miercoles 13 de febrero de 2008
Reparto de cheques y dientes gratis
Fernando González Urbaneja
Vestidos de faena, uno y otro candidato principal o sus monaguillos, se suben a la tarima y ofrecen, cual pródigos con la paga recién cobrada, reparto, hacen ostentación de generosidad. Las ofertas se asemejan más de lo que aparentan, unas han sido estudiadas y matizadas y otras son fruto de la emulación; el marxismo (de los hermanos) concluiría: “Y un huevo duro” o “más madera… es la guerra”.
La socialdemocracia (moderna) de Zapatero ha descubierto el valor del cheque, no es original, se trata de un viejo instrumento fiscal con origen en los economistas liberales. Quizá fue Cristóbal Montoro el primero que lo trajo a la Hacienda española (para las madres que trabajan), lo cual no es óbice para que critique esa técnica si la plantea el adversario.
A Zapatero le contaron lo del tipo único en el IRPF y le gustó. Luego no se atrevió a ponerlo en práctica. A los populares les pasa otro tanto, temen sobrepasar esa barrera. Y como no se atreven a esa medida y la consiguiente de una renta básica exenta o de un impuesto negativo, con devolución por debajo de un nivel de renta, se han metido en el enredo de identificar grupos a los que se pueda abonar un subsidio justificado.
Los dos partidos inciden sobre semejantes clientelas, las de rentas por debajo de 20.000 euros a los que se ofrecen compensaciones varias por tener hijos o mayores a cargo, o por alquilar o por ser mujer.
La técnica del reparto generalizado de cheques para animar la demanda, el consumo, es conocida, Y en ocasiones (no siempre) ha sido eficaz. Pero son medidas coyunturales, no permanentes y por ello mismo impropias de una campaña electoral.
El mercadeo de regalos, la competencia a generosos con lo del común, empieza a ser indecorosa. No es de recibo que las ofertas de esa naturaleza se haga en un mitin, sin argumentación ni notas a pie de página, sin explicar el coste, ni el procedimiento, ni las consecuencias. Todo ello se puede calcular a poco que se quiera; es sencillo si la propuesta está meditada. Pero no es el caso, las ofertas son ambiguas, los cálculos de coste inciertos. La propuesta fiscal del PP es quizá la más sólida, la más trabajada, pero hay zonas que no ha precisado que afectan sustancialmente al coste y a la viabilidad. Sorprende que ninguno se atreva a proponer el tipo único, que resolvería muchos problemas, y que ninguno hable de la gestión, ni de trasladar a los ciudadanos la libertad de elegir quién presta los servicios universales. Y sorprende la ausencia de propuestas a largo plazo, de fondo. Cuando sumen todo lo que han ofrecido puede que den un respingo.
fgu@apmadrid.es
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=13/02/2008&name=urbaneja
miércoles, febrero 13, 2008
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