jueves, febrero 15, 2007

Antonio Parra, Norman Mailer el acosador

viernes 16 de febrero de 2007
Norman Mailer el acosador
Antonio Parra
N ORMAN MAILER, “La Canción del Verdugo”, recuerdo que cuando yo llegué a Nueva York había un revuelo en América porque iban a sentar en la silla eléctrica a Gary Gilmore un mormón el peor asesino que había violado y muerto a una dama – no eran los veinticinco asesinatos por los que convicto y confeso un tal de Juana purga condena y lleva toreando a la justicia española y nos trae a todos de cabeza ese criminal etarra, en la primera democracia de la tierra no le valdrían maulas- y fue pasado por las armas un gélido día de diciembre en el penal de Utah. Julito Camarero corresponsal de “Pueblo” y que ya había cubierto la ejecución de otro penitenciado famoso, Gary Chesmann, y estos asuntos de la crónica negra le volvían tarumba me propuso que nos fuéramos los dos en un coche de alquiler hasta Utah. Decliné la oferta. -Pero ¿tú sabes donde está Utah? Chaval, no llegaríamos ni a las Montañas Rocosas en siete días y menos con estas nevascas. El bueno de Julito que Dios haya se largó para Utah, no sé cómo se las apañó para llegar a tiempo de la ejecución en la ciudad de los mormones, ellos son secretos de un audaz reportero, (además el bueno de Julito era medio de la CIA según se decía), y despachó un serial de crónicas tan maravillosas como truculentas sobre el famoso Gary Gilmore que alcanzó a raíz de aquello fama legendaria. A mí me bastó ver las escenas por televisión y las consabidas comparecencias del alcaide, la última cena, el cura asistiéndole en los últimos momentos. Etc. Gary rechazó los consuelos de un pastor protestante y pidió última voluntad bistec con patatas y una caja de botes de cerveza y que no le vendasen. Quería ver el rostro de los del pelotón y dicen que murió borracho, el bueno de Gilmore hizo el cierto el aserto que había en un ventorro que había en mi pueblo ubicado frente al Eresma. Decía “más vale aquí mojarse que enfrente ahogarse” Muerte por fusilamiento. Mailer escribió a propó una novela de mil páginas que fue un best seller. Los libros de Norman son poco compendiosos pero es un clásico de la moderna literatura norteamericana. Ahora acaba de publicar otro sobre Hitler. Otra canción del verdugo a la manera de Mailer que vuelve por donde solía. Se me pararon los pulsos una vez que cayó en mis manos un libro suyo. Este era el título “Caníbales y cristianos”. En su última entrega compara Mailer a Jesucristo con Hitler. Según él, dos pájaros de un mismo nido, dos ramas de un mismo árbol, y según un apotegma que yo aprendí en Doncaster, cuando enseñaba castellano a los niños del Yorkshire, “birds of the same feather flock together”. Esto es; Dios los cría y ellos se juntan. Pero comparar a Hitler con el Redentor es como meter a la velocidad y el tocino en un mismo saco. No comprendo esta violencia, esta verbalización de una acrimonia satánica que el autor de la Canción del Verdugo lleva metida en su corazón. Se me parten las carnes. Mire, señor Mailer, usted me parece un poco bocazas, y creo que confunde el culo con las témporas. El hecho de que a su señora madre cuando asistía a las clases en una escuela irlandesa de New Jersey le acusasen de deicidio las alumnas –muy mal hecho- no justifica esta inquina que usted viene mostrando contra los que profesamos esta fe que es la de Pablo la de Prudencio la de san Agustín san Ambrosio Tomás Beckett y la de Teihard de Chardin, de la laura de Kiev y de toda la Ortodoxia en conjunto, omisión hecha de san Luis Rey de Francia, de Bossuet, Lutero y Calvino. No puede ser. Somos bastante gente. Por esas mismas yo le puedo demostrar que Moisés fue una asesino y asesino fue según pone en mi biblia: cuando era mozo se cargó a un egipcio estando en el destierro de Madián pero yo no se lo llamo ni a meterme con los que profesan la ley mosaica no vaya a ser que me metan en chirona. Ah Moisés Moisés hilo directo con Yahvé y punto en boca pero no me venga usted Mr Mailer con sus nacionalismos religiosos exclusivistas. No me sea usted tarugo. Si, con la misma alacridad con que insulta a Jesús, hubiera puesto en solfa toda esa serie de dicterios contra el Corán o contra el Profeta el bueno de Norman se tendría que palpar la ropa a estas horas y lo condenarían a muerte por blasfemo y tendría que esconderse de la cimitarra de alicaída como al autor de los “Versos satánicos” el tal Rushdie pero ha elegido por blanco al Dios de la Libertad y de la Compasión. El Crucificado. El rey de los judíos y con ese anagrama INRI quiso ser alzado en el palo: Iesus Nazarenus Rex Iudeorum. Pero San Juan nos lo dice vino a los suyos y los suyos no le recibieron. He ahí la gran tragedia de la historia. Pero Mr Mailer, acosando, da palos de ciego, atiza coces contra el aguijón. Profesando una filosofía del odio y la muerte. Con su pinta de carnicero de Brooklyn el pelo crespo los cabellos en corimbo el autor de la Canción del Verdugo es un verdugo. Verdugo de nazarenos. Nunca podrá la noche entender al día. ¿Muerte donde está tu victoria? ¿Muerte, donde está tu aguijón? No podrán borrar la memoria de Jesús. Yo estaré con vosotros hasta el fin de la Historia. Y esto no constituye una profecía. Forma parte de un carisma. Este anticristianismo beligerante que profesa Mailer se topará siempre con la gracia y el perdón de la Iglesia militante y aunque en el Vaticano tacet Ecclesia pues allí están al santo y a la limosna del poderío y mandan mucho los amigos del autor de “Cristianos y caníbales” el que le canta las cuarenta es este probre minorista a don Norman Mailer. Aquí no se suele condenar a muerte al que discrepa. Hemos preferido ser víctimas a verdugos y acaso en esta debilidad del cristianismo que nos manda volver la otra mejilla ante el tirano esté su fortaleza y la razón clave que le otorga existencia de tres milenios. No creemos en la violencia como usted señor Mailer que parece ser que atacó a su mujer con un cuchillo jamonero en plan acosador y practicante de la mala prosa y de la violencia de género y estuvo en presidio varios meses a resultas del altercado. En la última foto el bueno de norman Mailer al que recordamos cuando era joven con su cabeza escultórica de patricio romano y sus rizos al frente de las sentadas de protesta contra la guerra de Vietnam parecía un anciano decrépito con aires de patriarca al cabo de cinco matrimonios y muchos hijos -el complejo de Barba Azul debe de ser su garra- y su cara recordaba vagamente a la del difunto papa Wojtyla. Los dos son polacos. Nada de particular tiene pero no se comprende esta cristofobia este anticristianismo del midas literario norteamericano. Que se ha hecho bastante impopular en el mundo y tiene una merecida fama de bocazas. Pero su acrimonia y su cabezonería quizás expliquen muchos de los aconteceres del panorama actual que rinde tributo a la mentira a la conspiración al terror informativo y al error. Males endémicos de la época que nos ha tocado vivir. Fue así siempre. La vida humana es un perpetuo trauma. El cambio del Apocalipsis. Suena el estruendo de las máquinas calculadoras. A todos nos acongojan los recuerdos de Auschwitz. Pero si nos quedamos mirando al pasado nos puede ocurrir lo que a la mujer de Lot. Y mire que le comprendo bien, Mr. Mailer, pues yo también soy un perseguido y vivo como tantos y tantos españoles en el gulag anunciado por Orwell desde que nos amaneció 1984. Cristo se definió como el camino la verdad y la vida. Nada tiene de particular el odio que contra Él esgrimen por fas y por nefas Mr. Mailer y sus epígonos abanderados del engaño, filósofos de la muerte y que bombardean puentes las noches de Pascua y derruyen vías de comunicación y de acceso entre los pueblos fomentando entre las civilizaciones la confusión y la división o la desconfianza muñidores de los grandes enredos internacionales. Únicamente a la luz de tales evidencias torticeras se explica el odio africano de Norman Mailer hacia la figura del Crucificado al que compara con Hitler. Sólo a un descerebrado o a un bocazas puede ocurrírsele semejante símil categorético. Mailer el acosador de mujeres y acosador ahora del Cristianismo. Es posible que muchos al filo de la espada que esgrime contra nosotros este señor perezcamos como Gary Gilmore y hasta es posible que hartos de vino pues humanos somos y el miedo es libre y vivimos constreñidos a las ataduras del siglo y a la ligazón del pecado que trae la muerte y el miedo a la muerte pero no apostataremos renegando de nuestra fe. Dios nos dará fuerzas como esperamos. Téngalo por seguro, amigo. Mailer, yo te perdono, mas no sin antes decirte que eres un bocazas con cara de caníbal. Pues proclamas cosas que no sabes a trompa y talega. Ello es: sin reflexión

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