domingo, febrero 11, 2007

Rajoy solo quiso "barones" y jovenes en la hora de los no convencido

Rajoy sólo quiso "barones" y jóvenes en la hora de los no convencidos
Antonio Martín Beaumont

Ninguno de los líderes nacionales, salvo el nº 1 del PP, subió al estrado. Las "primarias" de mayo aconsejan nuevos aires cuando las dos Españas que asustan vuelven a percibirse con nitidez.12 de febrero de 2007. El País titulaba este domingo: "Rajoy está en campaña". No parece que le falte razón al periódico de Jesús Polanco. El ritmo de actividades del líder del PP parece más el de unas elecciones generales que incluso el de las autonómicas y municipales que se celebrarán el 27 de mayo. Pero es que los comicios de mayo van a ser, para bien o para mal, "unas primarias". Rajoy desafía, como alternativa, a Zapatero. Así pudo verse en la Convención de candidatos autonómicos populares este sábado en Madrid. Estaba allí todo el que cuenta en el PP, porque la apuesta no es sólo para las ambiciones de su "número uno", sino para el futuro del partido en cada Comunidad y, claro está, en el conjunto de España. Mariano Rajoy sabe que en democracia lo que un político defiende ante los electores lo dice con sus palabras, sí, pero también con sus gestos, formas y compañías. Con el tiempo, incluso, las formas van ganando peso sobre los discursos. El sábado, en este sentido, se hizo un buen trabajo.Rajoy marcó el tono de la campaña electoral que desea: Zapatero lidera un gobierno radicalizado, con un programa que rompe consensos y con unos aliados, unos proyectos y unas formas que vuelven a dividir España en dos. Frente a eso, él ofrece diálogo, unidad en lo esencial y atención a los problemas sentidos por la gente. También capacidad de analizar y, sobre todo, sentido común. En resumidas cuentas, el líder del PP ofrece una política moderna que permita ganar. Convencer, vencer y gobernar, por cierto, para todos.Ya conocemos en buena medida las líneas maestras de la alternativa "popular", que son las que son y pocos cambios puede haber. Pero el PP tiene que brindar, ahora, a un líder que dé tranquilidad. Poco a poco Mariano Rajoy, por sus propios méritos, va dejando de ser un "heredero designado" o un primus inter pares para convertirse, él mismo, en alternativa y en protagonista. Así debe ser.El sábado, en la Convención, la cosa fue clara. Cuando Rajoy dijo a los suyos que "tenemos que estar a la altura de las circunstancias" no sólo se refería a las políticas de los futuros gobernantes municipales, autonómicos y nacionales del PP, sino antes aún al estilo y la manera de aproximarse a la España de 2007. "Gobernar para todos" parece más que un eslogan la idea central de un Mariano Rajoy que quiere ser presidente de toda España, no sólo de media, en un momento en el que las dos Españas que asustan vuelven a percibirse con tanta nitidez.Tal vez por eso, en la Convención autonómica el líder popular quiso estar rodeado en la plataforma principal únicamente por sus "barones" regionales –que deben ser el rostro del líder ante los ciudadanos en cada una de las regiones- y de jóvenes -con el nuevo presidente Nacional de Nuevas Generaciones, Nacho Uriarte, en el centro-. El "estilo Rajoy" busca que los españoles se sientan cómodos con él, que le voten sin miedos, que estén seguros si gobierna… Es la hora de abrir la puerta de par en par a los no convencidos.

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