martes, noviembre 13, 2007

Ruben Loza, Uruguay y Argentina, en crisis

martes 13 de noviembre de 2007
Uruguay y Argentina, en crisis
Rubén Loza Aguerrebere
A las 21.45 del jueves 8 de noviembre, la empresa de celulosa finlandesa Botnia fue autorizada en Uruguay. Ya se produce celulosa. Y lista la primera barcaza para iniciar las exportaciones a Europa.
Para que esto ocurriera han pasado muchas cosas, mientras continúan los interrogantes sobre lo que vendrá, porque, en verdad, hoy las relaciones entre Uruguay y Argentina, por la celulosa, están en crisis. Ambos gobiernos, más allá de las disculpas que pidieron, evidenciaron en sus acciones una mayúscula descortesía para con el Rey Juan Carlos, facilitador en este conflicto donde no se ha logrado el más mínimo acercamiento. España continuará mediando, afortunadamente. Lo aseguró ayer, de paso por Montevideo, Rodríguez Zapatero, quien aconsejó: “Tiempo y prudencia”.
El presidente Kirchner, antes de iniciarse la Cumbre de Santiago, dijo a los piqueteros ambientalistas que él estaba de su parte en este conflicto. Antes de hablar personalmente con Kirchner, pero visto el fracaso de las reuniones de los cancilleres de Uruguay y Argentina con el representante del Rey, el presidente del Gobierno izquierdista de Uruguay, Tabaré Vázquez (acaso recordando que Kirchner le había demandado en La Haya, había pedido al Banco Mundial que no otorgara préstamos a Botnia para terminar su empresa en Uruguay y otras provocaciones), llamó a Montevideo y autorizó a Botnia a iniciar sus trabajos y dio la orden de cerrar las fronteras en la zona. Cuando se enteró de ello, Kirchner acusó a Vázquez de “haber clavado un cuchillo a los argentinos”.
En Uruguay es evidente la falta del profesionalismo en materia internacional por parte de este Gobierno de izquierdas: la Cancillería uruguaya no ha podido ser más ineficiente. Tienen razón los ex presidentes Sanguinetti y Lacalle al señalar el errático camino del Gobierno de Vázquez ante las bravatas de Kirchner, quien, dicho sea de paso, en su momento lo ayudó en días de elecciones.
Para Kirchner este conflicto es, quizá, uno más en su larga lista. Además, se va el mes que viene. Tabaré Vázquez, como es habitual en él, no está presente cuando más se le necesita: ahora se fue de gira a Nueva Zelanda. Ambos, poco más o menos, se han situado casi a la altura del impresentable coronel Chávez, a quien, afortunadamente, el Rey Juan Carlos mandó a callar y puso en su sitio en la Cumbre de Santiago.
Este hecho inesperado, que ha tensado las relaciones de España y Venezuela, ha opacado la crisis de las papeleras entre Uruguay y Argentina, donde se confía en que la futura presidenta Cristina Fernández de Kirchner —quien ha dado señales conciliadoras—, más la intermediación española y, cabe esperar, algún cambio en la cancillería uruguaya, puedan delinear alguna salida a esta crisis como no se conoce otra en la historia, y que ambos países puedan recomponer mínimamente una antigua amistad, no hablemos ya de hermandad. En Uruguay, el Gobierno no sabe si le contestará o no, una dura queja a su par argentino, por la autorización a Botnia. Y es que en realidad no sabe casi nada respecto a este conflicto, nacido allí, en el “río de sueñera y barro” borgiano, que ya no une, sino que cada día separa más.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=13/11/2007&name=loza

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