lunes, febrero 12, 2007

Edurne Uriarte, La Cataluña que nos asfixia

lunes 12 de febrero de 2007
La Cataluña que nos asfixia

POR EDURNE URIARTE
Cuando el líder de un partido de centro-izquierda, de vocación moderada, socialdemócrata, europeísta, moderna, acaba actuando y hablando igual que un líder ultra, es que se ha producido una alarmante degradación de los principios liberal-democráticos en esa sociedad. La fusión se ha consumado en Cataluña. No hay forma de distinguir a Montilla de Carod. El lenguaje de Montilla es hoy el mismo que el del nacionalismo extremista de ERC. La recusación de Pérez Tremps le parece «un ataque a Cataluña». Y el fracaso de Gas Natural en Endesa. Y, seguramente, hasta la rescisión del contrato de Kelme con ese otro ultra llamado Oleguer, que, supongo, es catalán antes que ultra para este Montilla guiado por Carod.
Poco o nada queda del partido no nacionalista de centro-izquierda en Cataluña. Su nuevo ideario político está compuesto de nacionalismo, de razón étnica, de los deseos de la nación. Su inspiración es la voluntad de esa nueva gran diosa llamada Cataluña a la que ellos adoran ahora con la misma pasión étnica que los nacionalistas originarios. Los argumentos de la ciudadanía o de la izquierda se evaporaron. La razón democrática está al servicio de la grandeza nacional de Cataluña y los catalanes han sido suplantados por Cataluña.
El asunto Pérez Tremps es tan sólo el corolario de un profundo error político que es ese quebrantamiento de los consensos autonómicos de la Transición liderado por el PSOE. Para llegar a esto, a la liquidación de su partido en Cataluña, a un problema mucho mayor de integración de los catalanes, y, lo más grave, a actitudes generalizadas de intolerancia e insumisión hacia las leyes y los mecanismos institucionales. Y esa Cataluña de la razón nacional asfixia a su disidencia interior, PP, Ciutadans y la amplia masa silenciosa, y crecientemente al resto de españoles cansados de hablar en lenguaje democrático a quienes sólo se expresan en lenguaje nacionalista. No hay un choque entre Cataluña y España, como proclaman al unísono Montilla y Carod, sino entre nacionalismo y democracia. Si la razón nacional se impone a la democrática en el asunto Pérez Tremps, la crisis estallará definitivamente.

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