lunes, noviembre 19, 2007

Urbaneja, Rajoy abre el frasco de las ofertas fiscales

lunes 19 de noviembre de 2007
Rajoy abre el frasco de las ofertas fiscales
Fernando González Urbaneja
Tres ofertas de mayor cuantía hizo ayer Mariano Rajoy para mejorar sus expectativas electorales. La primera ya era conocida: la formuló en el mitin de Valencia de hace unas semanas y se llama “Nuevo consenso”. Promete que en cuanto gobierne convocará a la oposición para llegar a un nuevo consenso. Es una promesa de poca pegada, de credibilidad dudosa cuando sigue a la catarata de descalificaciones dedicada a los que tendrían que aceptar ese consenso.
La segunda tiene más enjundia, se refiere a una “reforma constitucional limitada” (sin entrar en detalles sobre esta última palabra) para fijar las competencias intransferibles del Estado. Rajoy rechazó la reforma constitucional que propusieron los socialistas hace cuatro años y que luego quedó en la cuneta por la aventura estatutaria en la que se embarcó el Gobierno con resultados muy dudosos.
Pero la oferta estrella es la fiscal, la eliminación del IRPF para rentas por debajo de 16.000 euros. Los populares pretenden que es la reforma más importante de la democracia, pero antes de esa conclusión conviene reparar en los detalles y estudiar la propuesta y sus consecuencias con datos más precisos.
Es improbable que sea una oferta improvisada, menos aun con Juan costa en el departamento de ofertas, una persona que conoce los detalles del IRPF y que estuvo en las calderas de las dos reformas fiscales de los gobiernos del PP.
Aplicar el IRPF a partir de rentas que superen los 16.000 euros dejaría la base de declarantes reducida a la mitad del censo. Pero ¿se trata de una neutralización total de la tarifa del IRPF, incluidas retenciones? Si es así se trata de una medida de exención tributaria generalizada bastante sugestiva, pero con algunos problemas formales en el corte entre los que quedan fuera y los que empiezan a pagar.
Para medidas fiscales sería deseable que los políticos se abstuvieran de cualquier promesa sin pizarra y regla de cálculo, sin entrar en los detalles de la letra de la norma y sus consecuencias inmediatas. Hay modelos de simulación fiscal en el Instituto de Estudios Fiscales que deberían emitir un informe sobre los efectos de este tipo de medidas sonoras que deben incorporar tanta audacia como responsabilidad.
Zapatero improvisó un cheque-bebe (desdeñando su antigua promesa de promover jardines de infancia), copiado de alguna propuesta popular, sin estudio previo acerca de su aplicación. Rajoy lanza ahora otro órdago fiscal sin la menor cuantificación y detalle. Más aun añade otra oferta menos importante pero relevante, de introducir bonificaciones fiscales en favor de las mujeres que trabajan. ¿De todas las mujeres que trabajan o solo de las madres, o las casadas…?
En materia fiscal es imprescindible la seriedad. Curiosamente, los dos partidos intercambian posiciones teóricas: los populares se apuntan al abaratamiento del coste fiscal para las rentas bajas y los socialistas promueven medias con carácter general sin distinguir niveles de renta. Es el mundo al revés o la convergencia básica de que la carga fiscal no puede subir y la divergencia en la cohetería y la apariencia.
El IRPF es un viejo impuesto con problemas, su lógica natural es hacia la desaparición. Es hora de la fiscalidad por consumo, por productos y desde esa lógica la propuesta de Rajoy de ir sacando del impuesto a porcentajes apreciables de ciudadanos tiene bastante sentido. Pero al lado de toda rebaja fiscal hay que llevar su cuantificación y la lista de gasto público afectado por la medida. Hay que esperar que el señor Costa nos lo explique en breve.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=19/11/2007&name=urbaneja

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