martes, junio 06, 2006

Merkel, como una locomotora

miercoles 7 de junio de 2006
Merkel, como una locomotora
ENRIQUE SERBETO
HAY varias clases de trenes: de pasajeros, de mercancías, antiguos, lentos, rápidos... Últimamente tenemos al tren europeo francamente averiado, languideciendo en vía muerta. La locomotora Merkel cree que dentro de un año habrá acumulado energía suficiente para volver a poner en marcha el convoy y hacerlo rodar por buen camino. Es casi seguro que para salvar el contenido tenga que cambiar el envoltorio, que se abandonará el ambicioso nombre de Constitución Europea y se maquillarán muchas cosas, porque después de tanto tiempo sin grasa en los cojinetes ya se han oxidado algunas ruedas, además de que las puertas para que suban los pasajeros están encasquilladas.
Lo único que necesita saber la maquinista cuando intente poner en marcha el tren es hacia dónde estará rodando el vagón francés, donde todavía hay un revisor puntilloso que aplica con celo la misma teoría del «ninismo» inventada por su precedesor, François Mitterrand: ni nos movemos, ni nos estamos quietos, ni queremos avanzar, ni queremos retroceder. Chirac, al que sólo le queda la ultima pendiente hasta la oscura estación término, se empeña en decir que hay que reformar el tratado para que lo puedan aceptar los franceses. Tal vez lo que haya que esperar primero es la reforma de Francia.

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