martes 6 de noviembre de 2007
XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Las facturas que pasa el poder
La marcha verde del pasado domingo en las doradas playas de Corrubedo trajo consigo el eco de otros tiempos: aquellos días en que los lanzarotes de la gran coalición no tenían compromisos con el poder político de la nación y eran libres de volar a sus anchas sobre la castigada piel del finisterre de la Unión. Lo recordó Xosé Manuel Beiras, cuando alguien echó un vistazo a su alrededor y comprobó que allí no se encontraba ni un solo diputado con escaño en la Casona del Hórreo.
"Isto sóname a vello", comentó Beiras, haciendo memoria de aquellos días de finales de la década de los años ochenta en que sólo él -entonces en la cresta de la ola, liderando el Bloque Nacionalista- estaba al frente de la protesta ciudadana desencadenada por el naufragio del buque Cason, a un tiro de piedra de Fisterra: "Bo, eu e mais Ceferino Díaz", puntualizó el leonado.
Beiras aprovechó la ocasión para poner de relieve la silenciosa grieta que atraviesa el BNG de parte a parte, abierta desde el mismo día en que Anxo Quintana entró a formar parte del Gobierno que preside el socialista Emilio Pérez Touriño: "Unha cousa é o posicionamento do Benegá como organización política e outra moi distinta a do Benegá como socio dun Goberno, no que está condicionado polos acordos co PSOE", reflexionó.
Las cosas han cambiado tanto en las dos últimas décadas que parecen haber sido un sueño -provisional e intransferible- aquellos días en que Beiras lideraba en la costa la protesta ciudadana por el naufragio del Cason mientras, casi al mismo tiempo, en la Galicia interior el joven Quin tomaba por asalto las dependencias del ayuntamiento de Allariz.
Tanto han cambiado que incluso alguno de los más activos lanzarotes de los viejos tiempos de la larga marcha, como el diputado Bieito Lobeira, fueron el domingo objeto de algunos de los reproches más duros de la marcha verde de Corrubedo: "Antes estabas con Nunca Máis e agora coas multinacionais", rezaba una de las pancartas. "Quintana, atende, Galiza non se vende", decían otras voces mientras Beiras recuperaba sus tesis sobre el colonialismo interior.
Además de golpear con extraordinaria dureza a nuestro litoral, que muchos sitúan entre los más hermosos y potencialmente ricos del planeta, el choque entre el medioambiente y las instituciones autonómicas de Galicia -fuese a través de la aplicación de políticas sectoriales o ante sucesos terribles e imprevistos, como un naufragio o una catástrofe natural- siempre se ha saldado con rupturas y la aparición de disidencias en el interior de los partidos políticos instalados en el poder.
Corrubedo es un ejemplo de esa ley jamás escrita en nuestro país, aunque tal vez estemos aún en el inicio de un movimiento que puede ampliarse a otras comarcas. Pero acontecimientos como el del Cason, que el domingo recordaba Beiras, pusieron al desnudo un Gobierno tripartito (1987-1989) cuyos portavoces, tantos como socios compartían el poder, luchaban entre sí mientras en Fisterra se ponía en escena la tragedia. El naufragio del Prestige, por su parte, produjo divisiones en el PPdeG que todavía hoy permanecen agazapadas a la espera del desquite. Hoy, pues, es inevitable que secuencias como la de Corrubedo produzcan lesiones en el Gabinete Touriño y le causen algún que otro quebradero de cabeza a Quintana. Tiempo al tiempo.
EL SILENCIO DE MADRID
Dos llamadas sin respuesta
El vicepresidente Anxo Quintana sigue a la espera de una palabra de José Luis Rodríguez Zapatero para viajar a la Moncloa y vindicar una vez más el traspaso de competencias en materia de salvamento marítimo. En ámbitos del PSdeG, se susurra que pierde el tiempo. Y la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, ídem de ídem: lleva semanas aguardando para ser recibida por el ministro César Antonio Molina y hasta ahora no ha recibido ni el menor gesto de atención .
LAS URNAS DEL 9-M
El AVE pasa a segundo plano
Tras los avatares protagonizados por Magdalena Álvarez en los asuntos del AVE, el Partido Socialista ha decidido dedicar a las conquistas sociales el calibre más grueso de su campaña electoral. Ceferino Díaz lo reconocía ayer en Compostela al presentar, con acento pedagógico, el programa estelar Con Z de Zapatero, de inequívocas resonancias comerciales: "El cambio ha sido radical", dice don Ceferino: "Esta legislatura ha convertido a España en uno de los países más avanzados del mundo en el terreno de las libertades" y en el amparo a los más desfavorecidos: las leyes de Dependencia y de Igualdad, la protección de los menores y de la tercera edad... constituyen hitos del bienestar social que centrarán la campaña de los socialistas para las elecciones de la próxima primavera. Curiosamente, ése es el ámbito en que Anxo Quintana, vicepresidente, espera obtener algún beneficio para presentarse con voz propia ante las urnas del 9-M .
martes, noviembre 06, 2007
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