viernes, abril 09, 2010

Ismael Medina, Cristofobia y julianismo conducen a la muerte de España y de Europa

viernes 9 de abril de 2010

Cristofobia y julianismo conducen a la muerte de España y de Europa

Ismael Medina

L A contumaz campaña laicista desatada contra Benedicto XVI, valiéndose del escándalo de los sacerdotes pederastas y pedófilos, me obliga a retornar sobre el tema. Lo hago con la advertencia previa del filósofo y senador italiano Marcello Pera en unas declaración publicadas en “La Nación” de Buenos Aires (31.03.2010): “El blanco al que apuntan no es el Papa, sino la Iglesia”. Lo razona el senador Pera con mayor precisión incluso que en su carta al “Corriere della Sera” de la que di cuenta en mi anterior crónica.

Acerca de la vigorosa defensa del rigor desplegado por Benedicto XVI se han levantado voces no católicas e incluso agnósticas, dentro y fuera de España. A las ya reseñadas en mi crónica anterior se sumó durante la última semana el profesor Jon Juaristi, quien de nuevo se declara judío. Lo ignoran, sin embargo, los medios españoles, en su 85% bajo control del gobierno Rodríguez y el P(SOE). Pero vuelvo a las declaraciones de Marcello Pera a “La Nación”:

“Lo que se está poniendo en discusión a través de estos escándalos, la mayoría verdaderos y otros no verdaderos, es la Iglesia y, sobre todo, la legitimidad de la Iglesia para desarrollar la función educativa. Este es el blanco”. Y tras admitir que acaso se diera un retraso de la Iglesia, como institución, en reconocer públicamente el problema, añade: ”Pero esto vale para todas las instituciones. Si usted encuentra un caso de abuso entre magistrados o entre profesores universitarios, lo habitual es circunscribirlo para evitar que dañe a toda la institución”.

HAICA UN NUEVO Y MONSTRUOSO TOTALITARISMO

HEMEROTECAS y estadísticas confirman que pederastia y pedofilia configuran una plaga en constante expansión desde hace décadas. Y que su práctica también ha penetrado en las instituciones a que alude Pera y a otras muchas. Señalaba en mi crónica anterior con relación a Alemania en torno a los 200.000 casos en la sociedad civil y 96 en el ámbito eclesiástico. Ocurre algo similar en Estados Unidos y otros países. Fueron frecuentes durante el último año en España las noticias, elogiosas para los Cuerpos de Seguridad del Estado, del descubrimiento de redes de pedófilos y la detención de pederastas a cuyas violaciones habían seguido el asesinato de su víctimas en determinadas ocasiones. Pero ha sido lo habitual ocultar la profesión de los encartados. Y los había de instituciones más o menos prestigiosas. Asiste la razón, sin duda, a Marcello Pera y a quienes como él, sin ser católicos, comparten parejos criterios y elogian el rigor de la carta pontificia a los obispos de Irlanda, válida para todo el orbe católico.

Marcello Pera recuerda una vez más las campañas contra la religión cristiana que en el pasado protagonizaron el nazismo y el comunismo. “Cada vez que ocurrió- señala-, generamos las más monstruosas ideologías totalitarias: el nazismo, el comunismo y el antisemitismo”. Pudo el filósofo italiano señalar antecedentes no menos “monstruosos” en su vesania anticristiana, como fue la revolución francesa, lo que le habría conducido con toda probabilidad a encontrar su fuente en el iluminismo generador de los dos brazos, el liberalista capitalista y el socialcomunista, bajo cuya influencia y estrategia operativa se registrarían los trágicos conflictos que han signado los dos últimos siglos con cientos millones de muertos. Socialismo nacionalista hitleriano y socialismo internacionalista leniniano tienen una misma raíz ideológica, relativista y materialista, a poco que se escarbe. Y una común obsesión anticristiana.

Advierte asimismo Marcello Pera que de no poner freno a la actual persecución cristófoba podremos caer en manos de nuevos monstruos totalitarios. “Es una batalla –denuncia- entre una cultura laicista difusa y hegemónica y una minoría cristiana que trata de resistir una avanzada de barbarie ética. Si a esto se agrega la presión islámica, entonces yo me siento preocupado por el futuro de Europa. Y si se agrega la crisis demográfica europea, tengo derecho a estar preocupado y llamar a todos la atención”.

Considero de especial interés este último párrafo de las declaraciones de Marcello Pera “La Nación” por cuanto la incitación a la barbarie, la presión islámica y la crisis demográfica han adquirido en España tintes siniestramente agoreros bajo el gobierno Rodríguez, aun cuando hayamos asistido a un progresivo asentamiento de sus fundamentos desde hace más de tres décadas. Y sin olvidar, por supuesto, los antecedentes del siglo XIX y los revolucionarios del XX.

EL CONSTANTINISMO COMO ARMA IDEOLÓGICA CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA

TODO lo anterior me hizo recordar y buscar el artículo que Manuel Fernández Espinosa publicó en la revista Arbil bajo el sugerente título “Constantinismo y julianismo: la cara y la cruz”. El julianismo tiene para los españoles dos connotaciones, una religiosa y otra histórica, que hoy se dan la mano para nuestra desgracia.

Es de sobra conocido lo que se tiene por “constantinismo”. Constantino despenalizó el cristianismo en el 313, tras la victoria en la batalla del Puente Milvio, devolvió sus bienes a la Iglesia, lo que facilitó su expansión en el Imperio Romano, y puso fin a la persecución y martirio a los seguidores de Cristo. Pero no arrumbó a los dioses paganos ni terminó con arraigadas costumbres romanas, como las brutales luchas en el circo. Su conversión formal al cristianismo no se produjo hasta pedir el bautismo en el lecho de muerte. Algunos historiadores, a partir de esos y otros datos, niegan que Constantino convirtiera el cristianismo en la religión del Estado. Pero el laicismo la hacho suya para acusar de “constantinismo” a la Iglesia católica.

Fernández Espinosa recuerda que el “constantinismo” ha tenido en el ex comunista francés Roger Garaudy a uno de sus más notorios y ideólogos, a partir de esta acusación: “Iglesia dominante de los dominantes”. También advierte sobre su influencia en los que se autodenominaron teólogos de la liberación. “Un recurso demagógico que sólo encandilará a mentes mediocres; pero, de hecho, la falacia, una vez vertida y convenientemente asumida, ha supuesto para muchos católicos un factor que ha terminado revolucionando su pensamiento, poniéndolo al servicio de la revolución gnóstica e igualitaria”.

La estrategia constantinista no sólo ha introducido devastadoras consecuencias en la Iglesia católica de España, favorecidas, insisto una vez más, por el temporalismo político taranconista. Configura una de las armas que enarbola hoy el radicalismo laicista, mera adecuación táctica al feroz anticlericalismo de la izquierda durante la II y III Repúblicas, Y aún antes. Una persistente y perversa acción a golpes de BOE y de forzamientos de hecho que ha calado en amplios sectores de la sociedad y es lo habitual en la mayoría de los medios. Pero que favorece y estimula, al propio tiempo, erupciones violentas e incluso de tinte satánico de una “extrema izquierda” que actúa con inocultable oportunismo e impunidad.

¿Un ejemplo acabado de constantinismo? No hay que rebuscar mucho: José Bono. Se dice católico, pero le asoma la oreja del garaudysmo. Y no por casualidad. Mamó de las ubres ideológicas de su maestro Tierno Galván, en cuya leche se mezclaban marxismo, masonería, cinismo y superchería. No pierde ocasión proclamar tesis groseramente heterodoxas, de participar en saraos de los suburbios radicales apegados a lo que llaman “experiencias paleoceristianas” o de votar a favor del crimen abortivo en flagrante contradicción con su retóricos alardes de cristiano. Se alinea con lo que entienden los teólogos de la liberación la “Iglesia de los pobres”. Pero nunca perdió comba a la hora de utilizar el poder para enriquecerse sin freno.

LA RECUPERACIÓN LAICISTA DE JULIANO EL APOSTATA

LA estrategia constantinista en su actual versión iluminista se conjuga con el julianismo. Y sólo su conocimiento permite penetrar en el meollo de la cristofobia, amén de sus métodos y su peligro. Me ocuparé primero del julianismo en el plano religioso para luego hacerlo del julianismo hsistórico español, ambos inseparables hoy en la política anticristiana del gobierno Rodríguez y de la progresía en general.

Claudio Flavio Juliano era hijo de un hermanastro de Constantino I el Grande. Creció en el seno del cristianismo, se dio con entusiasmo a la filosofía, ganó fama al vencer en la guerra para detener a los germanos que le encargó su primo Constancio II que en él había depositado su confianza y al que pretendió derrocar. Pero la muerte de éste antes de que dirimieran el poder en guerra abierta permitió a Juliano convertirse en emperador como heredero legítimo. Y sería partir de entonces cuando se ganaría el apodo de Juliano el Apóstata al romper con el cristianismo, procurar su aislamiento y llevar adelante su empeño de restablecer el paganismo.

Fueron mentores de la traslación de Juliano desde el cristianismo a la exaltación pagana los filósofos Hecebolio, en balanceo entre cristianismo y paganismo, y Eusebio de Nicomedia, un sacerdote mundano y trasgresor. Tampoco fue ajeno Juliano a la superstición, la superchería y el satanismo. Además de pertenecer a la secta secreta Mitra, le sedujo la predicción de su maestro Máximo de Efeso de estar poseído por el espíritu de Alejandro Magno y, como éste, llamado a muy grandes empresas. También le influyó el conocimiento del filósofo Jámblico, quien combinaba el neoplatonismo con la magia y el demonismo. Su personalidad se hace aún más precisa si a todo ello se añaden una ambición y una vanidad desmedidas.

Nada más acceder al poder ordenó Juliano la reapertura de los templos paganos y pretendió crear con sus seguidores una iglesia pagana jerarquizada a partir de una estructura sacerdotal, a imitación de la cristiana, pero con un subyacente culto demoniaco. Además de coartar el culto de los cristianos, Juliano el Apóstata, que a Cristo le llamaba despreciativamente el Galileo, prohibió la enseñanza a los maestros cristianos. Estatalizó la enseñanza mediante la Constitución Magistros Studiorum, estrictamente pagana y con prohibición expresa de cualquier atisbo de religión cristiana, lo mismo en contenidos que en símbolos. Los cristianos quedaron marginados y a muchos de ellos los ganó Juliano para su bando ofreciéndoles mejor suerte material tras sumirlos en la miseria. Se valió asimismo de la escuela estatalizada, pagana, hedonista y cristófoba para apartar de su fe a jóvenes cristianos.

Manuel Fernández Espinosa se vale los antecedentes que he sintetizado respecto de Juliano el Apóstata para establecer un paralelismo, nada aventurado, con la actual cristofobia laiciesta. Y recuerda que así como Juliano soñó con la reconstrucción del templo de Salomón para arruinar el proselitismo entre los judíos de la “secta de los galileos”, el actual laicismo iluminista se vale del favorecimiento del islamismo, de la proliferación de mezquitas y de escuelas coránicas con parejos objetivos anticatólicos. Pero ese redivivo julianismo religioso se confunde en nuestro caso con ese otro julianismo al que he llamado histórico.

RODRÍGUEZ HA DADO NUEVA VIDA AL CONDE DON JULIÁN

ME refiero obviamente al Conde don Julián que traicionó a su rey, facilitó el paso del Estrecho a las huestes bereberes de Tarik, puso a sus milicias judaicas al servicio de los invasores mahometanos que no dejaron piedra sobre piedra de las basílicas visigóticas y barrieron a sangre y fuego casi el entero territorio peninsular. Una dura batalla que duró seis siglos hasta su definitiva expulsión. El actual julianismo ha instrumentado una falaz versión de la verdadera historia de aquella larga pugna con la pretensión de orlar a aquellos musulmanes de pacíficos y cultos conviventes frente a unos cristianos atrasados e intolerantes. Una sórdida cobertura dialéctica a la estimulada y protegida desde el poder nueva invasión musulmana.

Una reciente y hábilmente instrumentada encuesta entre musulmanes concluye que la mayoría están contentos y satisfechos de vivir en España. ¡Faltaría más, después de las ayudas sociales y otros beneficios de que disfrutan! Sólo una minoría disiente. Sale a la palestra en llamativa coincidencia el ministro de Interior para corroborar que de los cientos de mezquitas abiertas en España, apenas si en un 5% de ellas los imanes propagan el extremismo fundamentalista. Una manera solapada de admitir que unas decenas de miles de fieles a Alá son coránicamente preparados para el terrorismo.

Debe conocer Pérez Rubalcaba de qué mezquitas y qué imanes se trata, ya que presume de estar todas vigiladas. ¿Y por qué no se cierran y se expulsa a esos imanes junto a sus discípulas más aventajados? Manes del julianismo con la envoltura de la Alianza de Civilizaciones. También me pregunto si la Justicia habría sido tan benévola como en el caso de los que invadieron y provocaron el escándalo reivindicativo en la catedral de Córdoba, si un grupo de españoles hicieran lo mismo en una mezquita de tronío en nuestros lares. No de un país islámico, pues les cortarían la cabeza de un tajo.

EL ABERRANTE GALIMATÍAS LABORAL DE LA FUTURA LEY DE LIBERTAD RELIGIOSA

LA ley orgánica de Libertad Religiosa que se cuece en las estancias moncloacas prevé una equiparación tajante entre las tres religiones monoteistas, haciendo caso omiso del texto constitucional que reconoce a la Iglesia católica un trato preferente. No sólo se facilitará suelo gratuito para la construcción de mezquitas, con olvido de que en los países musulmanes no existe posibilidad de abrir una iglesia cristiana, de que se persigue a los cristianos que asoman una pizca se su fe, que se da muerte al musulmán convertido al cristianismo y que con los petrodólares a precios especulativamente engordados que pagamos los cristianos europeos se financian desde Arabia Saudí no sólo las más pretenciosas mezquitas en Europa. También en España.

El igualitarismo, en realidad discriminación hacia la Iglesia católica, que persigue el proyecto de ley orgánica de Libertad Religiosa va mucho más allá. Pretende que el régimen laboral de musulmanes y judíos se ajuste a sus fiestas y ritos religiosos. Más en concreto, el viernes para los musulmanes, el sábado para los judíos y el domingo para los cristianos.

Desconocen, sin embargo, que la vacación dominical no fue una imposición de la Iglesia católica, sino un acuerdo laico en la Conferencia de Berlín a finales del siglo XIX por motivos meramente sociales. Su legalización en España se demoró hasta 1914 y lo hizo un gobierno liberal. Y tanto en Europa como en España no sin resistencia empresarial.

Tampoco parecen haber caído en la cuenta de algunos matices. Por ejemplo, que el sabbath judío comienza con la puesta del sol el viernes y concluye con la puesta del sol el sábado. Sabath corto en invierno y muy prolongado en verano. Es normal que los judíos en España sean profesionales libres u ocupen puestos ejecutivos, lo que facilitaría la acomodación. ¿Pero imaginan los problemas que supondría la vacación musulmana del viernes para las empresas con abundancia de mano de obra musulmana?

Resultaría, además, que al ser ya el sábado día de recortada actividad laboral (la llamada semana inglesa se estableció como una concesión a los judíos aunque no coincidiera con el sabat litúrgico) y el domingo festivo para todos, los musulmanes gozarían en realidad de tres jornadas para sestear. A menos que se les obligara a trabajar sábados y domingos. ¿Pero cómo se acomodarían las empresas a este galimatías? Y todo ello en una coyuntura en que resulta imperativo aumentar la productividad para mejorar en alguna medida la demencial política económica de un gobierno que nos lleva al desastre.

También existen en España núcleos minoritarios, o no tanto como ocurre con los chinos, de otras religiones a las que habría de respetar sus fiestas y rituales por coherencia con el criterio de igualdad en que se ampara el cristófobo proyecto de ley. ¡Menudo jolgorio laboral el que se avecina!

Asiste la razón al filósofo Marcello Pera: la tenaza que configuran la cristofobia laicista y la Alianza de Civilizaciones, ambas llevadas a radicalismo extremo por el gobierno Rodríguez, amamantan un nuevo monstruo totalitario y conducen la muerte de Europa. También, y aún antes, la de España.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=5644

1 comentario:

geniatra dijo...

No cabe duda que España y Europa, en las condiciones actuales, están condenadas a periclitar y desaparecer pronto.Basta observar las estadísticas demográficas.
Pienso que aquí en el 3er. mundo, tenemos un capital cultural enorme, en la medida en que mantenemos aún algunos "retrasos" en nuestras costumbres y valores.Pero la acción del laicisimo internacional de fondo nihilista, a través de las ONG , internet, y otros, lo está minando progresivamente. El mismo puntillismo hipócrita primermundista, en el tema pedofilia, contrasta con la deshumanización que exhiben en la permisividad del aborto, o en la expulsión masiva del hogar (hacia otros colectivos y ajenos)de esos otros niños, los adultos mayores e incapacitados. Esto aparece inmoral en el tercer mundo, y mucho menos la pedofilia, por razones complejas y que sería muy largo abordar aquí. ¿ Es un camino el potenciar los movimientos antiglobalización y nacionalistas ?. No veo alternativa.