Penúltima campaña de acoso a Telemadrid
Santi Lucas
12 de febrero de 2007. Con la televisión, como con el ministerio de Justicia, los socialistas se gastan pocas bromas. ¡A lo que estamos, Felisa! Todo es poco. Mimados primorosamente por las cadenas privadas y bendecidos por las públicas, su concepción audiovisual es abusadora y totalitaria. Cuando no se cumple la regla del trato preferente y favorable, ya se sabe, follón al canto, se rompe la baraja. Desde hace treinta años practican fanáticamente esta consigna y suman no pocos éxitos.Han amenazado a Telemadrid con no acudir a sus programas. Ni que decir tiene que a los responsables de la cadena autonómica madrileña y a los líderes del PP les han salido ronchones de felicidad de tanto frotarse las manos con esta noticia. No caerá esa breva. Amagan, para formar una continua escandalera, pero no dan. Dicen que no van a ir a la tele, pero se agolpan en las puertas para entrar. Veremos muy pronto cómo exigen una cuota. Intimidan a los profesionales con el chantaje del descrédito. Lo han hecho una y mil veces. Se desenvuelven en ese basural con una frescura impávida, ajena al rubor y al bochorno. Saben la tira sobre la influencia del medio, el control del medio, la manipulación del medio. Son auténticos catedráticos en el arte de poner cara de plañideras ofendidas y al mismo tiempo rebanar la nuez por la espalda.Lo he escrito otras veces: sólo el que ha sufrido en sus carnes una cacería mediática por parte del partido socialista sabe que no exagero nada, sabe hasta qué punto afinan, intoxican y corroen sin la menor reserva y sin ningún pudor. Le ha vuelto a tocar la china a Telemadrid porque la plaza es de primera, les quedan muy pocos trofeos valiosos sin incorporar a la vitrina y no soportan la supremacía política del PP en la Comunidad de Madrid. Tiene bemoles que se acuse de falta de pluralismo a programas de Telemadrid en los que participan personajes como María Antonia Iglesias o Enric Sopena, por poner sólo dos ejemplos del periodismo socialista más bilioso y radical. Y es que todo vale. Incomodarse de cara a la galería y meter la bicha en casa. Aburren a las ovejas, pero hay que aguantar el tipo porque, además, ésta no será la última campaña.
domingo, febrero 11, 2007
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