jueves, febrero 07, 2008

Pablo Sebastian, Nadie quiere debates

jueves 7 de febrero de 2008
Nadie quiere debates

Pablo Sebastián

Todo apunta, ya se verá, a que ni Zapatero ni Rajoy quieren debates por televisión. No los quiere el PSOE porque les bastaría con aceptar la oferta de Antena 3 TV y Telecinco, presentada por el PP para que todo estuviera ya en marcha. Y no los quiere el PP porque no acepta un plató imparcial, abierto a todas las cadenas y mucho menos la oferta de TVE, o de las otras dos cadenas privadas, Cuatro y La Sexta, de clara obediencia al PSOE. Como lo son La Primera y La 2 de TVE, que además en esta precampaña no dudan en resaltar todo aquello que perjudica al PP, de ahí las justas reticencias de los populares sobre la oferta de la televisión pública.
La RTVE, a pesar de su nuevo estatuto, sigue estando al servicio del Partido Socialista, como lo prueba que todos los directores y presentadores de programas siguen siendo los mismos de antes de la reforma, y casi todos ellos próximos o al servicio del PSOE. Dígase si no el nombre de un solo profesional de información independiente al mando de un Telediario o de un programa de RTVE. No existe semejante ejemplo en la televisión de Luis Fernández, que en estos días cruciales está echando el resto a favor del palacio de la Moncloa. Entre otras cosas, porque a muchos de los que allí están colocados les va el cargo en la porfía.

En estas circunstancias, el único acuerdo que existe entre el PSOE y el PP sobre los famosos debates es que no se celebren. A Zapatero no le vienen nada bien porque sabe que le van a sacar los colores con los errores y los fracasos de la legislatura, desde la nación española “discutida y discutible”, hasta lo de Otegi “un hombre de paz”, y De Juana Chaos, “favorable al proceso de paz”, pasando por el fracaso de la negociación con ETA y sus mentiras tras el atentado de la T-4 de Barajas, más la negociación política y la legalización de Batasuna, ahora en revisión, en lo que a ETA se refiere.

Y luego vendrá lo del Estatuto catalán, la crisis económica, la ruptura del consenso nacional y el regreso a la Guerra Civil, entre otras muchas cosas de las que el presidente del Gobierno no se puede zafar sin mentir.

A Rajoy le sacarán en procesión a los obispos, Gallardón, Aznar, el 11M y la guerra de Iraq, e intentarán que pierda los nervios y la moderación para presentarlo como el jefe de la “derechona” y no del centro derecha, que es en lo que están en el PSOE en esta fase de precampaña electoral.

Además, Rajoy sabe que su imagen pública es peor que la de Zapatero, y que el líder de los socialistas lo que desea es un cuerpo a cuerpo para ver si moviliza a todo su electorado porque teme el efecto de la abstención. Pero, por otra parte, Zapatero teme que Rajoy consiga presentarlo, ante los ojos de los ciudadanos, como un peligro en las manos de los nacionalistas, e incapaz de hacer frente a la crisis económica que está entrando de lleno en el territorio nacional.

De manera que son muchas más cosas las que temen Rajoy y Zapatero de los debates anunciados que las que les podrían beneficiar. De ahí que uno y otro estén haciéndose los remolones con la sola intención de acusar al contrario de cobarde y de querer boicotear los encuentros en la televisión.

Así es, al día de hoy, como está la situación, aunque faltan muchos días, como falta por ver qué es lo que dicen las encuestas al inicio de la campaña electoral. Porque si esos sondeos se presentan definitivamente muy malos —en la Moncloa presumen de que están 5 puntos por encima del PP y en Génova dicen que el PP supera en un punto y varios diputados al PSOE— para alguno de los dos, entonces puede que el que se vea perdedor acepte, sin condiciones, celebrar los debates en cuestión. Aunque hoy por hoy no parece que exista el menor entusiasmo en ninguno de los dos.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=07/02/2008&name=manantial

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