jueves, febrero 15, 2007

Mauritania deja al descubierto las vergüenzas de España

Mauritania deja al descubierto las vergüenzas de España
Elsemanaldigital.com

16 de febrero de 2007. España ha vivido con pasión el drama humano del Marine I, el buque que transportaba ilegalmente 369 inmigrantes asiáticos y africanos hacia Canarias y que, detectado por las autoridades españolas ante las costas de Mauritania, ha puesto en evidencia todas las debilidades de nuestra política exterior y de la política de inmigración de José Luis Rodríguez Zapatero.Mientras los ciudadanos españoles se preocupaban por las condiciones de vida de los inmigrantes, que fueron atendidos con la generosidad habitual tanto con medios públicos como sobre todo con los recursos de las ONG españolas, los ministerios afectados, Exteriores e Interior, han dado sucesivos traspiés impropios de un país europeo de la importancia que se supone al nuestro. La situación es preocupante y cada día las noticias son peores tanto para las personas afectadas como para los intereses de España.Considerando la situación de emergencia migratoria en Canarias, el Gobierno manifestó en principio su intención de repatriar a los ilegales, haciendo recalar entre tanto su nave en Mauritania, para proceder allí a las debidas atenciones humanitarias. Mauritania, que de hecho es una dictadura militar, ha exigido de Zapatero y obtenido del ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos grandes compensaciones económicas. Pero Mauritania se ha negado a hacerse cargo de los inmigrantes, que de todos modos y tras una costosa escena de opereta que ha costado varios millones de euros a los contribuyentes españoles, están siendo llevados a Canarias. Zapatero y Moratinos no han conseguido imponer su voluntad a Mauritania, y las mafias de la inmigración han vuelto a triunfar, porque estas personas han llegado a nuestro país y previsiblemente nunca serán expulsadas.Además, los policías españoles que el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba envió a Nuabidú –previo pago a Mauritania- para identificar y repatriar a los inmigrantes fueron maltratados por las autoridades del país africano, que llegaron en el colmo del absurdo a obstaculizar su salida. Mientras tanto, los inmigrantes asiáticos ya están llegando a Las Palmas.La cosa, desde luego, merece un comentario político. O mejor dicho dos, ya que por una parte lo que aquí ha quedado en evidencia es la debilidad exterior de España, porque Moratinos no ha conseguido ni siquiera que Mauritania respete a los funcionarios españoles que han permanecido en ese país africano en condiciones dantescas y abandonados por el Gobierno español. Por otro lado, sobre todo, Zapatero ha demostrado carecer de una política clara en materia de inmigración. Canarias rebosa de ilegales a los que nadie es capaz de aplicar la Ley, incluso cuando la llegada del barco ha sido detectada en alta mar, como en este caso. Mientras tanto, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, ha pedido en Quito 200.000 inmigrantes ecuatorianos más, cuando la opinión publica española se alarmaba ante la llegada del Marine I. El Gobierno navega sin rumbo y sin coordinación, mientras que los ciudadanos y las personas que vienen de otros países sufren las consecuencias.

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