miércoles, junio 28, 2006

El buen nombre de ETA en entredicho

El buen nombre de ETA en entredicho
Santi Lucas

29 de junio de 2006. Cuando el PNV manda a uno de sus miembros a Madrid la regla de oro es que se lo quita del medio. Por un particular principio de estrategia, los nacionalistas vascos influyentes permanecen y hacen política en el ámbito de la Comunidad Autónoma. Gobierno vasco, Diputaciones Forales, Ayuntamientos, empresas públicas e incluso el poderoso aparato del partido absorben y emplean lo más granado y valioso de esta formación. Como todo el mundo sabe, Iñaki Anasagasti está en Madrid. Lleva muchos años, algo así como veinte, poniendo el rostro y la voz al PNV en el Congreso de los Diputados primero y, ahora como secretario de la Mesa del Senado desde el 2004. Su única misión en todas las circunstancias es repicar la disciplina nacionalista desde la "expatriada" representación madrileña.En estos tiempos, hay un intento embaucador de ablandar y pulir las auténticas y únicas intenciones de la banda terrorista ETA y de hacernos tragar unas ruedazas de molino, a costa de la declaración de la tregua, que son incomibles. Pero el Gobierno tiene sus tragaderas y el PNV también. Sin ir más lejos, el senador Anasagasti ha consumido una iniciativa parlamentaria de control al Ejecutivo para intentar ayudar al comistrajo. Pide Anasagasti, con esa alopecia ideológica que le caracteriza, que el Gobierno tome alguna iniciativa para que a ETA no se le relacione con los atentados del 11-M y "restituir la verdad sobre un hecho tan grave". Recuerda que una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó la autoría de ETA en aquella matanza (como hizo, por cierto, en las primeras horas el propio lendakari Ibarretxe) y eso es "absolutamente grave". Su interés, prisa y empeño en fregar el rastro de ETA son tan notables que dice: "Consideramos buena cualquier iniciativa que pueda borrar esta cuestión, no por defensa de ETA, sino fundamentalmente por prestigio del Estado". Y el Senado tembló estremecido.Es conmovedor comprobar la preocupación de Anasagasti por el buen nombre de ETA y del Estado, puestos en entredicho por dudar de la autoría del más terrible atentado que sufrimos los españoles, perfectamente homologado a los cientos de atentados que individual o colectivamente han segado la vida de un millar de ciudadanos en los últimos treinta años. No soporta Anasagasti ni un minuto más que ETA y el 11-M se pongan en contacto, porque eso provoca una "situación lamentable". Y lo del vicario Anasagasti ¿cómo se califica?

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