Gerardo Díaz Ferrán presidirá la CEOE en los años más difíciles
Elsemanaldigital.com
14 de febrero de 2007. Después de veintitrés años al frente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, José María Cuevas tiene sucesor. El presidente de la Confederación de Empresarios de Madrid, de la Cámara de Comercio de Madrid y de la Asociación de Patronales de Capitales Europeas, Gerardo Díaz Ferrán, fue elegido ayer para dirigir la CEOE al menos hasta 2010. La larga trayectoria de Cuevas y los retos que deberá afrontar su heredero en los próximos años han predominado en los análisis políticos de esta elección.Cuevas ha representado a los empresarios españoles a lo largo de tres décadas, con Gobiernos de muy distinto signo, en circunstancias sociales y económicas muy variadas y manteniéndose siempre como representante fiable de un empresariado unido. La concertación económica que ha imperado en nuestra democracia, ya desde los Pactos de La Moncloa que se fraguaron siendo presidente del Gobierno Adolfo Suárez, requiere que las partes sociales, empresarios, profesionales y trabajadores esencialmente, se reconozcan mutuamente como interlocutores a través de portavoces estables y representativos. Así como los equilibrios sindicales han ido cambiando y siempre han merecido críticas, los empresarios han tenido una sola gran voz en la CEOE de Cuevas.Los años de Cuevas han sido, además, tiempo de grandes cambios. España se ha integrado totalmente en el entramado institucional y económico europeo, y el empresariado español ha tenido que cambiar para poder crecer. Se le ha reprochado a Cuevas su escasa experiencia empresarial en primera persona, pero ciertamente ha cumplido un papel importante en la vida española y deja un país y un empresariado más modernos de como los encontró.Los retos de Díaz Ferrán van a ser diferentes. Tras el rápido crecimiento y los grandes cambios de finales del siglo XX, y tras el desarrollo hasta superar la media de PIB de la Unión Europea, España tendrá que adaptarse a una economía cada vez más mundializada, en la que las empresas españoles sólo podrán salir adelante con un triple esfuerzo de innovación, de calidad y de productividad. Las decisiones empresariales ya no sólo afectan a un pequeño grupo de capitalistas, sino que –y esto es reconocido por todos los interlocutores sociales- condicionan la vida de todos los ciudadanos y de todo el país. El empresariado español no sólo no puede perder el tren del desarrollo, sino que tiene la oportunidad de definir un modelo propio de modernidad, que ponga en valor los mejores recursos tradicionales del país, y de hacerlo de acuerdo pensando en el bien común con los sindicatos y con los gobernantes, sean éstos quienes sean.Díaz Ferrán, siendo diferente en estilo y trayectoria de su predecesor, tiene méritos acumulados para salir adelante con brillantez en la tarea. Si son precisas innovación e internacionalización, subsidiariedad y osadía, deben suponérsele capacidades a una persona con décadas de experiencia en empresas tan distintas como Caja Madrid, Trapsa, Teinver, Aebal, Air Comet, Viajes Marsans, Aerolíneas Argentinas, Tiempo Libre o Spanair. La CEOE y los empresarios tendrán que cambiar, porque vienen tiempos nuevos, con nuevos desafíos y nuevas oportunidades; hay un amplio consenso en que Díaz Ferrán, con el legado de Cuevas y sobre todo con sus propio estilo, será capaz de dar los pasos que España necesita.
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