jueves, febrero 14, 2008

Villacañas, Apuntaciones en torno a los gobiernos IV y V de Franco

jueves 14 de febrero de 2008
Apuntaciones en torno a los gobiernos IV y V de Franco

Antonio Castro Villacañas

E N mi anterior apuntación sobre la Falange de Franco hice constar que, bajo el mando directo de Arrese, a partir de mayo del año 1941 se fue desarrollando la importante e inaplazable tarea de distinguir entre "totalitarismo" y "democracia", tanto a efectos de la política interior española como de nuestra política exterior.

A las órdenes de Arrese, casi todos los falangistas, nuevos o antiguos, se afanaron por vivir y divulgar que un Estado totalitario -es decir, de todos y para
todos- podía y debía ser democrático -esto es, basado en la activa participación del pueblo en la política
cotidiana- por medio de una prudente y continua apertura de cauces orgánicos de representación popular. La idea motriz era que el Estado vencedor en nuestra guerra podía y debía ganar la mundial si se organizaba de modo que resultara ejemplar para los que luchaban a muerte buscando un orden nuevo.

Es evidente que una tarea con tales objetivos debía afrontar numerosos obstáculos. Desde fuera de España se rechazaba ese intento afirmando -según el bloque
interesado- que si queríamos ser totalitarios nos convenía seguir y defender el modelo representado por la Alemania de Hítler o la Italia de Mussolini, y si deseábamos ser demócratas lo más congruente era que siguiéramos y defendiéramos el tipo de Estado vivido en Francia, Estados Unidos o Gran Bretaña... También está claro que ambas posturas eran secundadas dentro de España por sectores más o menos influyentes, más o menos representativos, más o menos numerosos...

Para "ganarse" la comprensión del bando demócrata, y sobre todo la de los Estados Unidos, Arrese propuso (no sé si en un Consejo de Ministros o fuera de él) que España enviase a Filipinas una División Azul para luchar a las órdenes del general Mac Arthur en defensa de la civilización cristiana, amenazada en aquel archipiélago por el ejército japonés como lo hacía en el Este europeo el ejército ruso contra el que luchaba a las órdenes de Hitler la División Azul enviada en 1941... Dejando a un lado la ingenuidad o la tontería de semejante propuesta, parece evidente que si no alcanzó un buen fin debemos buscar las causas de su fracaso más en una decisión negativa de Franco que en una falta de trámite adecuado -¿cuál?- por el Conde de Jordana, ministro de Asuntos Exteriores en aquellos momentos, según afirma Arrese en sus memorias.

En el orden interno, la Secretaría General de FET-JONS preparó a partir del otoño de 1941 un proyecto de ley organizadora de la participación política de los españoles en la tarea legislativa de sus gobiernos.
Sometido al juicio de los ministerios de Justicia y Gobernación y a la decisión del Consejo de Ministros, tras los consiguientes reparos y rectificaciones lo promulgó Franco en una fecha tan significativa como el
17 de Julio de 1942 con el título de Ley constitutiva de las Cortes Españolas. De esta forma se explicitaba el propósito de ir ordenando el Nuevo Estado en un sistema democrático orgánico abierto a sucesivas reformas.

Llegados a este punto, y sin juzgar dicha Ley con ninguna clase de criterios jurídicos y políticos, y mucho menos con los hoy predominantes en España, me atrevo a decir que resulta muy significativo -a mi
juicio- que el primer intento democratizador de la España franquista lo iniciara y lo protagonizara la Falange, superando los recelos y los inconvenientes expuestos por otros sectores, partidarios de una representación mas estamental o incluso de mantener una dictadura cívico-militar...

La tensión política creada por dicha Ley y los demás proyectos democráticos-orgánicos de la FET-JONS de Arrese puede parecernos hoy ridícula o cuando menos desmesurada, pero es significativa de lo que a lo largo de cuarenta años fue la España franquista: un campo de maniobras y experiencias políticas, como podrán comprobar cuantos me honren con la lectura de sucesivas apuntaciones. Una imagen de dicha tensión nos la dan los "sucesos de Begoña", acaecidos el 15 de agosto de 1942; es decir, al mes escaso de la Ley citada.

Desde 1937, los "requetés" bilbaínos celebraban el día de la Asunción de la Virgen María en la basílica de Begoña reuniéndose tras las ceremonias religiosas en la explanada y campas adyacentes para hacer una demostración de su popularidad y fuerza, sin que en ninguno de los años anteriores a 1952 se hubieran producido incidentes relevantes. En el de este último año, si mi memoria no me engaña, el general Varela, ministro del Ejército, presidió los diversos actos en razón de que se ofrecían a la Virgen las banderas e insignias del laureado Tercio de Requetés que durante toda la guerra había heroicamente luchado al amparo de tan venerable advocación. Los historiadores no han conseguido por ahora aclarar lo que realmente sucedió en Bilbao ese día. Lo que sabemos es que tras la misa solemne y la procesión de la Virgen se produjo un altercado entre los requetés bilbaínos, políticamente exaltados, y un grupo de falangistas recién llegados a España tras haber combatido durante un año en la División Azul. Hubo insultos, peleas a puñetazos, tiros, y explosión de una o dos bombas de mano que causaron varios heridos y algún muerto. Se habló de que aquello fue un atentado contra el general Valera, y como tal fue juzgado en un consejo de guerra que condenó a muerte y prisión a dos o tres de los diez o doce falangistas que intervinieron en el suceso. Los historiadores, como digo, no han aclarado todavía si este trágico episodio es uno más de los organizados y puestos en práctica por los servicios de inteligencia extranjeros intervinientes en la política española, o si su organización y protagonismo corresponde a los servicios de inteligencia españoles, policiacos o militares, tan deficientemente estudiados hasta ahora.

Los sucesos de Begoña tuvieron una amplia repercusión política, pues ofrecieron a Franco la oportunidad de efectuar una reorganización de su IV Gobierno. Con ella toreó una vez más las embestidas exteriores e interiores de sendas reses bravas... Para domeñar las externas, y teniendo en cuenta las circunstancias de la guerra mundial, cesó a Serrano Suñer como ministro de Asuntos Exteriores, sustituyéndole por el conde de Jordana, con lo que oportunamente un "aliadófilo"
sucedía a un "totalitario". De cara a los aficionados interiores, el cese de Serrano Suñer se amplió a que también dejara la presidencia de la Junta Política de FET-JONS, que asumió personalmente Franco, y a que de hecho desapareciera de la vida política española, en la que tanto y tan eficazmente venía interviniendo desde 1937.

Esa "larga cambiada" franquista se compensó acto seguido con otra del mismo arte, pues junto al cese de Serrano Suñer se hicieron públicos los de Varela y Galarza como ministros, respectivamente, del Ejército y de la Gobernación, ya que ambos habían resultado muy afectados por los sucesos de Begoña, aunque hasta ahora no sabemos de qué modo intervinieron en ellos.
Franco eligió para sustituirles al general Carlos Asensio Cabanillas, falangista o cuando menos próximo a la Falange, y al también general -pero del Cuerpo
Jurídico- Blas Pérez González, en aquellos momentos Delegado Nacional de Justicia y Derecho en la Falange que dirigía Arrese...

De esta manera, el Quinto Gobierno de Franco quedó compuesto por al menos seis ministros monárquicos (Jordana, Bilbao, Ibáñez Martín, Moreno, Vigón y Benjumea), uno de ellos tradicionalista y todos conservadores, cuatro claramente falangistas (Arrese, Girón, Miguel Primo de Rivera y Demetrio Carceller), otros cinco más o menos falangistizados (Asensio, Benjumea, Blas Pérez, Peña e Ibáñez Martín), y seis disciplinadamente militares (Jordana, Asensio, Vigón, Moreno, Blas Pérez y Girón), lo que demuestra tanto la habilidad de Franco para componer la "cuadrilla" que había de ayudarle a "torear" cuantas "reses bravas"
salieran al "ruedo ibérico" en el inmediato futuro como las que ya estaban dentro de él desde 1939: la necesaria "constitucionalización" del Nuevo Estado y su nada fácil postura internacional.

Seguiremos comentando el desarrollo de esta "fiesta nacional", de esta "corrida política", en nuevas apuntaciones.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4442

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