domingo, abril 08, 2007

Joan Pla, 400 curas vascos

lunes 9 de abril de 2007
400 curas vascos
Joan Pla
L A Conferencia Episcopal nos pidió a los periodistas "un rearme ético". Hablé con mis antiguos compañeros de Salamanca y con otros que, como yo, modestia aparte, también han estudiado Teología en la Pontificia. Confieso que estoy mucho más cerca del viejo maestro Miret Magdalena, seglar y padre de siete hijos, que de mi coetáneo Rouco Varela. Os aseguro que estoy mucho más integrado en la labor social y evangélica del cura Santandreu, homosexual y santo, que en las pompas y vanidades de mi tocayo Juan Cartelle Deus que, por lo visto, es todo un preboste de la catolicidad gallega. Y digo esto, porque, no sólo ahora, sino siempre, desde que escribo en los periódicos, he procurado rearmar mi ética, amén de recargar mis pilas para no perder comba y estar siempre al día y a pie de obra. De ahí, mi actitud crítica y mi frontal oposición a todo lo que pueda significar pasteleo político, oportunismo y mangoneo por parte de los curas católicos en materia social, cultural o política. Hoy comento la noticia de los 400 curas vascos que acaban de firmar un comunicado, ofreciéndose como mediadores en el "proceso de paz" en Euskadi o, como diría mi abuela, que era progre hace cien años, en las provincias vascongadas. La primera duda que me plantean mis reverendos compatriotas es acerca de su nacionalidad concreta: Aparte de curas, ¿Son españoles o son franceses? Lo digo, porque aunque se autodenominan "vascos" y sólo "vascos", entre los 400 firmantes, hay curas franceses de la diócesis de Bayona (en francés Bayonne y en euskera y gascón Baiona) . También incluyen a los de la diócesis de Pamplona-Tudela que, mientras no se declare oficialmente la independencia que propugnan etarras de Batasuna, siguen siendo curas navarros y no vascos, como dicen ser. Esa es mi primera duda. Valga, pues, mi primera ironía. La segunda duda o perplejidad es cuando leo que a todos ellos, gente de probada cultura y sobrado espíritu de fraternidad cristiana, les muerde el alma su "PREOCUPACIÓN ANTE LAS DIFICULTADES Y OBSTÁCULOS EN QUE SE ENCUENTRA ACTUALMENTE EL PROCESO DE PAZ". Mi duda y mi pregunta son muy simples: ¿De qué paz me están hablando, si el pueblo vasco que compone la totalidad de los partidos legales y democráticos no está en guerra con ETA ni con los partidos ilegales y antidemocráticos que apoyan a ETA? O, mejor dicho, de qué paz me hablan de la de los que mueren o de la de los que matan? ¿Acaso las dos bandas que requieren la paz son la de los asesinos y la de los asesinados? ¿En cual de las dos se alistan los 400 curas vascos, tan preocupados ante las dificultades y obstáculos… Los mencionados curas, no obstante, persisten en su propósito pacifista y se muestran "convencidos" de que es posible y necesario impulsarlo con la colaboración y participación de todas las personas. Para ello, se ofrecen como "mediadores para impulsar el proceso de paz". Vale la pena, creo yo, leerse el comunicado, aunque sólo sirva, como en mi caso, para lamentar la poca atención que han prestado esos 400 curas a los consejos que nos largó la Conferencia Episcopal, a través de su Comisión de Medios de Comunicación Social, animando a los periodistas a un «rearme ético» que nos permita «superar cortapisas ideológicas, económicas y políticas que a veces dificultan la auténtica información» . El mensaje episcopal se produjo con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En su epístola moral, titulada «EL VALOR DE COMUNICAR LA VERDAD», los obispos sostienen que «para que haya una comunicación verdadera en las actuales circunstancias de pensamiento único, de manipulación del lenguaje y de relativismo gnoseológico y moral, se requieren principios, valentía y decisión». En opinión de la Iglesia española, el periodismo actual se encuentra frente a «desafíos nunca imaginados», en un contexto en el que los comunicadores se han convertido «en oscuro objeto del deseo» de algunos «grupos de presión», especialmente de los gobernantes. Finalmente nos aconsejan que seamos "servidores de la verdad" y añaden que "el periodismo necesita hoy volver a razonar sobre los principios y fundamentos del oficio" y, para ello, nos recuerdan que resulta indispensable fomentar entre nosotros, los periodistas, "la conciencia responsable de que son servidores de la verdad y promotores de la paz" y, además, nos piden que se resuelva todo "por la vía del diálogo" Traslado ese reverendísimo consejo a los 400 firmantes del comunicado "pro pace", pero como resulta que soy el más burro de la clase, vuelvo a preguntar y persisto en mis dudas: ¿De que paz me están hablando, si las víctimas del terrorismo, jamás declararon la guerra a sus asesinos? ¿A qué diálogo se refieren los obispos y los políticos? Creo que ETA y sus adictos, que son fascismo puro y duro, sólo entienden el diálogo de las pistolas, como alguien dijo hace más de setenta años… Si yo fuera cura, firmaría un papel con una sola frase: "Entregad las armas y la paz se os dará por añadidura, aunque Bayona siga siendo Francia y los "curas vascos", igual que todos los partidos vascos, incluyendo a comunistas y batasunos, sigan siendo españoles…" Pero, ya digo, cuanto más me adentro en estos temas, más se empaña mi corazón, como diría Leopoldo Panero. La paz sea contigo, hermano…

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