sabado 10 de junio de 2006
El signo de la Bestia entronizado en España
Ismael Medina
L A noche del 06.06.06, mientras cenaba, recién retornado del Madrid atosigante, escuché zafias burlas sobre el incumplimiento de las predicciones al pasear por diversos programas televisivos. No pretendo volver sobre lo que ya escribí anticipadamente al propósito. Nos habíamos reunido viejos compañeros y amigos en una de esas comidas que organiza Amestoy en irónico juego de paridades numéricas. Un pretexto como otro cualquiera para que no se debiliten los hilos de la amistad, transitar por la historia real que conocimos y enhebrar proyecciones de futuro. Además de hacerlo el 06.06 del 06, Amestoy eligió un restaurante ubicado en el número 6 de la calle Sevilla. Y éramos 13 en la mesa. Sin duda alguna la ceremonia liberadora del contratópico. Pero mientras el autobús que me devolvía a la Castilla profunda discurría por entre el endemoniado postmodernismo especulativo del cemento, el ladrillo y la cristalería me di en pensar sobre si acaso no asistimos al Apocalipsis de la presuntuosa civilización occidental. A su cada vez más acelerado declinar bajo el signo de la Bestia de un materialismo exacerbado, calculadamente rotas desde el poder cualesquiera ataduras morales, sean los valores esenciales del cristianismo o los principios éticos de que en un tiempo alardeó el liberalismo de estirpe calvinista. La de "el tiempo es oro". TODOS LOS CICLOS DE CIVILIZACIÓN HAN TENIDO SU APOCALIPSIS CONTRAPONGO a "el tiempo es oro", alma del capitalismo, una expresiva anécdota de cuando, allá por los finales de los 50 y gracias a Antonio Largo Carballo, ingresé como funcionario en el CIME (Centro Internacional para las Migraciones Europeas) para cubrirme de ciertas iras que me acusaban de ser un peligroso revolucionario. Jorge Vigón incluso llegó a señalarme en "ABC" como marxistizante. Viajé con unos expertos extranjeros a Córdoba. Nos guiaba en la visita a la Universidad Laboral, despanzurrada por los democratizadores, el jefe del Servicio Sindical de Migraciones, un cordobés de cepa senequista. Se alargaba el recorrido, las manecillas del reloj rozaban las tres de la tarde y mis compañeros, impacientados, le sugirieron una vez más si no era ya tarde. Nuestro guía respondió con naturalidad: "El tiempo no existe". Y éste, la medida del tiempo, es uno de los problemas de interpretación de los textos bíblicos y de las predicciones apocalípticas. Lo aprendí en Israel durante mi larga estancia como enviado especial de la Agencia Pyresa a la llamada Guerra de los Seis Días. Un día bíblico puede ser una eternidad. E incluso un segundo puede serlo también. Nada cataclismal e instantáneo, es cierto, aconteció el 06.06.06. Pero a otro tipo de catástrofe asistimos desde hace largo tiempo bajo el signo del Anticristo si a éste lo concebimos tal y como pienso que el Apocalipsis de San Juan quería hacérnoslo ver. La inexorable agonía de los ciclos de civilización, una vez perdido el norte de la Verdad divina y enfangados en todas las miserias del hedonismo materialista. Así, uno tras otro, fueron los imperios víctimas de sí mismos y sufrieron el apocalipsis hacia el que voluntaria y perversamente se habían encaminado. Mi padre me hacía repasar las imágenes de una historia ilustrada en dos tomos cuando todavía no sabía leer. Y me invitaba a superponer estampas de hechos pariguales en diversos periodos para enseñarme que los fenómenos históricos de fondo no difieren en lo sustancial y que solo cambian sus formas de exteriorización tecnológica, por decirlo con lenguaje de hoy. El automóvil, por ejemplo, cumple ahora una papel psicosociológico similar al del caballo para un caballero de la Edad Media o para un hidalgo de la Edad Moderna. Como "tuberculosis del alma europea" definió el profesor Fueyo Alvarez en "La vuelta de los Budas" la decadencia a que ahora asistimos de la Europa semiunificada en función de intereses, que no de valores. La inercia europea hacia la autodestrucción, hacia su apocalipsis, aparece hoy incuestionable, salvo para quienes van por la vida con los ojos vendados por el sectarismo, el apego a lo inmediato o la estupidez. Y no creo que Merkel logre detener esta deriva. Su redescubrimiento de la función geoestratégica de Alemania como corazón de Europa conseguirá, a los sumo, un transeúnte paréntesis con la ayuda de los Estados Unidos de Norteamérica en la que también afloran los síntomas de ese mismo final de los tiempos. Del tiempo abierto por la revolución iluminista del relativismo. RODRÍGUEZ HA CONVERTIDO EN TISIS GALOPANTE PARA ESPAÑA LA TUBERCULOSIS DEL ALMA EUROPEA ¿Y España? El transaccionismo democratizador ya emergió infestado por "la tuberculosis del alma europea". Pero se ha tornado tisis galopante con la llegada al poder de Rodríguez a lomos de la matanza del 11 de marzo de 2004. ¿Se cree Rodríguez el Anticristo? No me cuadra que su empeño destructivo pueda explicarse como resultado de un enfermizo rencor por el fusilamiento de uno de sus abuelos, condenado a muerte por un Tribunal Militar, acusado de traición a España. Demasiado simple, aún admitida su personalidad freudiana de la que resultan tortuosos complejos de inferioridad que le incitan a tomar venganza a troche y moche, ahora que tienen en sus manos la llaves del poder. Estoy cada vez más persuadido de que Rodríguez fue elegido para cumplir una tarea por quienes lo habían analizado muy bien durante sus largos años de dócil acompañante parlamentario en el PSOE. Y de que luego, ya en la logia, le lavaron lo poco de razonable que podía encerrar su cerebro. Sabedores, además, de que no tendría contradictores de peso en un partido dominado por el apego al oro del pesebre. Me pregunto, sin embargo y con lógica curiosidad, si sigue al dictado unas pautas estrictas o si se les está yendo de las manos a quienes lo dirigen desde la sombra, creándoles problemas añadidos que no previeron, sobre todo en el plano de lo que pudiéramos denominar la estrategia global. No es ociosa esta sospecha pues es bien sabido que determinados poderes ocultos no vacilan en eliminar políticamente, e incluso físicamente, a quienes se desmadran. Aunque esté al frente de un país, sea menguado o pujante, de un gran banco o de un clan mafioso. Sólo perviven los que no se salen del guión. O como decía Alfonso Guerra, buen conocedor del paño, el que se mueve no sale en la foto. Salvo, añado, en la de sus honras fúnebres. Incluso la prensa internacional que le fuera adicta se está volviendo en contra de Rodríguez. ALIANZA DE CIVILIZACIONES CONTRA EL CRISTIANISMO LEIRE PIJÍN, directora general de Cooperación Internacional, mero eufemismo cuando su ministro es el tocinito de cielo Moratinos, ha patrocinado en Portugal la presentación de esa obra blasfema que tanto escandalizó cuando se escenificó en el Círculo de Bellas Artes, propicia plataforma para lo más zafio y aberrante del progresismo a soldada. Junto a un Crucifijo arrojado a la taza de un retrete, el escudo de la actual monarquía republicana otorgaba patente oficial a tan indigna provocación. No se trata de un repudiable hecho aislado sino de la manifestación de la constante iluminista que impregna el despatarre político de Rodríguez bajo el signo de los Hijos de la Viuda. Las agresiones a la Iglesia Católica menudean por doquier. Renace una antigua enemiga que adquirió expresión acabada en aquel grito, "¡Muera Dios!", que tantas veces escuché durante los tres años que malviví bajo la República del Frente Popular a la que Rodríguez nos quiere devolver. Bastó que dos padres descerebrados, o empujados, protestaran por la existencia del Crucifijo en el aula de una escuela giennense para que la Junta de Andalucía se apresurara a ordenar su retirada. Todo lo contrario a lo sucedido recientemente en Italia. Tampoco es anómalo que "El Código da Vinci", un bodrio histórica y dialécticamente tramposo, haya encontrado el respaldo de la progresía mediática. Ni que el gobierno de Rodríguez, apoyado por partidos secesionistas que en su tiempo blasonaron de católicos, legalice cualesquiera importaciones de "la tuberculosis del alma europea" enderezadas a encenagar la sociedad y a destruir todos los valores insertos en el orden natural de los que emerge una verdadera concepción de la libertad. Y esa es la verdadera índole de la Alianza de Civilizaciones. Vale todo lo que contribuya la asfixia de la fe cristiana. Pero un tal progresismo radicalmente laicista esconde también el estigma de la cobardía. ¿Osarían el gobierno Rodríguez y sus ramales progresistas patrocinar una obra en que el Corán apareciera sumergido en una letrina o se sugiriera que Mahoma era homosexual y que su descendencia le fue prestada? Les iría en ello la cabeza. Cosa que no temen de los católicos. Tampoco una reacción enérgica de denuncia y movilización. El veneno del taranconismo todavía sigue vivo en las estructuras eclesiales y, como consecuencia, entre unos fieles aletargados. Rodríguez se ha disfrazado de Anticristo y se esfuerza por cumplir sus objetivos. ¿Hasta dónde llegará con su retorno por los unilaterales subterráneos de la "memoria histórica"? RODRÍGUEZ FUERZA LA EXHUMACIÓN DE LA OTRA Y FEROZ MEMORIA HISTÓRICA AFANADOS en levantar una España pujante sobre las ruinas de la guerra superamos muy pronto, y no sólo los de mi generación, odios, resquemores y ominosos recuerdos. Enterramos nuestra más tétrica "memoria histórica" y convivimos sin mayores reservas con tirios y troyanos. Nos impulsaba el sueño de un mejor futuro para España y no reparamos en sacrificios. En las estanterías de nuestras bibliotecas quedaban como testimonios mudos de un tiempo superado la "Causa General" y tantos otros libros de relatos sobre lo que pasó. Los neomarxistas de hoy y sus adláteres, tantos de ellos descendientes directos de los que ocuparon puestos de relieve durante el régimen de Franco o de la burguesía del latifundio y el dinero, han cometido el error de desenterrar el hacha oxidada de la guerra. Y su empozoñada "memoria histórica" ha provocado como lógica reacción que reviva la que estaba adormecida. Irrumpen en los escaparates, pese a la reluctancia de las grandes casas editoras a enemistarse con el poder, reediciones y libros nuevos sobre la ferocidad que nos rodeó a quienes vivimos bajo el dogal del Frente Popular. El más reciente de ellos, obviamente silenciado por el progresismo socialcapitalista, se titula "Persecución religiosa en la guerra civil. La Iglesia en Madrid 1936-1939". Su autor, el sacerdote Francisco José Guijarro relata y documenta lo que fue aquella persecución. Su lectura espeluzna. Y tiene no poco de advertencia. Traigo a título de ejemplo lo sucedido en una casa de acogida para enfermos epilépticos, creada por un filántrapo y regentada por seis hermanos paules. Fue asaltada por un piquete de milicianos que de inmediato asesinaron a los seis religiosos. Pero acabada la sangrienta faena cayeron en la cuenta de que algo debían hacer con los epilépticos acogidos. Decidieron que lo más acorde con las circunstancias y su mentalidad era fusilarlos a todos. Así lo hicieron y enterraron los cadáveres en un zanjón abierto en el jardín. Como estamos en tiempo de eufemismos hoy dirían Rodríguez y compaña que aquellos milicianos cumplieron la misión piadosa de practicar la "eutanasia activa". Ahora ya no se precisan balas para ejecutarla. Ahora lo hacen siniestros personajes de bata blanca o familiares y amigos que, con el beneplácito del poder y amparadora justificación mediática, se quitan de encima un estorbo. Y también una carga para la Sanidad Pública y para las cuentas de la Seguridad Social. EL SIGNO DE LA BESTIA PRESIDIÓ LA MATANZA DEL 11 DE MARZO NO fue casualidad que Rodríguez y los suyos accedieran al poder sobre la sangre derramada por los inocentes que el 11 de marzo de 2004 viajaban en tres trenes, camino de sus quehaceres cotidianos. No recalaré en citas del Apocalipsis de San Juan, aunque su relato alegórico del combate entre el Bien y el Mal se presta a no pocas actualizadas interpretaciones. Pero sí lo haré con la primera frase de 15.16 de su Evangelio: "Si el mundo os aborrece, sabed que me aborreció a mí primero que a vosotros", pone San Juan en boca de Cristo. Un aborrecimiento que viene de lejos, que en España fracasó en su brutal empeño entre 1096 y 1939 y cuya revancha se inició con la constitución de 1978. Pero no era bastante. Había prisa para que triunfara la estrategia deshumanizadora de la Bestia. Esa es la clave de la matanza del 11 de marzo. Y su signo. De ahí el empeño en ocultar las fuentes de su inducción, su verdadera autoría y a los responsables de su aprovechamiento para que la mentira triunfe sobre la verdad hurtada que los españoles, muchos, queremos saber. O mejor dicho: la sabemos. Pero es imprescindible que la Justicia lo ratifique para que la verdad resplandezca sobre las cínicas mentiras de Rubalcaba en sus respuestas a las 125 preguntas que le planteó el PP. Basta con seguir la actuación de la Fiscalía General del Estado en este caso o en el de la ilegalizada Batasuna para persuadirnos de que también la Justicia está maniatada. LA CLAUDICACIÓN DE RODRÍGUEZ ANTE EL TERRORISMO VIENE DE ATRÁS BATASUNA-ETA pone en evidencia a Rodríguez y su camarilla cada vez que éstos tratan de enmascarar su claudicación. Les descubren las cartas a sabiendas de que el conglomerado terrorista tiene la sartén por el mago y el mango también. Su última revelación es la de que llevan cuatro años de negociaciones secretas con plenipotenciarios del P. Lo que alienta la sospecha, cada día más extendida, de que a los terroristas les convenía la subida de Rodríguez al poder. Los batasunos nos descubren ahora que existía concordancia previa al 11 de marzo. De ahí que fuera necesario desbancar a Nicolás Redondo y sustituirlo por López, perro faldero de Rodríguez y al que, dadas sus escasas dotes y la falta absoluta de sutileza, se le ve reiteradamente el plumero del entreguismo. ETA y su cobertura batasuna no renuncian a sus reivindicaciones maximalistas, pieza esencial en el concierto para el despiece de España que Rodríguez tiene comprometido con quienes le auparon sobre el escudo del 11 de marzo y con aquellos otros que garantizan mayoría parlamentaria a sus dislates. Todos ellos bailan al son del pandero de la Bestia. Todos ellos formarán el coro en torno a la pira en que arderá el cuerpo de España. ROSAS BLANCAS ENVUELTAS POR LA SERPIENTE PARA LA MUERTE DE ESPAÑA HA irritado al rodriguismo que Acebes identificara al PSOE con ETA. Incluso han arremetido contra Acebes algunos columnistas que respiran por la vieja herida de ambiciones frustradas. ¿Pero acaso puede ya dudarse? Los de Otegui se apresuraron a ratificarlo al mudar el logotipo de ETA, trocando el hacha por la rosa, igualmente envuelta por la serpiente. Tanto da que sea la rosa blanca de las actrices que viven de la sopa boba del gobierno como que sea la roja de la Internacional Socialista y de la masonería. El blanco de las actrices va más allá de una emblemática apuesta por una paz falsificada. El blanco lo enarbolan los vencidos a la hora de su rendición. Es el blanco de la claudicación. Y Rodríguez va al encuentro de los terroristas con la aceptación adelantada de sus exigencias, todas ellas bendecidas por el PNV. Y sin que entreguen las armas, la única garantía admisible para otorgar un trato benévolo a los asesinos. En este punto comparto la acusación de Aceves, me siento identificado con Rosa Díaz y Gontzone Mora y hermanado con la AVT. Y muy lejos, lejísimos, de Conde-Pumpido, mera y descarada correa de transmisión de Rodríguez en el ámbito de la Justicia. Me decía al propósito un excelente abogado que el comportamiento de la fiscalía en lo concerniente al prepotente exhibicionismo de Herri Batasuna, ilegalizada por el Tribunal Supremo, podría rozar la figura delictiva de la prevaricación e incluso caer en ésta de lleno. Podría intentarlo el PP. Pero hoy por hoy , y pese a la ruptura con el gobierno Rodríguez, anunciada por Rajoy, no creo que nadie ose ponerle el cascabel al gato. ¿FUE EL MONARCA QUIEN ENGAÑÓ A RAJOY? Y ya que me refiero a la tardía ruptura decidida por Rajoy y a su declaración de que Rodríguez lo engañó, no puedo silenciar mi suspicacia: ¿Sólo por Rodríguez? Admito que Rajoy se dejara engañar previamente por Arriola y algunos otros que se alinean con Ruiz-Gallardón, personaje que va por la política con los pies cambiados. Pero además de gallego Rajoy es inteligente y no creo que Rodríguez le sedujera con zamemas y baratijas políticas. Debe existir otra explicación más razonable. Jesús Cacho la sugería en "El Mundo". Apuntaba hacia la mano del monarca en uso de la función moderadora y de arbitraje que le otorga la constitución. Me pregunto, de ser cierta la sospecha de Cacho, por qué el monarca se sentiría inclinado a hacer que Rajoy tascara el freno y apareciera como un político pardidllo en el debate sobre el estado de la ficción que hoy es el cuerpo institucional de España y de la democracia, en vez de en vez de hacerlo con Rodríguez, instigándole a terminar con ETA y a frenar la deriva secesionista. Es cierto que el monarca se sentía tan estrechamente identificado con González como con Suárez, aunque nada con Aznar. ¿También hace buenas migas con Rodríguez? Nada me sorprendería. Comparto lo escrito por Antonio Castro Villacañas en sus recientes y atinadas apuntaciones sobre la monarquía borbónica. REAPARECE LA VIOLENCIA FRENTEPOPULISTA A España le están rompiendo Rodríguez y sus cuadrilleros todas las costuras. Y es consecuente que su empecinado retorno a la II y III repúblicas reavive sus brasas. Y no me refiero sólo a la inseguridad pública, en manos de una despiadada criminalidad mafiosa, ni al desguace de las instituciones básicas del Estado, ni a la enemiga contra la Iglesia o el desmoronamiento de la moral colectiva. Me refiero a la irrupción de la violencia política, de la que ETA-Batasuna es parte sustancial, contra lo que contradiga la deriva de la Bestia hacia la destrucción de España, pieza capital para la estabilidad de Europa en su bajo vientre. Arcadi Espada y sus compañeros de Ciudadanos por Cataluña lo han comprobado en su condición de víctimas propiciatorias, sin que los Mozos de Escuadra de la Generalidad movieran un dedo. Pero no son los únicos. Proliferan amenazas y agresiones. A las verbales incitadoras siguen la de los grupos de acción. Juan Pla escribió la semana pasada una crónica sobre la intervención del peneuvista Javier Maqueda en Baleares, que igual pudo ser de Otegui y evidenciaba la estrecha vinculación entre separatismo político y separatismo terrorista. Profirio el tal Maqueda: "El que no se sienta nacionalista ni quiera a lo suyo no tiene derecho a vivir". Me recordó lo que escuché a otro energúmeno como él en un mitin del Frente Popular en el Cine el Norte, de Jaén, en vísperas de las elecciones de febrero del 36. Acaso lo haya escrito con anterioridad en una de mis crónicas. Pero merece la pena repetirlo: "Para segar los trigos tenéis las latas de gasolina y las cajas de cerillas. Reservad las hoces para segar las cabezas de los burgueses". Así vino lo que vino cuando el Frente Popular se encaramó al poder. Y apostillo que volver atrás en la historia, como pretende Rodríguez bajo el signo de la Bestia, apareja la reiteración de sus efectos. Aunque sean distintas sus apariencias.
viernes, junio 09, 2006
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