jueves, febrero 14, 2008

Ignacio San Miguel, El homosexualismo pasa factura

jueves 14 de febrero de 2008
El homosexualismo pasa factura

Ignacio San Miguel

E S un asunto serio, salvo para los que se mueren por pasar por liberales o progres y bajo ningún concepto están dispuestos a admitir que la vida de los homosexuales sea más insana y peligrosa que la de los heterosexuales. Pero la Naturaleza es la Naturaleza y no se puede desafiarla impunemente. Los datos que expongo están extraídos de la Revista “Forum Libertas”.

El caso es que ha habido un fuerte incremento de los casos de sida entre la población gay de los Estados Unidos en los últimos cinco años. Según los datos facilitados por “The Journal of de American Medical Association”, los nuevos casos de contagio de sida entre varones homosexuales menores de 30 años se incrementaron nada menos que en un 32%, mientras que entre los jóvenes de entre 13 y 18 años llegó a doblarse. Fuentes oficiales neoyorquinas piensan que el aumento de la promiscuidad entre los jóvenes gays, provocada por un mayor consumo de drogas y alcohol, puede ser la causa de este notable incremento de casos. Precisamente esta promiscuidad entre los gays más jóvenes es la que hizo saltar las alarmas en los primeros días de Enero, cuando expertos de la Universidad de California advirtieron de que una “superbacteria” se estaba extendiendo entre los gays estadounidenses.

Esta superbacteria es extraordinariamente resistente a los fármacos. Como el sida, ha surgido entre los homosexuales, y puede provocar enfermedades como neumonía y endocarditis. Binh Diep, uno de los responsables del equipo de investigación, declaró: “Una vez que esto alcance a la población en general, será realmente imparable. Este es el motivo por el que tratamos de difundir el mensaje de prevención.”

Este el nuevo agente patógeno surgido de la comunidad homosexual, pero no hace mucho se detectó otra bacteria, de extraordinaria resistencia, y a la que me refiero en mi artículo “La Naturaleza se venga” (edición 209).

Esto sin contar el incremento en la comunidad homosexual de las enfermedades venéreas tradicionales: sífilis, etc.

A la vista de esta realidad temible de enfermedad y muerte, resulta tanto más absurda la dirección del pensamiento dominante de la sociedad occidental, no sólo afecta al homosexualismo, sino exaltadora del mismo. No puede sino calificarse de mentes depravadas y desquiciadas las de los que quieren impulsar a los niños por estas sendas desviadas, asegurándoles que son muy normales y naturales. Y pasan por ser docentes. Lo cierto es que hay fundadas razones para atribuirles tendencias pederastas. Precisamente cuando el niño siente el impulso sexual sin una dirección claramente definida, llega el pederasta para atraerle a su campo. Son docentes que están muy de acuerdo con la nueva asignatura “Educación para la ciudadanía” en España.

El auge y defensa del homosexualismo en Occidente no puede explicarse sino por la presencia de homosexuales en los puestos de responsabilidad en la dirección del pensamiento, unida a la amoralidad generalizada de la sociedad. Todo ello nos lleva a una situación de decadencia profunda que, sin exagerar, puede equipararse a la idiocia.

Ya no se trata de la lógica y el sentido común que, ante la realidad de la anatomía del hombre y la mujer, nos señalan claramente cuál ha de ser el comportamiento sexual correcto. Por eso la ideología de género es una aberración del pensamiento, pues desdeña las diferencias anatómicas. Se trata de que recibimos como pago a nuestra condescendencia, sucesivos agentes microbianos que amenazan al conjunto de la población. Es mejor no pensar siquiera en la posibilidad de que el virus del sida sufra una mutación que lo haga transmisible por vía no sexual. Espero que esto no sea posible, aunque me tranquilizaría que algún científico nos lo asegurase.

Pero las cosas ya están lo suficientemente mal, sin que pensemos en nuevas catástrofes. El sida es una realidad (40 millones de infectados), y las nuevas bacterias resistentes son una realidad. Y lo que resulta increíble es que estemos echando piedras sobre nuestro propio tejado dando por bueno y alabando el homosexualismo. Esto es lo que me ha llevado a referirme a la idiocia. La cual se muestra acusadamente cuando la mente progre, en vez de reconocer los hechos como tales y precaverse de sus consecuencias, los achaca a invenciones de carácter religioso retrógrado y medieval.

El máximo peligro para la sociedad occidental está en ese tipo de pensamiento irresponsable, nihilista, que odia toda norma moral. Es tan fanático que olvida el propio interés con tal de imponerse. Es autodestructivo y parece gozarse en ello. Podría hablarse de una enfermedad de la mente. El problema es que se ha convertido en mayoritario, penetrando en las legislaciones y legitimando situaciones inimaginables hace unas décadas.

No tiene consistencia argumentar que estos casos de enfermedades se dan en Estados Unidos, pero no en Europa. Es un argumento infantil y absurdo. Lo que ocurre es que América va a la cabeza en la investigación médica, y además publican el resultado de sus investigaciones. Similares casos a los que se dan allí se han de estar dando en Europa, y los estudios médicos americanos se han de conocer perfectamente en los medios científicos. Pero se prefiere callar, esperando que las cosas no vayan a más.

Al parecer, el sida no ha sido suficiente. Es necesario que se agraven las cosas para que se vaya admitiendo que el homosexualismo es una anormalidad y, como tal, de consecuencias nefastas si se adopta como régimen normal de vida. La obstinación aburrada con que se insiste en exaltar y mimar al homosexual, así como la pasividad inerte de una sociedad con el sentido crítico mutilado, retrasan de manera indefinida la toma de conciencia necesaria para provocar un cambio.


http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4446

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