el aborto, un bien común y un derecho personal, olvidando el derecho a la vida de ese ser que iba a nacer. ¿Hay quien de más en cuatro años…?. .

Por mi forma de ser, mi edad y la educación recibida, me gusta ser respetuoso y tolerante con las ideas y creencias de los demás, pidiendo a cambio que los demás lo sean con las mías. Desde que terminó nuestra guerra, que yo tuve la desgracia de vivir y sufrir a pesar de mis escasos años de entonces, he pretendido olvidar ese episodio, perdonar a unos y otros las barbaridades cometidas y desear con toda la fuerza de mi españolidad y mis ansias de solidaridad que los españoles pudieran vivir el presente y mirar al futuro con un proyecto de patria común, donde todos nos sintamos integrados y hermanados. Siempre he querido enfocar este desagradable conflicto con imparcialidad y en mis escritos publicados así lo he expuesto. Considero que no hay guerra que se pueda poner como solución ejemplar. Masacrar vidas no es procedimiento recomendable bajo ninguna excusa, aunque a veces se estime necesario cortar abusos e iniquidades, pero solo en aquellos que los cometen y no en sus familiares, amigos y hasta conocidos. También he dicho repetidas que en ninguna guerra fratricida puede haber buenos y malos de una manera absoluta e indiscutible. Salvajadas, atropellos, venganzas y asesinatos injustificados los hubo en ambos bandos. Están en la historia y no precisamente en la que se encuentra escorada a derecha o a izquierda. Pero a los sesenta años de ese conflicto, cuando en España se respiraban aires de libertad, convivencia y solidaridad y desaparecían rencores y revanchas porque se habían eliminados las barreras de la intransigencia al desaparecer las diferencias por ideas políticas y religiosas y el pueblo había lanzado la consigna unánime de “libertad sin ira”, vengan unos señores cómodamente instalados en el poder, a los treinta años de ese milagro que conmovió y asombró al mundo, a envenenar a las masas con premeditación y alevosía aireando malévolamente lo que ya era un recuerdo vago en la memoria de una generación pronta a desaparecer y desconocida historia en una juventud que tuvo la suerte de zafarse de esa encrucijada de odios y pasiones. ¡Esto, señores es intolerable, imperdonable y condenable!. Merecen el desprecio de los ciudadanos y el juicio negativo y condenatorio cuando la Historia les juzgue. Si queremos contar muertos, relatar cabronadas y mostrar tropelías y abusos, no hay papel suficiente ni con todos los árboles de la Amazonia para enumerarlos, relatarlos, juzgarlos y llorarlos. Algunos, yo entre ellos, con familiares asesinados o fusilados en ambos bandos.

Esto es lo que hay que tener en cuenta a la hora de votar, si se piensa en España. Olvidemos de una vez los cacareados demonios familiares unos y otros.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4432

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