martes, junio 06, 2006

Rajoy se planta ante un ZpM crecido como nunca por...

SE ESCENIFICA LA RUPTURA DEL CONSENSO

Rajoy se planta ante un ZP crecido como nunca por el "proceso de ETA"
Isabel García
EXPULSADA DE LA TRIBUNA
Gotzone Mora acompañada de Alcaraz, increpó a ZP: "¿En nombre de quién hablas? Yo también soy del PSOE".
PALABRAS MAYORES
Los populares hablan ya a las claras de la "crisis institucional" provocada por Zapatero. Para el PP, ETA está en el meollo de las reformas territoriales.

Rajoy clavó su estocada citando a González y cuatro socialistas másEl PP se queda solo en defensa de Navarra ante un PSN que se esfumóEl PP retira cualquier apoyo a Zapatero por negociar con ETA
Hace días que el presidente decidió que intervendría en el Pleno del Congreso, donde el PP fijó con meridiana claridad su posición, pero dejando -como Zapatero- la puerta semiabierta.

7 de junio de 2006. Gobierno y PP sellaron este martes en el Congreso el anunciado divorcio en materia de política antiterrorista. El enfrentamiento entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy era algo que se barruntaba en el ambiente, pero hasta el último momento no se supo la intención del jefe del Ejecutivo de intervenir "excepcionalmente" en el Pleno del Debate sobre el Estado de la Nación, dedicado a la votación de las distintas propuestas de los Grupos, pero que se convirtió en el Pleno de la negociación con ETA. Aseguran fuentes de La Moncloa consultadas por este periódico que el presidente del Gobierno tomó hace días la decisión de intervenir en este Pleno, aunque sus previsiones iniciales no eran hacer una intervención tan larga, un total de 12 minutos. Sin embargo, más bien parecía lo contrario, a tenor del grueso de documentos en los que apoyó su argumentación: papeles "oficiales", recortes de prensa" y unas notas apuntadas en un cuaderno. La decisión de responder a Rajoy se mantuvo en secreto hasta casi minutos antes de que él se dispusiera a subir a la tribuna, justo después del turno de fijación de cada Grupo. Así, jugó con el efecto sorpresa, que para el PP no lo fue tanto, ya que se "olían" que tras intervenir Rajoy, el presidente le respondería por alusiones: así se comentaba pocos minutos antes en los corrillos del Congreso. El debate por tanto estaba servido. Por primera vez después de la tregua y en sede parlamentaria Gobierno y PP fijaron posiciones, sin ambages por parte de Rajoy, y reiterándose en lo ya dicho por parte de Zapatero. El presidente del Gobierno, crecido ante una Cámara que volvió a escenificar no sólo la ruptura de relaciones sino también el aislamiento del PP, habló de José María Aznar, de cómo gestionó el Gobierno del PP la tregua de 1998, si bien tuvo la delicadeza de "guardarse" algo "sobre Rajoy", según apuntaba en los pasillos un destacado dirigente socialista, que no quiso sin embargo desvelar ese importante secreto emponzoñado. Serio y grave sí, pero no broncoEl presidente del PP hizo un discurso impecable, no defraudó a los suyos, ni tampoco a lo que le dicta su conciencia: no tolerará que se negocie un precio político por la paz; no aceptará –como afirmó de manera tajante en su turno de réplica, también excepcional- "mesas con Batasuna", porque "ése es el proyecto político de ETA", sentenció. Sus palabras ratificaban en cierta manera la lapidaria frase que un día antes pronunció el secretario general del PP, Ángel Acebes, asegurando que "el proyecto de Zapatero es el proyecto de ETA". En esta materia los matices son importantes y Rajoy no dejó pasar la oportunidad de hacer una crítica muy dura pero muy modulada en las formas, en suma, una crítica elegante. Zapatero también supo estar a la altura de las circunstancias, independientemente de las simpatías que uno y otro despierten. Del presidente se aplaudió su discurso fuera y dentro del hemiciclo. Unos los tildaron de "apaciguador", otros de "más de lo mismo", y algunos en el PP incluso vieron un atisbo de marcha atrás en sus palabras finales ("ha reculado un poco", decían), lo que deja la puerta entreabierta a un futuro entendimiento. Porque la reacción de los populares después de conocer que el Gobierno se sentará a negociar con Batasuna tenía que estallar por algún lado, y nada mejor que en el Congreso; Rajoy ya lo dijo: "Sólo hablaré de ETA en el Parlamento". No faltó a su palabra, aún a costa de que Zapatero no le respondiese; los populares aseguran que en ningún momento se le informó de la intervención del presidente. El PP, como una piña, pese a lo que afirma BlancoY si medido al milímetro fue el discurso con el que Rajoy defendió la resolución sobre terrorismo, presentada por su Grupo, también lo fue algún que otro gesto del juego político, como entrar en el hemiciclo flanqueado por Acebes y el portavoz Eduardo Zaplana, después de que el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, achacara el cambio de actitud sobre su apoyo al Gobierno en el "proceso de paz", a una "crisis interna" del partido. Nada más lejos de la verdad, por lo menos en apariencia: el PP se mostró unido como nunca, una piña en torno a su líder. Rajoy y Zapatero se exigieron una mutua rectificación que no llegó por ninguna de las dos partes. El presidente aseguró que no había mentido, que no había silenciado nada, que no era culpable de la ruptura… "Estoy dispuesto a olvidarlo", se soltó en un guiño al PP, para enfatizar después: "Afirmo que hay bases sólidas para abordar el proceso de paz, que nunca tendrá un precio político, y que cualquiera que lo afirme, miente". Por su parte, Rajoy alegó en su defensa que él "ya había olvidado", después de saber que el Gobierno mantuvo contactos con ETA antes del anuncio del alto el fuego; que él "no había roto nada", insistiendo en el apoyo dado a Zapatero, a costa de valerle algunas críticas en las filas de su partido, y acusó al presidente de haber "engañado a los españoles", de "olvidarse de la ley", en suma, "una ignominia y un error, porque se ha puesto en manos de ETA", dijo. Las palabras de Gotzone Mora gustaron al PPLa sesión no fue especialmente bronca pese a la gravedad del asunto tratado, pero los ánimos fueron calentándose por momentos en la réplica, acabando con un incidente sucedido en la tribuna de invitados, donde se pudo ver a la socialista Gotzone Mora y al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, quienes abandonaron el hemiciclo antes de que Zapatero finalizara su última intervención, la primera visiblemente molesta por la defensa que hizo el presidente de sus compañeros de partido en el PSE, a lo que Mora increpó gritando "yo también soy del Partido Socialista", antes de salir definitivamente de las tribunas situadas en la parte alta de la Cámara, lo que le valió los aplausos de la bancada popular puesta en pie. Zapatero ni se inmutó. Volvió a tender la mano al PP para lograr un consenso y el acuerdo en la negociación con la banda terrorista. Pero, como toque final, antes de que se bajara el telón, el presidente se mostró también tajante al espetarle directamente a Rajoy que "la política para el fin de la violencia la dirige el Gobierno". Súbase al carro o no lo haga, señor Rajoy, le faltó decir

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