viernes, junio 09, 2006

A la vejez viruela, o, tambien, a la vejez, digitales

sabado 10 de junio de 2006
‘A la vejez, viruelas’ o, también, ‘a la vejez, digitales’
Joan Pla
A NTES de apartarme del mundanal ruido de las manifestaciones y de los clamores multitudinarios del Mundial o de los triunfos de mi paisanito Nadal, felicito al colega Antonio Alemany y a su ilustre muchachada periodística, 15 jóvenes que no sobrepasan, ellas y ellos, la media de veintitantos años, por su nuevo diario digital, “Libertadbalear.com” Diríase que ya somos muchos los que hemos cambiado aquello de "a la vejez, viruelas" por lo otro de "a la vejez, digitales." Según Internet, funcionan actualmente unos 16 millones de páginas web, también llamados blogs o publicaciones digitales. Amén de los diarios de papel, que son muchos y muy buenos, cada cual con su línea editorial, los profesionales de la comunicación, como es mi caso, modestia aparte, también contamos con esos varios millones de periódicos electrónicos que, gracias a Dios y a la ciencia, caben todos en un ordenador, por aquello, tan clásico, de que "el saber no ocupa lugar" o por aquello otro del poeta Robert Graves que dice que "en la punta de un alfiler caben millones de ángeles". Por mi profesión, suelo asomarme cada día a unos cien diarios digitales. De esas cien publicaciones que componen mi lista de favoritos en Internet, por lo menos 90 son de una monotonía aplastante, siempre los mismos calificativos insultantes, siempre los mismos temas, siempre los mismos complejos, los mismos resentimientos y las mismas manías persecutorias. A sus respectivos comentaristas les sucede lo mismo. Siempre son los mismos y siempre cargan contra los mismos personajes. Nunca se había dado, como la de ahora, una sobredosis semejante de sectarismo moral e ideológico. Tengo un colega, aquí en Mallorca, buen poeta y buen amigo, mientras no se demuestre lo contrario o mientras no le pique la mosca del separatismo, que empieza su artículo de opinión en un rotativo local y dice así: "Iba yo en mi coche, escuchando la radio, la SER por supuesto, puesto que cualquier duda al respecto, me ofendería." Y lo dice, cuando en el coliseo balear, exactamente igual que en el ruedo ibérico, hay una clara y rotunda división de opiniones, esto es, que quien escucha la SER no escucha la COPE. Pues lo mismo pasa con los digitales. Aquí en Baleares, quien lee el blog de Jordi Bayona, que fue director general de comunicación durante el gobierno autonómico del socialista Francesc Antich y que es el actual jefe de Prensa del Delegado del Gobierno en Baleares, no lee, por supuesto, el nuevo digital de Antonio Alemany. El caso es que, en la mayoría de los casos, para editar un digital no parece ser tan necesario tener una ideología, sino que basta con tener un enemigo a quien poder criticar. Yo, que estoy metido en el ajo de Internet desde hace unos años, sigo pensando que, para medir la calidad profesional de un nuevo digital, basta con leer a sus enemigos particulares. En tres años he publicado 625 artículos y 468 dibujos aquí y en otras publicaciones. Aquí, pueden encontrarme en la sección de artículos, los martes, jueves y sábados, días en que se reproduce mi colaboración en las páginas de opinión de "El Mundo-El Día de Baleares" y, además, cada semana mi habitual rollo entre los ilustres colegas del epígrafe "Firmas invitadas" Dicen que los digitales acabarán con los periódicos de papel. Peor sería que, por sectarismo y mala baba, acabásemos con los lectores de carne y hueso.

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