jueves, junio 08, 2006

¡Vivan las cadenas... "matrimoniales"!

viernes 9 de junio de 2006
¡Vivan las cadenas... ‘matrimoniales’!
Félix Arbolí
HOY presiento que voy a tener un día feliz. Acabo de estrenar nueva cadena musical que es, algo así, como haber encontrado a mi musa inspiradora. Es la tercera que relaja mi mente en seis años. Mi mujer que, con toda su simulada apariencia de “sargento de vara”, es una delicia como compañera mimosa y comprensiva, dispuesta en todo momento a satisfacer mis caprichos y deseos, “ refunfuña y muestra su preocupación” cada vez que una de ellas ha dejado de funcionar y hago las gestiones para su reparación o reemplazo. Al final, la música vuelve a dominar el ambiente mientras escribo y ella me mira complacida y satisfecha, como toda mujer enamorada viendo al hombre de su vida contento y relajado. Jamás podré agradecer lo suficiente a Dios la suerte que he tenido con esta criatura que me ha designado para que me acompañe, mime y me estimule el día a día, desde aquel lejano diciembre del sesenta en que decidimos unir nuestras vidas ante Dios y ante los hombres y estamos a las puertas de celebrar nuestras Bodas de Oro. Nos casamos a los cuatro meses de conocernos y tratarnos. Una auténtica lotería que, en nuestro caso, obtuvo el primer premio, la aproximación y la mitad de la centena. ¡Ojalá pudiéramos completarla, aunque lo veo muy difícil biológicamente!. Lo más curioso y sorprendente del caso es que sigo enamorado de esta mujer como un cadete (según la expresión vulgar y utilizada para decir que la quiero con locura). Si ya sé que es una cuestión muy personal que a mis lectores le traen ”al pairo”, pero deseo rendir un homenaje de cariño y admiración a los que se encuentren en idéntica situación y sea iguales de felices, ahora que está tan de moda cambiar de pareja, incluso en los matrimonios bendecidos por la Iglesia. Yo les puedo asegurar que a la que comparte mi vida, penas y alegrías, no la cambio por nada ni nadie de este mundo. Ni aún siquiera por mis hijos y nietos, por los que no me importaría dar mi propia vida si a alguno de ellos les hiciera falta. Sin ella no me merecería la pena seguir viviendo, pues su hueco, su calor y su cariño no podría reemplazarlo con nada. Ya sé que lo habitual en éstas páginas es tratar otro tipo de temas. Soy consciente de ello y abuso un poco de la tolerancia de mi director y compañeros y la paciencia de mis lectores. Que lo expuesto nada tiene que ver con el gobierno o desgobierno de Zapatero, sus erróneas decisiones de nefastas circunstancias, ni con las trifulcas parlamentarias tan en boga y tampoco con las airadas protestas y salidas bufonas de una oposición que se escapa con excesiva frecuencia de su auténtico cometido y desvaría más de lo permisible en sus planteamientos, razones y expresiones públicas. Soy consciente que para muchos son los únicos temas que les interesan, aunque sufran con ellos, se enerven y cojan verdaderas rabietas. Somos así de masoquistas. Yo he determinado pasar olímpicamente de la cuestión y esperar a ver si con un poco de suerte cambian nombres y rostros en la política de ambos bandos, para regresar a mi derecho ciudadano de votar con fundamento y responsabilidad. Todo español se cree poseedor y sabedor de la auténtica verdad, para la mejor solución de cada tema o problema y quiere sentar cátedra de su sabiduría y conocimientos en cada momento El hombre, decía el antiguo filósofo. es “un animal político” y el natural de esta tierra, ESPAÑA, (así en grande,. para que sufran los mal nacidos), se ha sentido desde siempre un experto en gobernar y hallar las mejores soluciones para cada crisis. Quieren arreglar España y dicen tener una solución, mejor, por supuesto, que la que ofrecen los distintos políticos, aunque sean incapaces de solucionar sus propios conflictos familiares y recobrar la autoridad y consideración de sus propios hijos. Son gallitos de corral que sólo elevan su voz cuando se encuentran entre gallinas, sin que haya otro gallo con más espolones que le haga tragarse sus cacareos. ¿Qué harían estos sabelotodos o “listillos” si se vieran en ese hemiciclo?. Me figuro que igual que nuestros políticos, intentar lucirse ante la audiencia concurrente e informativa, pero procurando exclusivamente su propio lucimiento o el de su partido, buscando más el enfrentamiento y la descalificación del adversario político, que el bien común de los españoles sin distinción de colores, creencias, ideología y ambiente social. O lo que es igual, pretendiendo exclusivamente el bienestar y la grandeza de España. ¡Ya quisiera ver yo a muchos de esos censores y moralizadores en la tesitura de algunos de esos políticos que ahora atacan con tanta saña!. No defiendo la ineficacia, corrupción y desgobierno reinante, ni nadie en su sano juicio lo haría, pero pienso que en lugar de sembrar rencores, hacer descalificaciones y levantar ampollas con calumnias y chismes, tanto en el de las gaviotas, como en el de las rosas,. (con el resto no cuento, pues las considero minorías con aires de grandeza, a los que el pueblo ha querido limitarle su insignificante espacio en el panorama político), deberíamos esforzarnos en unirnos todos los que sentimos a España y queremos de una vez la PAZ definitiva, (enterrar para siempre esa guerra que nunca debimos sufrir), para lograr dar una auténtica lección de cordura y sensatez a nuestros propios gobernantes, políticos y legisladores, demostrando que con el esfuerzo común, la unión sin fisuras de nuestra Comunidad y la tolerancia hacía el que pueda tener otra opción, siempre que no sea perjudicial para la mayoría, podríamos forjar un país solidario, próspero, armonioso y digno, que nuestros descendientes heredarían orgullosos y disfrutarían felices. Hasta entonces, déjenme al menos que disfrute con la suerte de mi matrimonio y su descendencia que, por ahora, (y ello me duele), es la única ilusión que me han dejado en los años que me quedan para abandonar este valle, que hemos sido nosotros los únicos culpables de llenarlo de lágrimas y dolor.

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