viernes, febrero 15, 2008

Pablo Sebastian, Debates y alta tension

viernes 15 de febrero de2 008
Debates y alta tensión

Pablo Sebastián
El PP ha perdido el pulso que mantenía con el PSOE sobre los debates electorales en televisión y ha aceptado la propuesta de la Academia de la Televisión de celebrar un debate abierto a todos los canales, a celebrar los días 25 de febrero y 3 de marzo, con la presencia de un moderador, o dos moderadores, aún por seleccionar por una y otra parte, sin olvidar que el actual presidente de dicha cadena, Manuel Campo Vidal, es un felipista de larga trayectoria y estrechamente ligado al PSOE.
En todo caso, ésta es una buena noticia que prueba dos cosas: que ninguno de los dos tiene clara una franca victoria y necesitan de los debates para desempatar; y que la presión de los medios de comunicación y la opinión pública sobre la necesidad de estos debates —de los que hablábamos ayer— empezaba a pesar demasiado en las filas del PP, donde acababan de recibir el desafío calculado de Zapatero, acusándoles de “rajarse” del debate y de ni siquiera aceptar un territorio neutral abierto a todos, lo que era difícil de explicar por parte del PP.

Además, el final la batalla de los debates ha coincidido con la revelación de las que fueron confidencias, fuera de pantalla, entre Zapatero y Gabilondo el pasado lunes tras la entrevista que ambos escenificaron en la Cuatro, y en las que el presidente del Gobierno reconocía al locutor que necesitaba provocar más tensión en la campaña electoral para movilizar su electorado, anunciando un incremento de su agresividad en los próximos días.

En realidad, el chupinazo de la alta tensión o la crispación electoral entre el PSOE y el PP ya lo inició Zapatero el pasado domingo en Vistalegre con su mitin del “no me callo”, frunciendo el ceño y levantando la voz en pos de esa movilización de votantes que los socialistas quieren que supere el 70 por ciento del electorado, para que ello les permita mantener, y aumentar, la corta ventaja que llevaban sobre el PP. Y alcanzar, como idílico objetivo, la cota de los 170 escaños a fin de no depender de los nacionalistas, como les pasó en la legislatura que ahora se agota.

Mientras tanto, en el PP nadan en un mar de optimismo, subidos al carro de un extendido rumor —en los mentideros de Madrid— de que pueden ganar y que, incluso, ya están ganando por un puñado de escaños al PSOE. Aunque tampoco las tienen todas consigo y, por eso, se han allanado y finalmente han aceptado el cara a cara de Rajoy con Zapatero, a dos vueltas. No vaya a ser que en vez de nadar en el optimismo estén chapoteando en la charca de un oasis imaginario, presos de un espejismo en el que confunden sus ganas con la realidad.

Nada, pues, está escrito de aquí al 9 de marzo y, a partir de ahora, cualquier cosa —incluso una estruendosa reaparición de ETA— podría ocurrir. Además si el PP se confía demasiado, el ala dura de sus paladines, Aznar, Zaplana y Acebes, que andan medio camuflados, podrían aparecer demasiado pronto en el escenario, lo que echaría por tierra la función del PP. Una oportunidad que ya mermaron con la expulsión de Gallardón de la lista de Madrid y que están empeorando con la omnipresencia de Esperanza Aguirre en campaña electoral, donde la ultraconservadora presidenta madrileña está trabajando mucho más para ella que para Rajoy.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=15/02/2008&name=manantial

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