domingo, abril 08, 2007

Felix Arbolí, Tengo al Anticristo cerca de casa

lunes 9 de abril de 2007
Tengo al Anticristo cerca de casa.
Félix Arbolí
H ABLABA la prensa estos días de que un tan José Luis de Jesús Miranda, por más señas, puertorriqueño, anda entre nosotros intentando convencer al mundo de los tarados que es el “Anticristo”. Por lo visto, según la noticia difundida en algún medio de comunicación, ya que no todos se han hecho eco de su chifladura, ha llegado a “convencer” a una serie de personas que se extienden por 33 países. (Extraña casualidad, el número de años que vivió Cristo-persona). Su secta o locura colectiva, dudo cómo llamarla, tiene el extraño nombre de “Creciendo en Gracia”. Ignoro si esa “gracia” se refiere a su rocambolesca y chusca doctrina que mueve a risa, y a lástima sus incautos seguidores, o a que otro tipo de payasada. De lo que no tengo duda es que no tiene nada que ver con la “Gracia Divina”. Desgraciadamente no me resulta extraña esta noticia para una época en la que todos andamos desquiciados buscando un “becerro de oro” en quién depositar nuestra fe, olvidándonos del “ Agnus Dei” o “ Cordero de Dios” que es el único que puede devolvernos la esperanza y hacernos sentir la cordura y paz interior que tanto necesitamos. Me parece sorprendente y lamentable esta absurda auto degradación que como una epidemia se está extendiendo en todas partes y no tiene ninguna pincelada de humor, aunque pueda causar risa contemplar a esos alucinados, reunidos en torno a un “iluminado con cándil”, que les tiene comido el coco y esquilmado sus debilitados bolsillos, pues la mayoría de los adeptos a estos “profetas televisivos y espabilados”, tan prolíficos en el mundo de la subcultura, suelen ser personas de pocos recursos y escasa inteligencia. No comprendo la motivación de llamar “Creciendo en Gracia” a este invento maquiavélico. A mi parecer el único que crece y no precisamente en gracia, es el patrimonio particular de su mentor, por la ingenuidad de una serie de personas adictas a toda “extravagancia” que les haga creer equivocadamente que por ese camino hallarán la solución a sus problemas e inquietudes. Pensaban reunirse en la glorieta del Marqués de Vadillo, donde se inicia la calle donde vivo, a las tres de la tarde del pasado sábado. Que ajeno estaba yo que a pocos metros, no llega al kilómetro, de donde se encuentra mi residencia, pretendía congregarse esa pléyade de alucinados dispuestos a manifestarse contra todas las religiones, de manera especial, la católica. Por lo visto estaban convocadas reuniones paralelas en diversos países donde estos seguidores de la “Bestia”, según el Apocalipsis de San Juan, o del listillo de turno, según mi criterio particular, iban a proclamar “vox pópuli”sus excéntricas posiciones doctrinales. Afortunadamente las autoridades no permitieron esta marcha, al no contar sus organizadores con la autorización necesaria. Me libré de presenciar desde mi ventana la esperpéntica visión de una serie de sudamericanos, en esa mascarada que más que ofensa a nuestras creencias supone un bochornoso y ridículo espectáculo. ¿Y éstos son los que han venido para forjar la nueva España?. ¿En éstos individuos ciframos el futuro de nuestros hijos?. ¡Lo tenemos claro! ¡Iros a ser puntea, si éstas son vuestras intenciones !. Pero, ¿a qué clase de país se han creído que vienen?. Este mal endémico llamado inmigración incontrolada o invasión de “panchitos”, (yo les llamo “guachicocos”, al igual que ellos llaman gallegos a todos los españoles, pero de forma un tanto despectiva), nos está causando serios problemas de toda índole. Se precisa hacer una concienzuda selección y apartar las ovejas de los carneros, porque de éstos últimos no precisamos para aumentar la población. Es preferible a todas luces abrir nuestras fronteras a los pocos que estén dispuestos a trabajar honradamente, con entusiasmo y eficacia para lograr un mañana más digno, que atiborrarnos de morralla que profanen nuestras creencias y contaminen nuestras calles y hogares. A éstos ni los necesitamos ni los queremos para nada. Que se queden en esos lugares donde el brujo, el embaucador y la superstición campan en plena libertad. Aquí hace ya muchos siglos que estamos civilizados y gozamos una cultura generalizada. Los que se concentraron en esta glorieta madrileña, no pasaban de los veinticinco y todos, según la información publicada, eran de ascendencia iberoamericana. Como distintivo de su “mesnada congregacional”, lucían tatuados sobre uno de sus hombros la efigie de su líder y el “666”, que según la tradición cristiana es el número de la “bestia”, (como lo llama San Juan ), igual que si se tratara del “hierro” que marca a las reses para identificar su pertenencia. Una de sus portavoces, Camila Cortés (tiene el mismo nombre que mi “chihuahua”), natural de Colombia, indicó que la Delegación del Gobierno les había concedido la autorización para esa importante convocatoria, aunque no pudo demostrarlo. Algo insólito en un país donde las manifestaciones, protestas y convocatorias callejeras por el derecho a cualquier capricho o banalidad, están a la orden del día, para desgracia del siempre perjudicado ciudadano. Según José Luis de Jesús Miranda, su líder y “fuente de divina inspiración”, sus seguidores han de celebrar estas marchas y manifestaciones para difundir el mensaje de que “el señor, el hijo del hombre, llegó por segunda vez para desenmascarar el sistema religioso y liberar a sus ovejas de hombres malos y perversos”. ¡Cuánto infantilismo!. Nada que objetar a lo de hijo del hombre, todos somos hijos de un hombre y una mujer por ahora, si la ciencia no continua sus peligrosos y atrevidos avances, y también en lo de llamar a sus seguidores ovejas. Nada refleja mayor ingenuidad que la contemplación de un rebaño de ovejas, siguiendo pegadas unas a otras el destino al que las conduce el pastor. Por lo visto, no sólo en España se vieron sorprendidos con la prohibición de manifestarse, también en Guatemala y en El Salvador, donde incluso negaron el permiso de entrada a su fundador, ya que según el presidente salvadoreño “sus declaraciones son peligrosas para la salud mental de los salvadoreños”. Aquí, como estamos en el país de “tócame Roque”, si se la han permitido y al parecer, hasta se ha inscrito esta “locura colectiva” en el registro de asociaciones religiosas. Éramos pocos y parió la burra. Por lo visto su doctrina ha celebrado cultos multitudinarios en Miami, esa babel donde todo es posible menos llevar una vida normal y un correcto comportamiento. Aparte de los tres seises, ya citados y significados, muestran otro tatuaje con las letras “SSS”, que indican “salvo, siempre salvo”, aunque ignoro a que salvación se refieren. Según este sujeto, más listo que el hambre y con una labia que debe ser impresionante, Jesús se le apareció en 1973 y se le metió dentro, (como si se tratara de una sanguijuela), considerándose desde entonces Jesucristo hombre y cumpliéndose de esta manera su segunda venida a la Tierra. ¡ Y yo con estos pelos!. Otras de sus teorías es que el pecado no existe. ¡ Mira que bien, ancha es Castilla!. Todo está permitido, no existe ley alguna que nos prohíba dar absoluta libertad a nuestros instintos y maldades. Sus dardos emponzoñados, según refieren, no van contra Dios, sino contra la doctrina del cristianismo judaizante del apóstol Pedro y seguidor de la de Pablo, que no era judío, sino gentil. ¿Ignora acaso que ese Jesús al que dice encarnar era de origen judío?. Al parecer, la mayoría de los adeptos que se hallan en España proceden de Colombia. No me extraña que estos países no levanten cabeza y sus ciudadanos malvivan explotados por caciques y “profetas de vía estrecha”, que impiden su normal desarrollo y bienestar. Lo que sí me sorprende es que nos consideren a los españoles susceptibles de adoptar tan extrañas creencias, aunque con semejante e imparable invasión vamos a terminar cogiendo moscas por las calles y adorando al becerro de hojalata, porque el de oro ha quedado como referencia al mundo del ladrillo, una especie de religión para gran número enchufados, prevaricadores y corruptos. Por cierto al citar el mundo inmobiliario, destaco la noticia de que la Comunidad de Madrid, nuestra singular Esperanza Aguirre, ha entregado dos viviendas, si dos, no han leído mal, a los familiares de Diego Armando Estacio, el ecuatoriano fallecido en el atentado de ETA en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. La presidenta aclaró que eran dos casas contiguas para que pueda vivir junta toda la familia, abuelos, padres y los seis hermanos del fallecido. ¿ Y no han venido también los primos, los tíos, cuñados y hasta el vecino del quinto?. ¡Casas para todos!. Comprendo que es doloroso que este chaval perdiera la vida en ese sangriento atentado, pero a nadie se le ocurre dormirse dentro de un coche en el parking de un aeropuerto durante la noche. ¿No se percató que no es sitio seguro y adecuado para entregarse tranquilamente al sueño?. Hay ladrones, salteadores y hasta asesinos, incluso de su país como nos cuenta la prensa, que arman broncas con resultados de apuñalamientos y muertes los fines de semana discotequeros y en algunas otras ocasiones. Son noticias que hasta pierden interés por su frecuencia e imposibilidad de erradicar en las noches madrileñas. Lamento su pérdida, como la de cualquier ser humano, pero no puedo obviar su falta de responsabilidad. No nos debemos sentir culpables los españoles, ni el gobierno de los desmanes de una banda de asesinos y el descuido de una persona que no estaba en un lugar y momento adecuados. ¿Qué pasa con los españoles que sufren atracos, asaltos y muertes en esos países?. Hasta la repatriación del cadáver corre a cargo de nuestra embajada, sin que nadie mueva un dedo por aclarar su desgraciado accidente ni autoridad alguna que se responsabilice del hecho. ¿No se acuerdan de ese joven torero español vilmente asesinado para robarle el dinero de su corrida y encontrado abandonado en la playa?. Aún están esperando sus apenados padres alguna excusa, ayuda o pésame de las autoridades de ese país. Según estadística hay cerca de mil víctimas de ETA, ¿han dado pisos a todos los familiares que lo precisaban?. Y en sus casos, no hubo negligencia, ni imprudencia, ya que encontraron la muerte mientras paseaban por las calles en horas normales o se hallaban en el supermercado realizando sus compras habituales. ¿Por qué esta ostensible diferencia, si encima el padre del citado ecuatoriano lanzaba pestes contra el gobierno español y le amenazaba hasta con demandarle?. Me parece un tanto exagerado traer a España tantos familiares, con gastos pagados y trabajos garantizados por cuenta del Estado, y entregarles dos viviendas contiguas por parte de la Comunidad de Madrid, cuando hay tantos madrileños huérfanos de atentados o incidentes sangrientos sin culpa alguna por su parte, a los que no se les han brindado tan generosas oportunidades y ayudas. Aparte de que esos pisos estaban destinados a dos familias madrileñas, con cuyos impuestos fueron financiados, que han quedado en lista de espera inmerecidamente. ¿Qué interés mueve a nuestras autoridades para esta injustificada discriminación?. Porque de víctimas de ETA, por desgracia, tenemos un rosario completo y con ninguna, que se sepa, han demostrado tanta prodigalidad. Y conste que, humanamente, con sinceridad, siento el dolor de esos padres y hermanos, como el de tantos otros que a diario y en imprevistos accidentes sufren una tragedia similar. Cojan y lean las páginas de cualquier diario y lo podrán comprobar fácilmente. Hay una frase publicada en el “Mundo” que dice “La razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar”. Es del Conde de Rivarol, escritor y periodista francés del siglo XVIII, amigo de Voltaire. Yo soy partidario de las que hay que decir. El silencio supone cinismo y cobardía.

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