martes, noviembre 06, 2007

Luis Pousa, Muchos ayuntamientos

martes 6 de noviembre de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
Muchos ayuntamientos

Demasiados ayuntamientos. Si a cada Ayuntamiento le corresponde un único municipio, Galicia cuenta con demasiados municipios, 315 como es sabido. De los cuales, 197 no alcanzan los 5.000 habitantes, es decir, su base poblacional carece de la dimensión suficiente para soportar una organización administrativa local capaz de gestionar las atribuciones que tiene legalmente encomendadas y dar respuesta a los problemas de sus ciudadanos.
Esa realidad no es nueva, los políticos saben perfectamente la precariedad de medios con la que funcionan los ayuntamientos de los municipios pequeños, y si bien en privado reconocen que la solución pasa por reducir su número, en público optan por decir lo contrario, e incluso han apoyado varias segregaciones que ponen en tela de juicio la racionalidad con la que actúan.
Pero no es menos cierto que, durante muchos años, quienes estuvieron en el poder gobernaron con una estrategia que les garantizase la clientela electoral, mediante mecanismos de subsidiación a los ayuntamientos, cuyas demandas, incluidas las individuales, eran tramitadas previamente a través de los órganos territoriales del partido, tanto más si éstos controlaban la diputación correspondiente. Lo que daba lugar a su vez a que los entes provinciales pudiesen dedicar una parte importante de sus recursos a otros gastos, de muy difícil justificación económica dada la precariedad estructural de medios que padecen los municipios pequeños.
Ese cuadro resulta especialmente esperpéntico en el caso de la provincia de Ourense, aunque el rastro abundante de irregularidades dejado en la provincia de Lugo no ofrezca diferencias muy significativas con el anterior. Puestos a fidelizar clientes, nada mejor que empezar por garantizarles puestos de trabajo a familiares y amigos, conformadores de una tupida red de actores agradecidos, susceptibles de actuar como agentes electorales llegado el momento.
Lo paradójico del asunto es cuando esa maquinaria trasciende a la organización política en la que milita y se erige en una estructura de poder autónoma, defensora de sus propios intereses, y como tal negocia con la cúpula de su partido.
Este país requiere una acción transformadora muy diferente a la de un sistema de ocupación, por sustitución, de las redes clientelares montadas por los antecesores, alentado por aquellos grupos de interés que aspiran a que nacionalistas y populares lleguen más pronto que tarde a gobernar juntos, porque en el fondo son muy parecidos. Eso dicen.
Ciertamente, la mayoría de los municipios gallegos está atrapada en el emparedado del minifundismo y la ineficiencia, como señalan María Cadaval y Luis Caramés en un estudio que merece la pena leer con detenimiento. Como bien saben los dos autores, hay una clara responsabilidad política, en muy distinto grado obviamente, de que la cosa esté como está, es decir, haya llegado hasta el siglo XXI en tales condiciones.
Pero algunos detalles empiezan a sugerir nuevos caminos y nuevas posibilidades. Los más recientes se refieren a planeamiento urbanístico y control del uso de suelo, con la creación de una agencia que ayudará a los ayuntamientos a configurar sus propios marcos de actuación en ese campo: abren ojos para otras iniciativas necesarias.

http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=13&idEdicion=692&idNoticiaOpinion=229008

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