martes, noviembre 06, 2007

Demetrio Pelaez, Vuelven los serenos, vuelve la represion

martes 6 de noviembre de 2007
DEMETRIO PELÁEZ CASAL
AILOLAILO
Vuelven los serenos, vuelve la 'represión'

Ahora que estamos en pleno proceso de catarsis para recuperar nuestra memoria histórica, que podría culminar, si hacemos caso a especialistas tan coñones como Jimmy Giménez Arnau, con la reconversión del Valle de los Caídos en una discoteca o, mejor aún, en el botellódromo que tanta falta le hace a la comunidad de Madrid, sería bueno no olvidar que los serenos de antaño cumplieron una labor social en absoluto desdeñable y muy alabada, en su época, por muchos miles de ciudadanos (¿serían todos fachas?)
Conviene recordar esto, por ejemplo, a los pesaditos que no paran de tener pesadillas franquistas y opinan que la reinstauración de los serenos en Compostela significará una vuelta a la época del yugo y las flechas, a la repressom y a la vigilancia exagerada de unas calles en las que cada vez reina menos la libertad. Milongas, en suma, de reprimidos natos y de supuestos progres tontorrones para quienes orden es sinónimo de dictadura.
Los serenos, antes, eran tipos por lo general amables que por la noche prestaban su ayuda a una fauna variopinta de personajes, desde tipos carajas que habían salido a la calle sin las llaves de casa a viajeros que bajaban del taxi cargados de maletas, pasando por abuelos solitarios que necesitaban ir a una farmacia de guardia o chicas que volvían solas a sus domicilios. ¿Que había alguno que se pasaba de cotilla y le contaba a la panadera las frecuentes salidas de don Marcial, respetable notario felizmente casado con una pía pilarista de misa diaria, al burdel de la esquina? Pues claro que sí, pero eso siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá haya o no serenos.
Por lo demás, los nuevos serenos ideados por el colectivo empresarial Santiago Centro no se parecerán gran cosa a los de Franco, salvo en que su misión será ayudar a las personas necesitadas y echar un cable a la policía en cuestiones tales como tomar las matrículas de los ceporros que vayan haciendo eses por las zonas de movida, avisar de posibles actos de vandalismo, llamar al 061 si ven a algún jovenzuelo bañado en pacharán o intentar evitar la rotura de escaparates, farolas, bancos y demás enseres que tanto ponen a los mamarrachos noctámbulos. ¿Eso es malo? Algunos, de forma incomprensible, piensan que sí y para justificarse sólo exponen la teoría de que supone una vuelta a los oscuros años de don Paco y sus huestes. Nada dicen, por ejemplo, en torno a que la formación de este cuerpo permitirá sacar del paro a bastantes hombres y mujeres en edades difíciles desde el punto de vista laboral (mayores de 40 años, o sea, unos viejales en esta sociedad imbécil que estamos montando), ni sobre la tranquilidad que proporcionarán a muchos padres con hijos descerebrados en edad adolescente. Si eso significa, para algunos, alimentar la represión, bienvenida sea. Al fin y al cabo, de históricos histéricos está el mundo lleno.

http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=13&idEdicion=692&idNoticiaOpinion=229097

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