martes, febrero 20, 2007

El centro derecha enfila sus prismaticos hacia Washington, D.C.

El centro derecha enfila sus prismáticos hacia Washington, D.C.
Graciano Palomo

Rajoy, hecho un lío, no desmiente que Rato vaya de número dos por Madrid. La inquietud crece en el PP ante las facilidades que ofrece Zapatero para reconquistar el poder.

20 de febrero de 2007. Mariano Rajoy, que fue intuido y cooptado para ser presidente, está hecho un lío. La cuenta atrás ha comenzado. Eso afirman, al menos, personas de su entorno más próximo. Sus trazas de hombre de "poder responsable" han quedado suficientemente explicitadas, esto es: preparación técnica, sentido común, ausencia de conflicto, sentido para percibir el interés general... Pero el gran problema es que desde esa fatídica e histórica fecha del 14 de marzo de 2004, en la que perdió las elecciones, se encuentra chapoteando en la oposición, posibilidad nunca contemplada por el gran "dedazo" perpetrado en su día por el inmarcesible "césar", entre el asombro de propios y extraños. Si el 14-M los españoles hubieran confiado de nuevo en el PP para dirigir sus destinos probablemente estaríamos relatando hoy las bondades de un jefe del Ejecutivo cuyo perfil psicológico no desmerece del que ofrece una gran mayoría de españoles a los que interesan más las cosas de comer que las paqueiradas habituales de la clase política, que malgasta el dinero de nuestros impuestos para divertirse un rato. Definitivamente, Rajoy no fue hecho para dirigir en la oposición esa formidable formación política que es el PP. Definitivamente, no es un killer para forzar la guarnición zapateril como en su día lo demostraron ser Felipe González y el propio José María Aznar. Por si fuera poco, el gallego es consciente de que sólo tiene ya una bala en la recámara y si la desperdicia tendrá que firmar la instancia para su vuelta al registro de la propiedad, lo cual, visto de otro modo, tampoco es nada desdeñable. El hombre de WashingtonRodrigo Rato, el autor material y fáctico del famoso "milagro español", era en su día el preferido como sucesor por sus compañeros de dirigencia, los cuadros, las bases del PP y por el centro-derecha social y económico e incluso por una buena parte de los dirigentes nacionalistas. Aznar ha dado ya alguna explicación de por qué optó por Rajoy. Cada uno es muy dueño de creerle o no. Ahora se ven con frecuencia cada vez que el profesor de Georgetown acaricia las barandillas del Potomac. Espetando en corto y por derecho: ¿tiene alguna posibilidad Rato, en el supuesto de fracaso de Rajoy, de encaramarse al puente de derrota de Génova 13? Es la pregunta del millón. Está a punto de cumplir 60 años –un niño en la política mundial, pero un viejo en las prácticas españolas-, tiene que cobrar el millón de dólares que le corresponderá cuando abandone sus responsabilidades en el Fondo Monetario Internacional, quiere vivir la vida y, en cualquier caso, tendría que rechazar ofertas multimillonarias (en euros) que le esperan en la empresa privada. Sólo digo eso porque el servicio público a RR le gusta más que comer nécoras, ¡que ya es decir! Se le quiere y se habla de elloLa pregunta del millón: ¿hay gente en el PP que suspira porque Rato vuelva? Miles. Altos, medianos y bajos militantes. Lo que sí se puede afirmar con toda justeza y verdad es que Rodrigo Rato jamás moverá un dedo contra su amigo Mariano (que lo es). De hecho en los peores momentos del presidente popular, éste recurre a los consejos y al amparo intelectual del inquilino washingtoniano. El runrún va in crescendo en las alcantarillas políticas de la derecha. Rajoy quiere jugar todas sus bazas y una de ellas es encontrar un segundo con tirón electoral en Madrid que, además, tiene truco. Alberto Ruiz-Gallardón, que ha variado inteligente y radicalmente de estrategia subiéndose a la chepa del aparato genovés, incluso de Ángel Acebes, se ofreció hace tiempo entre la alarma de sus múltiples adversarios internos. Es una posibilidad para Rajoy, que antes comprobará la fuerza real del alcalde en su capital. La otra es Rato. Hace unos días despachó en su más propio estilo la pregunta de si contemplaba la posibilidad del director–gerente del FMI. Pero no lo desmintió, si bien es cierto que Mariano Rajoy nunca afirma o desmiente nada. Es su fuerza y también su debilidad. ¿Hay alguna gente que llama a Washington para saber "cómo estás, Rodrigo"? Sí, mucha y poderosa. Porque la gran interrogante e inquietud en el Partido Popular y en la derecha económica, social y sociológica es cómo es posible que Rajoy no esté ya a diez puntos de diferencia de ZP con las facilidades que éste y su gobierno ofrecen. Así se las ponían a Fernando VII y sin embargo… Aznar puede tener la llaveEl "núcleo duro" del ex vicepresidente se encuentra ya en sus despachos privados tratando de hacer las Américas ("Montoro y Asociados") y exportando el modelo económico exitoso que cumplieron en España a otros países. Pero ello no significa nada. Cerrar un despacho es todavía más fácil que abrirlo. Relatado en corto y por derecho: si se produce el fiasco en el PP -está por ver, pero pronto lo sabremos-, será Aznar quien tenga la llave, y podría ser (éste es imprevisible, pero no tanto) que en esta ocasión acierte. Se lo agradecerán muchos, pero especialmente ese millón largo de centristas (o lo que sean) que les dieron la espalda (y se la siguen dando) el 14-M, y no sólo por los trenes.

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