jueves 14 de febrero de 2008
¿Se puede votar a ZP o hay que botarlo?
Miguel Ángel García Brera
A L margen de las recomendaciones de los Cardenales, que no obligan a nadie, ni siquiera a los católicos porque no son dogma de fe, aunque sí deban ser tenidas en cuenta por ellos, creo que el ciudadano normal tiene suficientes puntos de reflexión cómo para saber qué ha de votar en las próximas elecciones. Yo, puedo decir, que, aunque al día de hoy no tuviera formado criterio sobre el asunto, me bastaría la lectura de un conocido periódico, que he hecho durante un viaje en Metro, para saber lo dañoso que resultaría al país aguantar un año más el gobierno de Zapatero. Y es que una nación como España no puede ser dirigida por unos advenedizos sin experiencia seria de gobierno y con un bagaje intelectual tan pobre como el del propio presidente y no digamos nada el de su Pepiño, su Fernández B., su Trujillo y su Magdalena.
La lectura del periódico me ha ofrecido en portada la noticia de que el Banco de España malvende el oro de las reservas, perdiendo en pocos meses unos 1.100 millones de euros. ¡La de bebés que podría haber hecho motivo de cheque, con ese dinero, el Romanones leonés! Están estos políticos como para invertir en Bolsa los ahorros de la Seguridad Social, según tenían en proyecto, que espero no hayan realizado.
El periódico en cuestión, me ha recordado también que 100.000 viajeros se vieron afectados por una huelga salvaje, en Julio de 2006, en el aeropuerto de El Prat, sin que el Gobierno (fundamentalmente los Ministerios de Fomento, Sanidad y Consumo) fuera capaces de resolver el problema o mitigarlo, igual que ocurrió con los pasajeros, abandonados a su suerte en los aeropuertos cuando fracasó la Compañía Air Madrid, sin previsión alguna de los Ministerios competentes en la vigilancia de la buena marcha de las empresas estratégicas. La interrupción y los retrasos constantes de los trenes AVE y las continuas interrupciones del servicio de cercanías catalán supusieron también un terrible daño personal y económico para muchos catalanes y para la economía nacional, mientras la ministra del Ramo vapuleaba con su rama dialéctica a terceros, en lugar de manifestar arrepentimiento por su mala gestión. También, por falta de previsión o vigilancia del Gobierno sobre determinadas empresas, en Madrid los incendios en subestaciones eléctricas tuvieron en vilo a más de 50.00 usuarios en tanto que 350.00 consumidores sufrieron en Barcelona la caída de una línea eléctrica, sin inmediata puesta a punto. Sigue el periódico recordando lo que ha sido una infausta gestión gubernamental, trayendo a cuento la intervención a destiempo de Forum Filatélico y Afinsa, a cuya descripción de la crisis se incorpora la declaración de un Perito que ha valorado en 45 millones de euros una caja de sellos que, en la sede ahora intervenida, estaba dispuesta para tirar a la basura. El Perito afirma categóricamente que “no ha visto ni un solo sello falso ni en mal estado”. Al margen de la responsabilidad que puede afectar a las Sociedades, y que el juez determinará en su día, la prisa y las vacilaciones del Gobierno al entrar en el asunto han sido dañosas para los inversores, como lo fue aquella bestial incautación de Matesa, protagonizada por el esposo de la Priesley, que tanto pleito ha costado a los españoles.
Claro que todo este mínimo repertorio que recoge el periódico de mi reciente lectura, queda corto, si pensamos que los ahorradores que habían puesto su ilusión en tener una vivienda o en ganar unos dineros en la Bolsa, inducidos por el entusiasmo oficial sobre la marcha de la economía, se ven ahora negros para pagar una hipoteca sobre su piso antes hipervalorado y ahora depreciado o pasan insomnes las noches, esperando un resquicio de subida en el que poder alojar sus órdenes de venta para desprenderse de su bagaje bursátil, pequeño, pero, en muchas casos, el ahorro de toda una vida. La subida de la cesta de la compra en casi el 7%, no ayuda a estos españoles, la mayor parte ya jubilados, a dormir, pensando en cómo pagar los suministros mínimos y el sustento. Alguien podría recomendarles que se pusieran un poco de música para aligerar el pesimismo, pero el canon digital, surgido desde no se sabe qué cavernas burocráticas privadas, tampoco está de parte del que quiera oír algunos compases sin excesivo gasto. Claro que los cantamañanas -¿o se dice cantautores?- podrán multiplicar sus ya millonarias cuentas, con ese cobro de estipendio al que compra un CD virgen por si acaso alguien les graba una de sus canciones, o paridas, como en muchos casos no pasan de ser. El caso es que, si alguien vota a ZP inducido por la tropa cobradora del canon digital, ¿pagará canon también por el voto, dado el derecho de autor de los cejudos proponentes?
Así las cosas, ¿se puede votar a Zapatero o botarlo sería el mínimo castigo que debería recibir un gobernante tan nefasto? Y claro, ni hablo de terrorismo, ni de seguridad, ni de tantas otras cosas, porque soy muy obediente y ZP, aunque el habla de todo, ha dicho autoritariamente, con imposición de caudillo, que de esos asuntos no hay que hablar en campaña electoral. O.K., comandante.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4456
jueves, febrero 14, 2008
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